LA TERRIBLE SOLEDAD DE LOS CINEMAS ABANDONADOS

Leyendo (siempre leyendo) el libro “LA CIUDAD DE LOS BALCONES EN EL AIRE” de Felipe Buendía, encuentro un interesante artículo relacionado con una de mis aficiones: el cine. Lo comparto con ustedes:

 

LA TERRIBLE SOLEDAD DE LOS CINEMAS ABANDONADOS

 

En la ferocidad del verano demoledor, deambulo por el barrio del Rímac, avizorando no sin inquietud los miradores que se alzan entre las ruinas, y en especial aquel en Acho, que parece que estuviese erigido en la cúpula un jinete de bronce encaramado en la belleza de los lugares ya yertos, y caminando por el semiderruido jirón Amazonas, me doy con el espectro aún firme en los escombros del “CINELANDIA”. El impacto de verlo cruzando por vientos en la inmarcesible melancolía de su agonía petrificada, me hace trastabillear, y demuda aún más mi corazón angustiado, comprobar como el viejo cine se aferra al puente Balta, de suyo carcomido y pesaroso, allí tenaz y semidespedazado, tendido entre las riberas como una crucifixión fantástica y desesperada. El “CINELANDIA” está allí sin puertas ni ecran. Con la huella de los peldaños de la alegría, y las butacas arrancadas de cuajo, como si hubiesen alzado con ellas, la concurrencia aún palpitante de los espectadores que reían a mandíbula batiente, o lloraban y se tapaban los oídos. Y tanta era la plenitud de mi emoción, aquella tarde alucinante, que percibía las carcajadas, y los disparos de asesinos centellantes; y el crujir de los envoltorios de golosinas y la quemante respiración de una belleza habitúe y hasta su perfume horadador de las tinieblas.

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Pero hay testimonios erigidos por el desastre, que relegan a los viejos cines a una momificación tan noble como cruel: No puedo cruzar ante el “RAMBLA” en cuya pantalla acontecía la conquista de Marte, y la llegada a la Luna treinta años antes de la realidad, sin sentir en carne propia la sonrisa magnética de ese cine pequeñito y amado, cuyas marquesinas pintarrajeadas con raro arte, publicitaban los filmes de actores que parecían ya enterrados bajo las ruinas del mundo. Y pasa que siempre me detengo ante la puerta sitiada por vendedores ambulantes del “AMERICA”, cine Azul y Oriental, empapado de kerosene, que sin duda brinda nesa: allí en la vieja calle El General, en las inmediaciones fantasmagóricas de la Plaza de Santa Catalina.

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Y ocurre lo mismo con el “APOLO”, letargizado para siempre frente al Jardín Botánico, y busco en vano la hendidura de la puerta del “BUENOS AIRES” en que cantaron Libertad Lamarque y Hugo del Carril, en persona. Cines de maderamen crujiente, y altavoces chirriantes, navegando en el invierno garuento de edades ingenuas. y aconteció que en Madrid en 1950, yo vi un cinema desvencijado ¡de nombre “Rex”, como uno que hubo en el Callao, y creí que era un sueño o un “bis” de la ensoñación; pero existía, y lo frecuenté con la esperanza de trasmutar el barrio de Chambería con el Callao.

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BUENOS AIRES

NOTAS

  • FELIPE BUENDIA. “La ciudad de los balcones en el aire”. Edición por el cuatrocientos cincuenta aniversario de la fundación española de Lima. Editorial Perla – Lima – Perú. 1982.
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LIMA: EL TERREMOTO DE 1746

Comparto con ustedes este interesante artículo publicado en el Diario LA PRENSA el sábado 28 de octubre de 1905. Lima se encuentra en una zona propensa a movimientos sísmicos,y el que sufrió en aquella oportunidad, como podrán leer en el relato, fue realmente desvastador. Estemos preparados.

 

EL TERREMOTO DE 1746

Era el 28 de Octubre de 1746, y desde días antes se oían ruidos comparables al bramido del toro y a las descargas de artillería. A las diez y media de la noche, faltando para el plenilunio cinco horas tres cuartos, tras un rumor leve e instantáneo, sintióse un violento movimiento, que, viniendo principalmente del Noroeste, duró de tres a cuatro minutos. Todo fue al mismo tiempo, el estruendo subterráneo, el terremoto y la ruina. La conmovida tierra despedía de si los edificios, como una bestia, que se sacude el polvo. Sólo unos veinte y cinco quedaron firmes entre 12,204 casas con puerta a la calle, dos palacios, la Universidad, la Moneda, el Cabildo, diez y seis colegios, treinta y seis conventos, el santuario “Santa Rosa”, dos casas de ejercicios, las cárceles, numerosos establecimientos de misericordia y unas setenta iglesias.

