LA TRADICIONAL PROCESION DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS

Leyendo (siempre leyendo) el diario La Crónica del martes 19 de octubre de 1915, encuentro un interesante artículo sobre la Procesión del Señor de los Milagros. ¿Cómo se realizaba hace un poco mas de cien años? Acompáñenme a leer dicho artículo. Espero sea de su agrado.

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LA TRADICIONAL PROCESIÓN DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS

LA TRADICIONAL ROMERÍA RELIGIOSA – ANIMACIÓN EN LAS CALLES – EL RECORRIDO DE HOY – EL SEÑOR NO HA “DORMIDO” ANOCHE EN LAS DESCALZAS

Con la animación de siempre ha hecho su invariable recorrido, á través de gran parte de la ciudad, la tradicional y célebre profesión de los Milagros, la más justamente famosa y típica de nuestra capital limeña.

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El número de fieles que en el día de ayer, primero de la procesión, ha acompañado al milagroso lienzo, ha sido grande, relativamente, puesto que sabido de todos es que la procesión de los Milagros sólo alcanza todo su realce y su imponente magnitud al segundo y último día de recorrido. Pero ayer las calles por donde pasaba, especialmente en las horas de la tarde, se llenaron literalmente de gente, devotos, fieles, penitentes, zahumadores y todo el abigarrado y pintoresco cortejo de tipos que ya se han hecho populares y que la célebre procesión trae invariablemente consigo.

Parece que está definitivamente comprobado que dentro de todo aquel mundo de cosas y costumbres que constituyen el decantado “Lima que se va”, es la procesión de los Milagros la costumbre ó práctica religiosa que ha de tener mayor supervivencia á todas las demás, que, como ella, han nacido en las plácidas y tranquilas horas del coloniaje.

Al contemplar ayer, en primer día de procesión, cuando no es extraño ver que esté acompañada la sagrada imagen del Señor por escaso número de files, una multitud realmente numerosa que seguía impertérrita el recorrido á través de tantas calles, hubimos de preguntarnos si en vez de disminuir ese entusiasmo, reflejado tan gráficamente, aumentaba á medida que los años pasaban.

La sensación fuerte é inolvidable del incienso, penetrando lentamente en el ambiente, del color morado que es el tradicional y célebre de esta procesión, del carácter netamente popular que en ella predomina, no se ha borrado y, lejos de eso, á juzgar por la visión populosa y movida que presentaban las calles en el dia de ayer, parece que adquiriera caracteres más marcados y definitivos. La procesión cuidadosa y celosamente organizada por la Hermandad religiosa del Señor de los Milagros, después de no pocos esfuerzos, alcanza todos los años el mismo éxito, porque parece que está arraigada en el corazón mismo del pueblo. Día inolvidable en el curso del año, es el de mayor afluencia colectiva en las calles y en las innumerables iglesias de la ciudad, día en que el servicio doméstico está fatalmente interrumpido, en que la cocinera se encuentra con perfecto y lógico derecho para faltar á sus obligaciones, día de animación, de extraños tipos, jamás vistos, y que parece esperaran ese día excepcional para echarse á andar por esas calles de Dios, día de devoción intensa, de misticismo acendrado y de posibles milagros es el del Señor de los Milagros, la famosa festividad de octubre que marca todo un capítulo en la vida religiosa de Lima.

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Como siempre, en la procesión de ayer desfilaron los tipos que ya se han hecho famoso por su asiduidad, las penitentes extrañas que cumplen algún misterioso voto hecho al Señor, los hermanos de la cofradía con sus típicos uniformes y su no menos típica insolencia, la mirada de vendedores ambulantes, el cerero, el negociante de zahumerio, el vendedor de imágenes y la banda popular que acompaña pacientemente el recorrido de la sagrada anda, cuyas sinfonías wagnerianas, por lo incomprensibles, son bruscamente interrumpidas por los agudos y estridente coros de señoras criollas.

Ayer la procesión tuvo una novedad. El Señor no ha dormido en las Descalzas, como era de práctica inveterada, desde tiempo inmemorial. La iglesia y Monasterio de las Descalzas están este año en reparaciones y por eso el Señor ha tenido que ir á demandar hospitalidad al monasterio é iglesia del Carmen. Demás es suponer que las buenas monjitas del Carmen se han prestado de mil amores á que el señor pernocte en su santo domicilio.

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Nuestra información gráfica, que acompaña estas líneas, da clara idea del entusiasmo que ha despertado en nuestras calles la clásica procesión del Señor de los Milagros, de aquella venerable imagen que apareciera en el muro de una casa de las Nazarenas y, por más que se hiciera -allí está el milagro- no desaparecía, del venerable Señor que marcha triunfalmente por las calles llenas de animación y colorido especial, cargando el enorme peso de las ofrendas florales, de los cirios y entre cánticos diversos, plegarias, rezos y la estridente voz del célebre proveedor de turrones exquisitos de la legendaria doña Pepa.

 

 

 

 

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El PALAIS CONCERT ¿Cuándo se inauguró?

Hace unos días, leyendo (siempre leyendo), diarios antiguos encontré una nota sobre la inauguración del PALAIS CONCERT, famoso local que tantas historias nos ha brindado y del cual mucho se ha hablado y escrito. Me sorprendió el aviso ya que no lo esperaba encontrar, pero más me sorprendió la fecha que según se deducía, se había inaugurado tan legendario local.

Y me pregunté: ¿fue en esa fecha tan importante que se inauguró? ¿por qué dicha fecha ha pasado desapercibido? Mi primera reacción al regresar de la biblioteca fue googlear “PALAIS CONCERT INAUGURACIÓN” en la busqueda de verificar la fecha encontrada.

Y esto fue (para mi sorpresa) lo que encontré:

PALAIS CONCERT

“El martes 29 de febrero de 1913, a las 6 de la tarde, en el local de la esquina de la antigua calle Baquíjano, se inauguró el Palais Concert, como imitación del Café de la Paix de París”

¿29 de febrero de 1913? Pero si 1913 no fue bisiesto (no es múltiplo de 4), ¿cómo pudo febrero de 1913 tener veintinueve días? Además, y ya con ayuda de programas que indican que día de la semana cayó determinada fecha, busqué el día de semana que cayó 28 de febrero de 1913 y me enteré que fue viernes. Seguí consultando, ahora con el 1ro de marzo de 1913 y se me indicó que fue sábado. Lógico, en 1913 febrero tuvo 28. Luego, el “martes 29 de febrero de 1913” por varios motivos no existió. La información que consigna ese artículo en la red es falsa en lo que a la fecha de inauguración se refiere.

Terco, seguí leyendo (cosa que no debí haber hecho), encontrándome con este párrafo:

La firma de ingenieros que lo construyó fue la del célebre ingeniero y arquitecto francés Gustave Eiffel (cuya torre emblemática en París fue la edificación más importante del mundo a fines del siglo XIX).

¿Eiffel construyó el Palais Concert y por ende, el Edificio Barragán? Pero si se tiene información certera que fueron los hermanos italianos Masperi los que construyeron dicha edificación. Creo que estoy un lugar equivocado.

Seguí buscando y encontré un blog en donde indicaban que la inauguración se había llevado a cabo el 31 de diciembre de 1912, es decir, la noche del Año Nuevo 1913. Seguí buscando en otros blogs e incluso en artículos publicados en diarios, los cuales indicaban que fue inaugurado en 1913 pero sin señalar fecha cierta. Me seguía preguntando: ¿Cuándo inauguraron el Palais Concert?

De lo encontrado en la red quedaban tres opciones:

  1. El 29 de febrero de 1913, lo cual es imposible según hemos explicado
  2. El 31 de diciembre de 1912
  3. El año 1913

Siguiente paso: buscar en fuentes primarias que nos indiquen certeramente la fecha. ¿Dónde podemos buscar esa información requerida? Lo primero que se me ocurre fue, en diarios de la época.

Siguiente parada: la Biblioteca del Congreso de la República  (Jr. Huallaga Nº 364 Lima. 1er sótano. Edificio: “Fernando Belaúnde Terry”). A buscar información de primera mano.

Diario La Crónica del 30 de diciembre de 1912

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El primer diario que solicité fue LA CRONICA. En este aviso ya se anunciaba la inauguración pero sin indicar fecha. Parece que vamos por buen camino. A seguir buscando.

Revista Variedades # 253 del 04 de enero de 1913

¿Qué revista había en aquel entonces? ¡Variedades”. A solicitarla.

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La Revista Variedades, en su edición del 04 de enero de 1913 comenta: “las fiestas mas sonadas han sido la recepción en Palacio el 31 de Diciembre que estuvo muy concurrida, el baile del Verein Germania, la ceremonia oficial del besamanos del 1° de Enero, la inauguración del Palais Concert……” pero no indica la fecha. Estamos cerca, pero no tenemos la fecha precisa. A seguir buscando.

Diario La Crónica del 1° de enero de 1913

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Este diario ya lo había tenido entre mis manos anteriormente, y fue justo el siguiente recorte el que originó el post:

Palais Concert

Lo transcribo:

EN EL PALAIS CONCERT

Ayer, á las 6 p.m. se inauguró este nuevo establecimiento de confitería y bar, dirigido por los hermanos Gamarra. Apadrinó la ceremonia el alcalde de Lima, señor Nicanor Carmona, y asistieron muchas conocidas personas de nuestra mejor sociedad.

“El Palais Concert” consta de varios departamentos, todos al último estilo europeo; en el subterráneo se han hecho dos proscenios para exhibición de cinematógrafo y otros espectáculos”.

Según lo que se deduce de la nota del Diario La Crónica, el PALAIS CONCERT se inauguró el martes 31 de diciembre de 1912, es decir la noche del Año Nuevo de 1913.

¿Habrán fotos de la inauguración? A seguir buscando.

Diario La Crónica del 02 de enero de 1913

Si hubieron fotos, tendría que estar en diarios o revistas de la época. Empezemos por LA CRONICA de los siguientes días. Buscando hoja por hoja hasta que…

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Esta foto tiene como pié de página lo siguiente: “Inauguración del Palais Concert

Revista Variedades del 04 de enero de 1913

¿Habrá otra foto de la inauguración? A seguir buscando esta vez en la Revista Variedades.

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Esta foto tiene como título: “EN EL PALAIS CONCERT” y como pie de página: “Aspecto del local el día de la inauguración”.

Resulta anecdótico que ambas fotos las he encontrado en artículos y post de redes sociales, pero no indicando lo mas importante de ellas: que justamente fueron tomadas el día de la inauguración.

Bueno, finalmente quedé contento conmigo mismo al poder saber a ciencia cierta la fecha en que se inauguró el Palais Concert. Quiero aprovechar la anécdota para reiterar la importancia de verificar las fuentes antes de compartir la información, ya que en este caso de no haberlo hecho, hubiera seguido arrastrando un error de fechas.

Y volviendo al post, me queda claro: el Palais Concert fue inaugurado el 31 de diciembre de 1912.

TIPOS CALLEJEROS: LOS VENDEDORES AMBULANTES

Leyendo, siempre leyendo, el diario La Crónica Año II, N° 530 del miércoles 1° de octubre de 1913, encontré un artículo que describe a los vendedores ambulante que recorrían Lima en el año 1913. En nuestra página de Facebook LOS APUNTES DE DANIEL, compartí una foto de este artículo y un lector me sugirió compartir el artículo completo, el cual es entretenido y gráfico. Aquí lo comparto. Acompáñenme a leerlo.

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CURIOSIDADES DE LIMA

TIPOS CALLEJEROS: LOS VENDEDORES AMBULANTES

La Crónica Año II, N° 530 del miércoles 1° de octubre de 1913

Ofrecemos hoy, á nuestros lectores de LA CRÓNICA, algunos tipos callejeros de Lima, ciudad fecunda en personajes típicos, y en la que los mercachifles y los vendedores ambulantes fueran parte integrante de su sicología. Desde tiempos inmemoriales, Lima tuvo un reloj ambulante y preciso en los pregones de sus vendedores; bizcocheros, tamaleras, lecheros, tenían sus horas fijas y la ciudad era una exposición permanente de pregoneros.

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Foto izquierda: Chicharronero chino. Nadie como el chino para freir chicharrones y camotes. Foto derecha: un tipo de bizcochero.

Cada cual tenía su sonsonete particular, su canción especial, su ropaje típico, y así se hicieron famosos los barquilleros y los heladeros, las fruteras y las dulceras. Ya cada día amenguan más estos tipos, y el pregón casi ha desaparecido en su colorido especial y simpático.

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El tipo clásico de la lechera, que ya se está perdiendo

En la quietud apacible de la ciudad antigua ponían los vendedores una nota bulliciosa y original. Se acostumbra en las casas comprar á los mercaderes que pasaban y los establecimientos públicos de comestibles no tenían seguramente la importancia que sus enviados. Así las pastelerías lanzaban á las calles innumerables vendedores, exceptuando la pastelería de Bejarano, que para dar patente de vendedor ambulante requería muchas recomendaciones de personajes opulentos. Durante años de años, Lima vió circular las calles á ese célebre colombiano que vendía los come y calle los pan de dulce y los alfajores de Cubillas, único mandadero que tenía el vivo y hábil pastelero, á quien hiciera decaer el maldito tranvía eléctrico que le robó la clientela de los pasajeros del ferrocarril á Chorrilos, que obligadamente hacían pascana en la famosa pastelería.

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Frutera y suertero

Notables fueron los fruteros de burro, las lecheras que pregonaban y que hoy han disminuído, por la competencia fatal de las carretitas y de las empresas lecheras que envían á domicilio los frascos lacrados, garantizados, plenos de las modernas exigencias de la higiene. A los heladeros ambulantes, que salían generalmente á la tarde con su gran tarro en la cabeza, y que tenían especialísimo pregón, los derrotó la carretita ambulante de helados, donde sopla un bullicioso cuerno el italiano ó el muchacho que se divierten taladrando los oídos del vecindario. De las tamaleras clásicas quedas dos ó tres, y los mismos suerteros ya no tienen el colorido característico de antaño. Cosas que se van yendo para no volver y que hicieron de Lima una ciudad genuina de personalísimo colorido. El manicero chino, el melcochero asiático han decaido también. Se mantiene casi exacto el tipo del bizcochero, y el de las maniceras indígenas que, hieráticas y melancólicas, permanecen en las aceras, sin pregonar, esperando al transeunte que compre la blanca cancha, el frejol tostado, el mani ó cacahuete, la máchica…

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Foto izquierda: Vendedora ambulante de picantes. Foto derecha: Vendedora ambulante de papas en la calle de Puno.