El clamor de la ciudad se elevaba por entre nubes de polvo. El llanto alternaba con la repetición de los temblores. La aterrada muchedumbre se esparció en las plazas, huertas y campo, aspirando sólo a que el inestable suelo donde se apoyaba, no fuese su tumba. Yacía entre los escombros millares de personas que heridas o mutiladas, exhalaban vanos gritos de socorro; no se sabía el número de muertos, habiendo doce entre las carmelitas reformadas de Santa Teresa, que no pasaban de veinte y una y siendo pocas las víctimas en otros grandes monasterios. La providencia salvó a ciegos mendigos y otros imposibilitados, de entre las paredes que caían y estaban aplastando a hombres robustos.

El Callao quedó sepultado entre las olas con sus edificios y más de 5,000 habitantes, salvándose de éstos unos cien y quedando en pie algunos retazos de muralla. El mar, que salió a poco del terremoto, levantaba muy alto los cañones de bronce, no colocados aún en las fortificaciones, y lanzó los buques hasta media legua de la playa, sepultando los demás en sus ondas. Entre la alternativa de las tumultuosas oleadas se dejaron percibir por algún tiempo los ayes de los moribundos; del número de los muertos fueron los religiosos de San Francisco, que esperaban al Comisario general, los dominicos, que estaban celebrando el octavario de desagravios, y mucha gente alegre, que en los vertiginosos bailes de vulgar aceptación cantaba con tanta desenvoltura, como algazara:

Que se quema el zango,

No se quemará;

Se saldrá la mar

Y lo apagará.

El temblor se sintió hasta el interior de la montaña. Las ruinas se extendían desde Pativilca a Ica. En la quebrada de Matucanas reventó un volcán de agua. Caían algunos cerros, arrojando los peñascos a distancias considerables. Hundíase la tierra y de algunos puntos brotaban copiosos manantiales. Las fuentes y los ríos presentaban el color de la greda o del jabón disuelto en el agua.

Los habitantes de Lima estaban como fuera de sí, oyendo los ruidos subterráneos, a que siguieron por muchos días, movimientos aterradores; la tierra se bamboleaba sin estrépito, ni alteración, como un navío mecido por las olas. Se temió, que se hundiera el suelo; se anunciaba la salida del mar, que hacía luir precipitadamente a los montes y aún se esparció la voz de que caería fuego del cielo. Un religioso gritó en la plaza, como en 1687 el venerable padre Galindo: “Lima, Lima, tus pecados son tu ruina”. El provincial de San Francisco predicaba contra los que atribuían el terremoto a causas naturales. Se renovaron las exageradas penitencias públicas del siglo XVII, saliendo en fervorosas procesiones, penitentes con sacos y extraordinarias mortificaciones, y sacerdotes descalzos, con espinas en las sienes, sogas al cuello y pies encadenados. Un prelado, que llevaba freno en la boca y puntas de hierro en los ojos, recibía en sus espaldas golpes de hierro, gritando su súbdito, que hacía de pregonero y verdugo: “Esta es la justicia, que el Rey de los cielos manda ejecutar en este vil pecador”. A la provocativa desnudez y valiosas galas sucedían los trajes más modestos. La disipación y deleites se cambiaron en austeridades superiores a las de los más rígidos solitarios. Se quería salvar por milagro, sin diligencias propias o por los medios más extraños. Las religiosas mercedarias, que dormían sobresaltadas en su huerta, se levantaban al menor ruido o aprensión de terremoto, y se ponían en cruz para que la tierra no se las tragara. Muchos enfermaron de privaciones o por vivir a la inclemencia. Vino el hambre, y luego los catarros, tabardillos y dolores de costado. Muriendo más gente, de enfermedad, que entre las ruinas de la ciudad: el número de víctimas en ella y el Callao pasó de 16,000. El melancólico espectáculo de tantas muertes se agravó en los primeros días por el aullido de los perros junto a los cadáveres, y por la tristeza de la campiña, donde dejaron de cantar las aves.