No se ven tampoco ya aquellas dulceras que vendían frejoles colados en los célebres potitos, los salchicheros de Huaura, los baratilleros que como Ño Berna constituían un curiosísimas aspecto de Lima. Son cada vez más raros estos tipos. Así como es tan raro encontrar una champucería, de aquellas clásicas con su farolito á la puerta donde se vendía champus de agrio y champuz de leche, mazamorra morada y tizanas; así también, ya no se ve sino muy de cuando en cuando humiteras y barquilleros.

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Cocinerías al aire libre en los alrededores del Mercado

A mediados de la independencia, cuando la irrupción de los chinos, comenzaron á venir á menos los vendedores criollos, el chino monopolizó los chicharrones, los camotes fritos, y asomaron algunos extranjeros como el del firuli y el de los chocolates que fueron derrotando a los melcocheros asiáticos, maestros en confeccionar aquella rubia y ligosa pasta que se estiraba hasta el infinito con delicia de los muchachos compradores, que no podían presindir de aquella melcocha, distinta de la que hoy se vende, dura y sin cocos, de la acuña incomparable, y del estupendo ajonjolí que valía para los que tenían de cinco á doce años más de todos los dulces de la tierra.

Tampoco quedan aquellos vendedores ambulantes de loza, cristalería, de anteojos, de papel, salvo uno que otro tipo que perdura como el del “papel fino en encuadernillo por dos centavos”, el buen don Policarpo, ciego, que aún rrecorre las calles. Ya no se escucha el pregón austero de aquel señor de levita que voceaba sordamente “Anteojos y lentes finos de todas clases y colores”.

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Foto izquierda: Tipo de bizcochero que recuerda el clásico Bejarano. Foto derecha: Manisera. Tipo melancólico del mercader que espera al comprador.

Pero en cambio quedan allí una que otra tamalera de voz chillona y escandalosa, algún suertero clásico que pregona cantando los millares, algún melcochero á la antigua, uno que otro manisero, y alguna de aquellas fruteras regalonas de casería opulenta, que tiene la especialidad de la fruta garantizada y cara.

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Tipo moderno de mercachifle. Se da el pisto de usar carretita.

Como dentro de poco irán perdiéndose también muchos de los tipos que queda, hemos creído conveniente hacer una información gráfica de los residuos del Lima antiguo que aún subsiste, y por eso de cuando en cuando, damos á los lectores de nuestro diario informaciones de carácter histórico-pintoresco, que digan á los antiguos del tiempo que gozaron mejor que el actual, y á los nuevos que llegan á la vida, la manera como se viviera en esta virreinal ciudad, cuando más sencillez y mayor sinceridad presidían nuestra monotonía cotidiana.

Hoy ofrecemos á nuestros lectores algunos curiosos grabados de vendedores y establecimientos ambulantes.

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NOTA: Se ha respetado la ortografía del artículo original

ENCAPADOS, SERENOS, CELADORES, CACHACOS Y SEÑORES INSPECTORES

Leyendo, siempre leyendo, el Diario La Crónica # 299 del viernes 7 de febrero de 1913 (Precio en esa época: 4 centavos), encuentro un interesante artículo sobre la evolución del guardián del orden público. Lo comparto con ustedes.

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ENCAPADOS, SERENOS, CELADORES, CACHACOS Y SEÑORES INSPECTORES.

Historia antigua – La evolución del guardián del orden público – Chismes que ruedan.

Algo que ha cambiado mucho, desde que Lima es Lima es la cuestión policial. Desde la época en que la heroica ciudad de los reyes permanecía en tinieblas, y sin guardianes de ninguna clase, teniendo cada cual que defenderse como mejor podía y sabía, hasta estos tiempos de policía organizada con todas las pretensiones del caso, Lima ha pasado por diversas vicisitudes en materia de orden público.

LA EPOCA TENEBROSA

Hubo época en Lima en que no hubo más alumbrado que el que venía de los zaguanes de las casas iluminadas con velas de sebo negro, y el que, de largo en largo espacio, daban los nichos de los santos, donde débilmente resplandecía alguna lamparita pobre y mortecina. En aquellos tiempos, que duraron mucho, los vecinos estaban a merced de los ladrones y ya en nuestra información sobre este género de prójimos, nos hemos ocupado de la oscuridad y la falta de vigilancia en que vivía la capital de estos reinos. Tal fué el pánico que en cierta época hubiera que los vecinos de cada barrio se reunieron y formaron patrullas ó guardias urbanas, encargadas de vigilar la tranquilidad del y la seguridad del vecindario, hasta que los abusos, cada vez más alarmantes de los ladrones y las dificultades, de la defensa decidieron a las autoridades á crear un cuerpo especial para perseguir á los malhechores. Este cuerpo fué el que se le llamó de los encapados, porque usaban una larga y negra capa. Los encapados llevaban un sombrero grande, su capa, y un largo rollo de cuerdas para amarrar á los ladrones. Ofrecían un graciosísimo y ridículo aspecto. Pero sucedió que con frecuencia los ladrones se disfrazaban de encapados, y no fué extraño tampoco que, en ocasiones, los mismos encapados oficiaran de ladrones, y entonces el vecindario tomó horror á los encapados, temiéndoles tanto como á los ladrones. Fueron pues, más tarde reemplazados por los

SERENOS

Los serenos fueron llamados así por que una parte de sus deberes era anunciar en voz los variaciones del tiempo. Aún vive gente en Lima que recuerda el son melancólico y cantarino con que estos guardianes gritaban: “Ave María Purísima, las doce han dado, viva el Perú, sereno ó llueve”. El aspecto de los serenos era originalísimo: llevaban, según los describe Fuentes, un sombrero de anchas alas, una capa y un fusil. El sereno es el precursor legítimo del cachaco que todos hemos conocido y detestado, injustamente, por lo general. El sereno tuvo fama de ocioso y de indiferente. Según cuenta la tradición, algunos se dormían al extremo de que los ladrones les robaban los fusiles. El sereno tenía demás un silbato para el toque de reunión. Según la maledicencia popular, el silbato sólo servía para avisar á los ladrones. Era la época en que en Lima no se pensaba sino en los ladrones. Cuantan algunos que á ciertas horas de la noche, pasadas las nueve por ejemplo, sólo se escuchaba en las calles el grito angustioso de “atájenlo, atájenlo”, con que alguna tapadita ó algún incauto mancebo llamaban la atención á la policia hacia algún ladrón que les había robado la cartera…

El sereno pronto cambió de nombre por el de vigilante, y como usaran unas grandes corbatas, el público les puso el mote de corbatones. Mucho más tarde fué que se llamaron

CELADORES

El celador tuvo ya una serie curiosa de obligaciones, entre otras las de apagar incendios, por lo que fueron llamados bombistas. El celador fué reclutado en su gran mayoría entre la población indígena, y los pobres vigilantes, que eran objeto de las burlas de todo el mundo, llevaron á su ocupación desagradable la ingénita mansedumbre de la raza vencida…

El sereno tuvo su poesía en el alerta que daba sobre el tiempo. la voz, alargándola en la noche, daba una sensación misteriosa y dolorida, y los que permanecían desvelados, sentían como si un peso les oprimiera, una angustiosa sensación ante este saludo á la virgen y este anuncio del tiempo, hechas en el silencio de la ciudad tranquila… El celador suprimió el grito y conservó el silvato, con que hasta hoy los señores inspectores anuncian las horas. Como en su mayoría fueron indígenas, se hicieron maestros consumados de silvar las llamadas en los toscos carrizos que ellos mismos fabricaban. En las noches, acurrucados en las esquinas, para vencer el sueño, ensayaban en el silbato, tocado á la sordina, yaravíes y melancólicas tonadillas. y el mismo toque de alerta, dado cada hora, tenía la virtud extraña de melancolizar á quien lo oía.

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COSTUMBRES Y REGALÍAS

El celador fué con el tiempo adquiriendo mayor tono y una más grande importancia. lector formidable, si acaso sabía leer, se pasaba las horas en la pulpería de la esquina, hablando de política ó leyendo los diarios; verdadero sultán de la calle, enamoraba á todas las criadas de servir, y con esta vida regalona y ociosa se creó una reputación de haragán y de Tenorio, que le hizo antipático á todos los zambitos del barrio; posesionado de su papel, se aprendía tres ó cuatro frases más ó menos sonoras y gozaba lo indecible cuando llevaba á culatazos á los borrachitos. El tormento de los celadores era el “costeo” de los mataperros del barrio. Su autoridad desaparecía como por encanto, ante las mil pasadas de los muchachos del barrio que se entretenían en atormentar al “cachaco” como se le llamó., ignoramos por qué.

LAS REVOLUCIONES

Los celadores ó cachacos, como se les llamaba, tenían, como es natural, muchísimos enemigos. La autoridad que les daba el uniforme, y sobre todo el fusil, los hizo odiosos á todos. Unos porque veían que se conquistaban á todas las cholitas, otros porque el pulpero les convidaba todos los días el pisco, para cortar la mañana, el de más allá porque un buen día los llevó “al comesarías” á empellones y porrazos, todos, quien más, quien menos, por envidia, por venganza, por odio, por natural antipatía, juraban cobrarse todos estos males imaginarios en el infeliz cachaco. Pero acontecía que la ocasión no se presentaba con frecuencia y el celador, impertérrito en su esquina, se la pasaba leyendo folletines, mientras á la mitad de la cuadra muchas veces desvalijaban á cualquiera. La época mala para los pobres cachacos era la de las revoluciones. Generalmente acontecía que, en cuanto asomaba un período revolucionario, el cachaco servía para todo, para registrar casas, para espiar personajes políticos, para hacer rondas, patrullas y toda clase de servicios, y cuando llegaba el momento decisivo de la última “agarrada”, el pobre cachaco era el primer blanco de las fuerzas revolucionarias. Víctimas de odios antiguos y víctimas también de la falta de aliento bélico de muchos jefes de cuerpo que no salían á combatir á las calles, los celadores tenían que defender las torres de las iglesias, lugar preferido de los montoneros que solían entrar á Lima. El 95 no está muy distante y en la última revolución aconteció ni más ni menos de lo que decimos; tal vez los que mejor se portaron de parte del gobierno, fueron los infelices cachacos.

LOS SEÑORES INSPECTORES

Fué en la época del gobierno del señor de Piérola, que la policía comenzó á estar bien organizada, disciplinada y sostenida. Es de aquel período el auge de la institución policial, que luego volviera á decaer, entre otras razones, porque el sueldo que ganan hoy los celadores no puede compararse, en condiciones de vida, con el que tuvieran en aquel tiempo, en que todo valía, por lo menos, la mitad de lo que vale ahora. Entonces el cachaco dejó de usar rifle, y apareció respetable sólo por el símbolo de aquella vara de la ley que muchas veces se ha hecho respetar en crudo, como se dice en lengua vulgar, rompiendo las costillas á más de un desalmado. Las ordenanzas de policía de aquel tiempo, los exámenes para las promociones, las condiciones que se exigieron á los guardadores del orden público, dieron importancia al celador, cuyo nombre fué cambiado definitivamente por el de inspectores de crucero.

VANIDAD DE VANIDADES Y TODO VANIDAD

Pero acaeció que el inspector de crucero se subió al guayabo, creyó que todo el monte era orégano y tomó el rábano por las hojas. Se creció con el título, se pavoneó dentro del uniforme, y sintiéndose respetado sólo con la varita mágica de la ley, comenzó a despoticar. Justo es declarar que en esta condición mejoró notablemente, y todos recordamos que había inspectores en las calles centrales que hasta bien plantados eran. Los famosos escarpines los dieron cierta noción de elegancia, el revólver les hizo sentirse caballeros, ni más ni menos que si hubieran llevado espada al cinto en el siglo trece, y el aumento de las palomas que caían ya que en esto la especialidad siguió heredándose, acabaron por hacer del señor inspector un vanidoso y un ensimismado. Contestarles en voz alta era faltar á la autoridad y por quítame estas pajas llevaban á la comisaría al más pintado.

En Lima, los señoritos habían abusado mucho del irremediable: “usted sabe con quién habla” yo soy hijo del ministro tal, ó del vocal cual”, consiguiendo muchas veces su objeto. Pues bien, los inspectores lograron en muchas ocasiones concluir con el prejuicio, y más de una vez durmió en el calabozo el señorito tal, hijo del personaje cual…

LOS CHISMES

Pero comenzaron á contar chismes, que si algunos no se contentaban con el sueldo y soltaban presos por plata, que si el de más allá, en cuanto ascendió, fué subvencionado por los chinitos, que si el otro daba plata al diario, y el señor inspector fué desprestigiándose. El que permanecía en la esquina continuó siendo un desgraciado. Hubo época, y esto no es historia antigua, en que las continuas alarmas políticas en que vivía la ciudad obligaban al pobre celador á no tener puerta franca, á vigilar noche y día, y á hacer servicios recargados y sin remuneración especial. El abandono de viejas prácticas saludables, como las de los exámenes y otras, dieron á las preferencias del influjo mayor capacidad para el ascenso que al propio y esforzado mérito, y los celadores fueron desengañándose y tomando á menos la profesión. Muchos volvieron á sus oficios, otros más resignados se quedaron, siguieron vejetando, aburriéndose sobremanera, silbando á la sordina, como quien ensaya, desde el toque de llamada al superior hasta el de incendio, y odiando igualmente al gobierno y a la oposición, que les hacía vivir el arma bajo el brazo, listos á la primera llamada, sufriendo los riesgos del odio al régimen, pagando ajenas culpas, y lo que les desagradaba más, cuidando casas que podían ser atacadas cualquier día.

DIFERENCIAS

El celador de antaño hacía que su mujer le cocinara en el propio cartel y las horas de relevo las pasaba en el canchón, conversando con la cholita, en mangas de camisa, glorioso de ociosidad, jugando á la baraja, cantando yaravíes, aprendiéndose a trompear con los zambitos guaragileros que enseñaban los ……… de los faites, silvando, ensayando el silbato, peinando á sus cholitas, y sobre todo, lo que más le gustaba, haciéndose espulgar la cabeza, generalmente piojosa, por la mujercita…

Hoy el inspector si tiene su mujercita debe no verla sino en su jurisdicción y etar con ella sólo los días francos; cuando hay amenazas políticas ó socialistas, el inspector está fundido, como dicen ellos mismos. Hoy come mal en la fonda o sobreparado en una esquina, sin ninguno de los encantos del cocer y del yantar familiares. ya no hay los antiguos canchones, permanecen en las horas de relevo dormitando en las cuadras mal olientes y antihigiénicas, sin la vieja sensación de antaño y lo que es peor, descuidando las antiguas y sabrosas conquistas amorosas.

El sereno y el mismo cachaco tuvieron su poesía, poesía inferior si se quiere, pero poesía al fin, el sereno con sus llamados melancólicos y el cachaco con su ingenuidad, con sus conquistas, con su vida sencilla, rabias apacibles, si se permite la paradoja, su mansedumbre y los yaravíes tocados en el carrizo, ofrecían un pintoresco aspecto que está desapareciendo. El inspector de hoy más culto y más letrado, más vivo, menos indígena, salvo honrosas excepciones del más sabroso gusto cachaqueril, no tiene el característico aspecto de otros tiempos. Sólo en ciertos barrios apartados, el inspector conserva la amistad con el pulpero, la vara alta en los callejones donde no falta alguna buena misia que les proporciona el banquito para pasar la mala noche y sobre todo acostumbra, á las altas horas de la noche acompañarse con su silbato ensayando arias melancólicas, tocando llamadas que luego ellos mismos alargan como si se disforzaran en fiulí, fiulí, li, li, li que tiene mucho de dolorido y de simpático. Así recostados en una esquina, enfundados en el capote, tarareando sones melancólicos, tienen algo del antiguo sereno que, según cuentan los abuelos, fuera un tipo genuinamente limeño y netamente popular…

PICWICK.

 

SILLAR AREQUIPEÑO: EN BUSQUEDA DE SU CANTERA

Siempre vemos, desde fotos antiguas, hermosas portadas de iglesias y fachadas de casas de la ciudad de Arequipa talladas en sillar, como esta magnífica foto de la Portada de la Iglesia de la Compañía en dicha ciudad.

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Hace unos días estuvimos admirando en el mismo Arequipa, la magnífica arquitectura basada en tallados realizados en sillar. Es cierto que cada vez son menos las obras que se realizan con este material pero sigue siendo el material mas común que uno puede encontrar en sus construcciones.

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Y surgieron las preguntas: ¿quienes las tallaron? ¿dónde se encuentra las canteras del material? A la primera pregunta solo podremos responder investigando un poco mas. Pero para responder la segunda pregunta, solo era cuestión de averiguar de donde provenía dicho material, es decir su cantera. Así lo hicimos y recibimos como respuesta que deberíamos ir al distrito de Cerro Colorado. Y hacia allí nos dirigimos.

Acompáñenme en esta interesante (y fotográfica) visita, para conocer de donde proviene el sillar.

ANTES DE IR, UN POCO DE SU HISTORIA

Antes de partir, conozcamos un poco de su historia, según lo que indica Sandra Negro en su artículo APRECIACIONES EN TORNO A LA RUTA DEL SILLAR AREQUIPEÑO (1):

“En el siglo XIX comenzó la explotación del sillar en la quebrada de Añashuayco, que tiene una longitud de 18 kilómetros y se extiende desde Cerro Colorado hasta el distrito de Uchumayo. En el 2008, la quebrada de Añashuayco fue integrada a un corredor turístico, que promocionaba el trabajo de los talladores de sillar en las canteras. Dicha quebrada constituye parte del glacis de Arequipa y se origina en las laderas de los frentes lávicos del volcán Chachani, generando tres quebradas confluentes: Añashuayco, donde se sitúan doce canteras, el área de Yura donde se trabaja la extensa cantera de Cobarsi y el sector de Uchumayo con varias canteras sin explotar, entre las que destaca Culebrillas, por su estrechez y profundidad, horadada por elementos naturales como la actividad sísmica y la fuerza eólica”.

RUMBO A LA CANTERA DE AÑASHUAYCO

El viaje desde la ciudad de Arequipa en movilidad propia dura aproximadamente 40 minutos, y casi al llegar la trocha carrozable tiene su trazo en forma paralela al impresionante cañón que forma esta extensa cantera de sillar.

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Después de un corto trecho, uno encuentra un camino que nos lleva a la parte baja del cañón que se ha formado por la explotación de esta cantera. Un letrero nos da la bienvenida.

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Continuando con el camino encontrará este plano de ubicación de los talleres de extracción de sillar. Este gráfico es muy interesante, porque nos da una idea de lo extensa que es. Seguimos avanzando en el camino.

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La vista que nos regala la cantera (que en realidad es un cañón) es impresionante y por ratos resalta mucho la blancura de sus altos muros, los cuales hacen excelente contraste con el celeste cielo que al menos ese día nos acompañó.

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Llegamos a una explanada (quizás la mas ancha), en donde se encuentra el centro de interpretación. El lugar es impresionante y muy bello. Hacia un lado, podemos ver la cantera en plena explotación y hacia el otro, unas verticales paredes creadas por anteriores explotaciones, en donde los artesanos han tallado un homenaje a los talladores de sillar así como los escudos del Perú y de Arequipa. Existe una réplica de la portada de la Iglesia de la Compañía, pero el tallado esta inconcluso.

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Aquí encontrarán un lugar donde dejar la movilidad y cobijarse del fuerte sol, si así le tocara el día. Los recibirá una persona representando a la “Asociación de cortadores del Sillar – Canteras Arequipa” que les solicitará una donación de S/. 5.00 como “colaboración para la conservación y mantenimiento de la RUTA DEL SILLAR”. Y a caminar se ha dicho.

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Escudo del distrito de Cerro Colorado – Arequipa
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Vista de parte de cantera anteriormente explotada, en donde hacia el lado izquierdo está el homenaje a los talladores del lugar, continua con la inconclusa fachada de la Iglesia de la Compañía, en el centro (parte superior) el escudo del Perú y hacia la derecha el escudo de Arequipa
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Detalle de los escudos de Perú y Arequipa

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Homenaje a los talladores de la zona. Escultura de aprox. 3.00 mt de alto

Como hemos indicado, en un lado, donde hay una cantera abandonada con paredes de aproximadamente veinte metros de alto, los talladores han emprendido un faraónico trabajo: el frontis de la Iglesia de la Compañía de Arequipa. Me indican que el proyecto empezó hace cuatro años mas o menos y actualmente está paralizado.

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HAGAMOS UN BREAK: ¿QUE ES EL SILLAR?

En la Tesis presentada por el Bachiller: GONZALO JAVIER CUEVA NEYRA para obtener el Título Profesional de Licenciado en Antropología en Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, titulada “PERCEPCION DE LOS CORTADORES DE IGNIMBRITA DE LA QUEBRADA DE AÑASHUAYCO COMO PATRIMONIO CULTURAL, DISTRITO DE CERRO COLORADO – AREQUIPA 2017”, nos dice:

“ORIGEN DEL SILLAR: La información de este ítem ha sido tomada literalmente del trabajo realizado por la bachillere Adela Valeria Desiret Boza González: “El Ingeniero Pablo Meza (Características Físico Químicas del Sillar, 2012) nos dice que el origen de este material es consecuencia de una gran explosión, proveniente de un llamado “volcán enano”, del cual se expulsaron grandes descargas de un material incandescente de composición ígnea, que tomo una textura parecida a la espuma. Este material, que inicialmente se encontraba a una alta temperatura, se enfrió y se solidifico en un proceso de cristalización junto con otros elementos dando origen a una roca denominada ignimbrita (2).

Seguimos caminando

El sol es muy fuerte pero la belleza del lugar no nos los hace sentir. Siguiendo el camino nos detenemos frente a la escultura de un burro, por lo que preguntamos su significado. Aquí la explicación: cuando todavía no había movilidades hasta Arequipa, el traslado de los bloques se hacían mediante burros, llevando cada uno solo dos bloques de sillar (uno a cada lado como muestra la escultura). Cada bloque medía en promedio 54 x 30 x 14 cms y pesa 35 kilogramos. A eso le llamaban una carga. Actualmente le siguen llamando una carga a dos de estos bloques.

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Pero, ¿cómo se hace cada bloque? La respuesta la obtuvimos en la siguiente parada. Sigamos caminando por la cantera.

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Modulo de interpretación (a la izquierda) y rumas de sillar

Llegamos hasta uno de los “modulos de interpretación” (lugar techado con asientos de sillar que sirven para que expliquen al visitante las labores de extracción) en donde conocí a Saturnino. El, aunque domingo, estaba labrando uno de los 15-20 bloques de sillar que hace diariamente, bajo un inclemente sol cerca del mediodía. Nos recibe muy amablemente con ganas de explicar (perdurar) que hace para obtener finalmente “una carga”. Lo primero es el desquinchado que consiste desde la parte superior mediante barretas, desprender grandes bloques de sillar, los cuales caen libremente, dañándose (pulverizando sería capaz la palabra correcta) las aristas. Ya en el nivel del piso donde trabajan, igualmente mediante cuñas metálicas y golpes certeros de comba, empiezan a dar forma a los bloques. Cuando “al ojo” están cerca de las medidas que debe tener cada bloque ya tallado (54 x 30 x 14 cms) con una plantilla metálica trazan lo que será el bloque final para acabar de refilarlo y labrarlo como ellos le llaman. Estos bloques finalmente se apilarán en rumas de 200 unidades para que sean trasladados a su destino. El precio actual de 200 bloques es de Un Mil Soles es decir S/. 5.00 por bloque. Hay que destacar que todas las herramientas que utilizan son artesanales.

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Saturnino para realizar su labor no utiliza ningún tipo de vestimenta especial: yanques como calzado, unos bluejeans muy gastados, una polera y sombrero. Como medida de protección un pedazo de tela tapándose la nariz que lucha por hacer frente a la cantidad de polvillo que flota en el ambiente.

Nos cuenta que el tiene el trabajo “por herencia familiar”. Hace algunos años indica, habían muchos talladores (“hemos trabajado hasta 200 personas aquí”) pero ahora son muy pocos, casi todos mayores ya que a la juventud no le interesa esta labor. Le pregunté por su hijo, si acaso iba a seguir la tradición: “ni conoce la cantera” fue su escueta respuesta. ¿Cuál será el futuro de las canteras y por ende, del arte del tallado en sillar? nos preguntamos.

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Nos explica la cantera produce dos tipos de sillares: el blanco que es el más común, y el sillar rosado que es escaso porque las vetas (que se encuentran en la parte superior) no están presentes en muchos lugares de la cantera. Y por ser escaso su precio es mucho mayor.

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Zona de la cantera de sillar rosado (parte superior)

Es importante indicar que hacer un bloque genera mucho desperdicio del mismo material, el cual es esparcido en los caminos. Ello ha llevado a que el nivel de las vías se incremente día a día y por consiguiente la altura de los farallones disminuya.

Saturnino nos habla de la falta de apoyo del Gobierno Regional (“por nosotros Arequipa ha sido declarado Patrimonio Mundial”) y su preocupación de que la expansión urbana está colindando peligrosamente con las canteras.

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Quema de basura en la parte superior de la cantera
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Avance de la ciudad hacia la cantera

Al abandonar la cantera de Añahuayco, y como plus de nuestra visita, un halcón peregrino nos despide.

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Visitar las canteras de sillar en Añashuayco es una experiencia de turismo vivencial única ya sea por la imponente belleza del lugar así como por la labor anónima que realizan los canteros.

Un lugar que uno debe visitar.

 

NOTAS:

(1) “APRECIACIONES EN TORNO A LA RUTA DEL SILLAR AREQUIPEÑO” por Sandra Negro. Instituto de Investigación del Patrimonio Cultural. Universidad Ricardo Palma.

(2) “PERCEPCION DE LOS CORTADORES DE IGNIMBRITA DE LA QUEBRADA DE AÑASHUAYCO COMO PATRIMONIO CULTURAL, DISTRITO DE CERRO COLORADO – AREQUIPA 2017” Tesis presentada por el Bachiller: GONZALO JAVIER CUEVA NEYRA para obtener el Título Profesional de: Licenciado en Antropología. Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa.

FOTOS:

  • Portada de la Iglesia de la Compañía en dicha ciudad. Fuente: Archivo fotográfico de Lima La Única.
  • Todas las demás fotos, del autor, tomadas el 16.09.2018.

LA IGLESIA DE SAN JOSE DE NAZCA (II parte)

Hace mas de dos años, a raíz de una visita que realicé al sur de nuestro país, escribí unas líneas sobre LA IGLESIA SAN JOSE DE NAZCA, el cual les invito a leer. Como indiqué en esa anterior crónica, dicha Iglesia se encuentra ubicada entre Palpa y Nazca, en el distrito de Ingenio de la provincia de Nazca del sureño departamento de Ica y fue  construida por los misioneros de la Compañía de Jesús. Su construcción empezó el 19 de noviembre de 1740, concluyéndose el 19 de marzo de 1744.

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Esta Iglesia, aunque se encuentra abandonada, posee una belleza que ha traspasado el tiempo. Cuando uno la visita, queda impresionado al verla desde la distancia: es monumental. Traspasar su puerta y recorrerla emociona realmente, y mas cuando uno deja volar su imaginación trasportándose a decenas de años atrás. Cabe indicar que si bien es cierto el lugar se encuentra actualmente abandonado, su Altar Mayor así como su Púlpito se encuentran en perfecto estado y en nuestra ciudad de Lima: en la Iglesia Virgen del Pilar de San Isidro.

Pero volvamos al distrito de Ingenio en Nazca, a la Iglesia San José. Estando en su interior, al traspasar la puerta que conduce al Baptisterio, sobre el vano uno puede apreciar una imponente e impresionante “venera” que realmente llama la atención.

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En arquitectura, se llama así al adorno formado por una valva (concha) convexa parecida a la concha del peregrino (Concha de Vieira).

Pero no solo es impresionante por su tamaño.

Las estrías están pintadas de dorado, como puede observarse en las siguientes fotografías, y en una de ellas felizmente el pintor plasmó el año de su ejecución: 1744.

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A simple vista, y debido a la distancia, pareciera que son adornos pintados de dorado sin orden ni concierto. Pero no es así. Si tomamos fotografías de ellos y ampliamos las imágenes lo suficiente, nos damos con la sorpresa que han pintado variadas representaciones en las delgadas estricas. Por ejemplo, la música y los bailes están representadas.

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En algunos lugares personas y animales.

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Imágenes, costumbres y hasta temas de arquitectura, están presentes.

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Hay representados animales.

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También hay representación de viviendas.

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Y escenas diversas.

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Y así, cientos de representaciones en tan diminuto espacio como son los anchos de las estrías de la venera.

Como habrán podido observar, la Iglesia San José de Nazca, a pesar del estado en que se encuentra, es una caja de sorpresas por la belleza que aún conserva.

Visitar este lugar debe estar en su lista de pendientes. Los invito a ir.

NOTAS

 

 

 

 

LA “SANTA ROSA DE LIMA” DE MIGUEL BACA ROSSI

Ayer, 28 de agosto del 2018, nos enteramos del lamentable accidente que ocurrió con la escultura de “Santa Rosa de Lima”, ubicada en el interior del Santuario de Santa Rosa de Lima, ubicado en la primera cuadra de la Avenida Tacna, Centro Histórico de Lima, obra del escultor lambayecano Miguel Baca Rossi (30/10/1917 – 14/11/2016).

Visité el lugar el pasado domingo 8 de julio, en donde tomé las fotos que aquí presento, compartiéndolas con ustedes, dado el accidente que sufrió, la cual la ha dejado bastante dañada.

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Me llama la atención de que si bien es cierto ha recibido cobertura periodística el accidente, haya sido casi nula la mención del autor de dicha escultura, en donde mas bien, se ha hecho incapié que tenía una antigüedad mayor a cien años, cuando el año pasado recién se conmemoró el centenario del nacimiento de don Miguel Baca Rossi. Desarrollo de información sin ningún tipo de investigación.

Queda ahora la polémica: ¿deberá restaurarse? El tiempo nos lo dirá.

LOS HEROES DE LA CALLE PLUMEREROS (1931)

El 12 de agosto pasado, visitando el Museo Cementerio Presbítero Maestro (Barrios Altos, Lima – Perú), vi un homenaje que una Compañía de Bomberos Voluntarios del Perú, hacían frente a unas tumbas.

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Homenajeaban a cinco colegas, fallecidos, según rezaban sus epitafios, en el “Incendio de la calle de Plumereros” en febrero de 1931.

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Y despertó mi curiosidad. Asi que me puse a buscar información que hoy quiero compartir con ustedes.

BUSCANDO INFORMACIÓN EN LOS DIARIOS DE LA ÉPOCA

Me dirigí a la Biblioteca del Congreso de la República (Jr. Huallaga Nº 364 Lima. 1er sótano. Edificio: “Fernando Belaúnde Terry”) a buscar diarios de la época. Y solicité los diarios “El Comercio” y “La Crónica”. Y encontré la noticia.

La Crónica en su edición del domingo 15 de febrero de 1931 decía:

“Anoche estalló un nuevo incendio, mucho más grave que los anteriores, pues tuvo consecuencias trágicas y lamentabilísimas. Eran las diez y media, aproximadamente, cuando las campanas de los cuarteles de las compañías de bomberos anunciaron que el fuego estaba haciendo obra destructora. Inmediatamente los llamados a combatirlo pusiéronse en movimiento, seguidos de aquella numerosa parte del público que acostumbra ir a presenciar semejantes acontecimientos. Súpose bien pronto que el siniestro era en la mueblería de don G. A. Freire, situado en la calle de Plumereros, números 345 y 347, y cuando las compañías de bomberos llegaron allí, ya las voraces llamaradas habían destruido casi la mitad del establecimiento.La labor de salvamento fué activísima e intensa; pero, a pesar de ello, el fuego continuó desarrollándose, hasta causar total destrucción en la mueblería y grandes daños materiales en las casas contiguas. Cuando más empeñados estaban los bomberos en dominar el fuego, se derrumbó una de las viejas paredes de la planta baja, dando lugar a que se hundiese el piso alto, arrastrando en su caída y dejando sepultados a más de quince de las personas que allí cumplían abnegada labor”.

Indica el artículo que el hecho ocasionó la muerte de don Pedro Torres Malarín, de la “Salvadora Lima”,  siendo extraidos de los escombros, con vida, de bomberos de las compañías “Cosmopolita”, “France” y “Roma”, siendo trasladados unos al Hospital Italiano y otros a la Maisón de Santé.

El diario “El Comercio” en su edición del lunes 16 de febrero describe con mucho realismo las labores de rescate, llevadas a cabo por los bomberos y miembros de infantería ya que se percataron que el bombero de la Cosmopolita, señor Carlos Vidal “estaba vivo y preso entre el hacinamiento de palos, tablones y vigas“. Refiere el artículo que pasada las tres y media de la madrugada, lograron evacuarlo, junto con el cadáver de otro bombero, el teniente Eleazar Blanco. Lastimosamente falleció en el Hospital Dos de Mayo. Refieren las crónicas que luego de retirado el cadaver del Sr. Eleazar Blanco, fueron retirados los cadáveres del Sr. Julio Ochoa y Roberto Acevedo.

Continua el mismo diario indicando:  “El señor Schiaffino, comandante general del cuerpo de bomberos, nos manifestó anoche que hiciéramos público el agradecimiento de la institución a la generosa y noble actitud del director de la Beneficencia, ingeniero Gerardo Klinge, quien en la mañana de ayer le solicitó telefónicamente una entrevista y en ella le hizo presente que el directorio de la Beneficencia Pública de Lima había acordado, con cargo a dar cuenta a la corporación, ceder gratis y a perpetuidad cinco nichos de mármol para que en ellos sean sepultados los cadáveres del capitán Acevedo, teniente Blanco y bomberos Torres Malarín, Vidal y Ochoa“. Deben ser los nichos frente a donde vi la ceremonia el pasado 12 de agosto.

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HOMENAJES

Homenaje popular durante el sepelio.- Como era de esperarse, el sepelio fue multitudinario, como pueden verse en las fotografías de los diarios de la época.

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Hay que tener presente, que esta tragedia se produjo justo la semana de carnavales de dicho año, fiesta muy importante en el calendario limeño. Si bien los actos públicos relacionados con la fiesta se suspendieron durante el sepelio, luego de concluido el mismo se reiniciaron. Y así consta en este curioso (por llamarlo de alguna manera) aviso de la Municipalidad de Lima.

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Placa en el lugar donde se produjo la tragedia.- En el lugar de la tragedia, (actual jirón Camaná cuarta cuadra) hay una placa que hasta hoy se conserva, como un homenaje a los caídos en esta valerosa acción.

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Parque Plumereros.- Otro homenaje a estos bomberos, es el “Parque Plumereros” ubicado en el distrito de San Borja, donde cada 14 de febrero la Compañía Cosmopólita 11 rinde homenaje a los caídos. La escultura central es obra de Raúl Éfraín Franco Ochoa.

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El autor de dicha obra, Sr. Raúl Efraín Franco Ochoa, ha cedido estas fotos de la ejecución de la escultura central.

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Un 13 de septiembre de 1998, se inauguró el Parque Plumereros en San Borja.

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Otros homenajes.- Buscando mas homenajes a los caídos, encontré en el libro HISTORIA DEL CUERPO DE BOMBEROS VOLUNTARIOS DEL PERU – AL CIERRE DEL MILENIO – 1860-2000″, un fragmento del canto VI de la Sinfonía del Fuego, La Epopeya del Bombero, cuyo autor es Ricardo Walter Stubbs. Lo transcribo:

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Finalmente me enteraría que la ceremonia que presencié en le Cementerio Presbítero Maestro, en el Cuartel Juán Bautista donde se encuentran los cinco nichos de los bomberos (y que dio origen a este artículo), fue una Romería por el Centésimo Cuadragésimo Primer Aniversario de fundación de la Compañía de Bomberos Voluntarios “Cosmopolita 11”.

Honor y gloria a estos valerosos Bomberos.

BIBLIOGRAFIA

  • Brigadier CBP Julio César Coz Vargas. “HISTORIA DEL CUERPO DE BOMBEROS VOLUNTARIOS DEL PERU – AL CIERRE DEL MILENIO – 1860-2000”. Primera edición. Diciembre 2009. Lima – Perú.
  • Diario “La Crónica” del domingo 15 de febrero de 1931
  • Diario “El Comercio” del lunes 16 de febrero de 1931

EL TRÁGICO FINAL DE UN EJERCICIO DE ESCALAS DE LA CÍA. DE BOMBEROS ROMA (1887)

Leyendo, siempre leyendo, la revista “El Perú Ilustrado” # 18, del sábado 10 de setiembre de 1887, encuentro un artículo sobre una tragedia ocurrida a los miembros de la Compañía de Bomberos “Roma”. Antiguamente entre las compañías de Bomberos, eran comunes la construcción de pirámides de escaleras para realizar sus entrenamientos, y muchas veces también como parte de la conmemoración de alguna festividad.

Sin embargo, el ejercicio de la construcción de una pirámide que ocupa el artículo en mención, tuvo un final trágico. Aquí la reseña publicada.

LA PIRAMIDE DE LA “ROMA” EL DIA 28 DE AGOSTO DE 1887

La Compañía de Bomberos “Roma”, instalada en Lima el año 1866 fué á practicar un ejercicio de escalas, en la plazuela del Camal, el día 28 de Agosto último, á las 11 a.m., reinando entre todos sus miembros el mayor órden y entusiasmo posibles.

Una vez en el lugar designado, se procedió con descanso á formar la pirámide de tres cuerpos, hasta la altura de 19 metros y 40 centimetros, en el órden que nuestro primer grabado representa.

Cuatro grandes pitones debían funcionar en el centro de la columna; y así se verificó el ejercicio, ocupando la parte más elevada el arrojado bombero Filiberto B. Mólgora de la sección escalas.

Luis Vassallo, Cárlos Orengo y Francisco Marino ocupaban el segundo cuerpo de dicha pirámide á 15 metros, más ó ménos; y Angel F. Solari, Manuel Bassallo y Fernando Bontá el primer cuerpo, á 4 metros, 70 centímetros, trabajando todos de una manera ámpliamente satisfactoria.

Había casi terminado el ejercicio, cuando rompióse de pronto un peldaño en el empalme de la base del lado Sur de una de las escalas del segundo cuerpo con el primero; é inclinándose de ese lado la pirámide, perdió su equilibrio y, sin dar lugar á que se pudiera prestar auxilio alguno á los bomberos, se destrozó ésta y vinieron todos á tierra, produciéndose la mas fatal de las catástrofes, segun puede verse por nuestro segundo grabado.

Pocos instantes despues, Mólgora, exhalaba su último suspiro en brazos de su Teniente; Orengo sufría una fractura en la pélvis, interesando gravemente algunas membranas y grandes vasos de esa región epigástrica, y Angel Solari era doblemente herido en el codo del brazo izquierdo, con fractura de una articulación del húmero, contusiones en el puño de la mano derecha y, probablemente, con una fractura del radio.

Luis Vassallo, Manuel vassallo, Francisco G. Marino y Fernando Bontá resultaban ligeramente contusos.

Los cadáveres de Mólgora que falleció pocos instantes despues de la catástrofe; de Orengo, al siguiente día, en el Hospital Italiano, y el de Solari en el mismo Hospital, el dia 4 de los corrientes, despues de haber resistido la terrible operación de amputársele el brazo destrozado, han sido sepultados en el Cementerio General de Lima, con los honores de Comandante que por reglamento les correspondia. 

La sociedad entera de Lima, profundamente conmovida por tan triste acontecimiento, ha manifestado sinceramente su dolor, acompañando en masa, hasta su última morada, los restos de los abnegados bomberos.

La Compañia de Bomberos “Roma” pierde tres preciosas existencias que constituían, tal vez, lo más selecto de sus miembros, por su abnegación, su arrojo y su inteligencia.

NOTAS:

  1. Se ha respetado la ortografía original del artículo.
  2. Los grabados aludidos en el artículo son los reproducidos en la imagen inicial.

FUENTE:

  • Revista “El Perú Ilustrado” # 18, del sábado 10 de setiembre de 1887

 

LOS EDIFICIOS DE LA PLAZA DOS DE MAYO

Leyendo, siempre leyendo, la Revista Semanal ilustrada “Variedades” # 873 del 22 de Noviembre de 1924, encuentro un interesante artículo que quiero compartir con ustedes, sobre la construcción de los edificios que rodean la Plaza Dos de Mayo.

Espero sea de su agrado.

LA INFATIGABLE COOPERACION DEL SEÑOR VICTOR LARCO HERRERA AL PROGRESO DE LA CIUDAD

TRANSFORMACION DE LA PLAZA DEL 2 DE MAYO

Lima ha estado exhibiendo durante medio siglo, ante propios y extraños, el más hermoso de sus monumentos en medio del más descuidado de sus arrabales, rodeado de misérrimas construcciones y de avenidas tristes y polvorientas.

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Por ingrato que fuese tal contraste, la ciudad parecía acostumbrada a él. Los extranjeros que nos visitaban se asombraban de tamaño descuido. Los de casa, nos encogíamos tranquilamente de hombros.

Hasta que cierto día, uno de aquellos hombres, raros entre nosotros, que observaban y trabajan cuando la mayoría habla sin ver y charlar -don Victor Larco Herrera- resolvió suprimir aquella ignominia y dar al monumento que simboliza el glorioso triunfo del Perú sobre los que aún soñaban, cuarenta años después de Ayacucho, con la reconquista de América, un marco digno de su magnificencia.

Y convirtió en obra, inmediatamente, su resolución. Previos los trámites de ley, comenzó la demolición de callejones, tabernas y carbonerías, para dar lugar a construcciones modernas y elegantes en cuya edificación se trabaja empeñosamente.

Las rémoras que nunca dejan de surgir en el camino de las gentes emprendedoras, han impedido que la obra marche con toda la celeridad que el señor Larco Herrera quiso imprimirle, y el Centenario de Ayacucho no la hallará concluída; (1) pero los distinguidos huéspedes que en estos días vengan a Lima, no tendrán que censurarnos, como los de 1921, el amor a lo viejo y a lo absurdo que pregonábamos con la antigua Plaza del 2 de Mayo, destartalada, sucia y antiestética.

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La reforma incluye la regularización de dicha plaza, de la cual partirán ocho avenidas, y concluída la obra, la impresión del viajero que ingrese a la capital por primera vez, viniendo del Callao, no podrá ser más grata.

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Finalmente, se solucionaron los problemas, y gracias a la generocidad de don Victor Larco Herrera, tenemos hasta nuestros días estas magníficas edificaciones, que claman sean restauradas.

 

NOTAS

(1) Refiere la Revista Mundial # 80 del 25 de noviembre de 1921: “El desgraciado conflicto obrero del valle de Chicama no solo ha afectado a los braceros pues al fin y al cabo ellos tendrán que sufrir más que nadie las resultantes de la paralización de los trabajos agrícolas -y a los capitales cuantiosos invertidos en el valle más rico del Perú- sino a las demás colectividades de la república. Como se sabe el desprendimiento de Don Victor Larco Herrera hizo de Trujillo una ciudad moderna y después en Lima, proyectó, en uno de los lugares más abandonados de la capital un hermoso barrio que daba de la entrada de Lima un hermoso golpe de vista. El proyecto del arreglo de la plaza Dos de Mayo, como pueden ver nuestros lectores es una de las obras de ornato más completas que se hayan ideado. La huelga de Chicama, pues, no es solo un conflicto local que afecta a los intereses del valle. El conflicto se extiende hasta nosotros“.

FUENTES

  • Revista Semanal ilustrada “Variedades” # 873 del 22 de Noviembre de 1924
  • Fotos de la imagen de portada: Revista Mundial # 80 del 25 de noviembre de 1921
  • Resto de fotos: página de Facebook “Plaza Dos de Mayo – Patrimonio”.