El celo del Virrey estuvo al nivel de la catástrofe. Con su serenidad disipaba las alarmas. Si el 29 de octubre faltaron el pan y los comestibles, porque nadie vino al mercado y las harinas se habían perdido; desde el 30 fueron afluyendo las provisiones de las cercanías, funcionaron las panaderías, y mientras llegaban de Chile buques cargados de trigo, se proveyó la ciudad de un buque, que, por estar cargando en Chincha para Panamá, se había libertado de quedar varado o sumergido.

Como los cadáveres insepultos podían causar la más peligrosa infección, se trató de darles pronta sepultura. Unos 1,300 fueron enterrados en zanjas abiertas junto al cementerio dela catedral; pero quedaron entre las ruinas más de 2,000, junto con 3,000 caballos, mulas y borricos, que habían perecido bajo los escombros. Muchas personas estropeadas perecieron por falta de oportunos socorros, y la mortalidad de los hospitales excedió en el año las proporciones ordinarias; en el de Santa Ana, de 2,120 enfermos, murieron 422; en el de San Bartolomé 71 de 202 y en el San Andrés, 290 de 2,449.

La seguridad pública imponía al gobierno continuos cuidados. Los negros, mulatos y otros hombres poco escrupulosos principiaron a saquear las casas arruinadas y abandonadas por sus dueños; a la playa acudió mucha gente para apoderarse delos efectos del Callao, que la mar arrojaba. El Virrey publicó bandos rigurosos puso guardias, creó alcaldes y levantó horcas para aterrar a los ladrones. Las cajas reales y la moneda, donde había grandes caudales, fueron custodiados con especial vigilancia. La administración superior pudo funcionar regularmente a los ochenta días, por haberse habilitado una sala para los acuerdos.

La reedificación de la ciudad fue objeto de largas discusiones. Pretendían algunos, que fuese trasladada a otro sitio más seguro, donde no había que atender al costoso desembarazo de los escombros, ni gravarse las nuevas construcciones con el peso de insoportables pensiones. Contradecíanlo los dueños de censos, entre los que se contaban principalmente los establecimientos de religión y de misericordia, los que, privados de los acostumbrados réditos, no sólo no podrían reparar sus quebrantos, sino que carecerían de los más indispensables medios de subsistencia. Prevaleció este partido, que era el más influyente, y que además apoyaba la reedificación de los antiguos solares en las valiosas construcciones, que aún subsistían firmes totalmente o por partes, y en las acequias y otras obras de utilidad pública, cuyo precio pasaba de muchos millones de pesos. En cuanto al pago de los censos, después de muchos alegatos y de varias resoluciones, se acordó, que sólo se abonaran por parte subsistente de los antiguos edificios a razón de 3 por 100 en los redimibles, y de 2 en los irredimibles, dispensándose al mismo tiempo el pago de los dos primeros años. Aunque el Rey modificó después este acuerdo, estando avenidas las partes, y no reclamando ninguna, quedaron las cosas en el estado creado por el, y afianzado con el transcurso de diez años.

La reedificación se hizo con cierta lentitud no solo por la falta de medios, sino porque ricos y pobres se resistían a abandonar los asilos provisionales, levantados en las plazas y en el campo, con pérdida del capital invertido y con alquileres menos cómodos. El Gobierno hizo valer razones bien obvias de policía para restituir la población a su antigua planta. Las fiestas reales, que debían celebrarse por el advenimiento del nuevo Monarca, apresuraron el despejo de las plazas, y sólo se conservaron algunos ranchos en Cocharcas, el Acho y los Naranjos. Se proyectó, que las casas fuesen de un solo piso; pero viendo en pie las que tenían altos, se toleró levantarlos para mayor comodidad de las familias, cuidando sólo de que fuesen de madera.

La reconstrucción de la catedral demandó tanta consagración, como sacrificios. Era necesario antes de emprenderla, que se derribara la parte ruinosa, y se sacaran los desmontes. Mas la obra de un siglo quedó rehecha en nueve años, aplicándole el producto de las vacantes y otras rentas episcopales, trayendo maderas de Guayaquil y Guatemala, comprando recuas para el transporte de los escombros y materiales, realizando otras grandes economías, activándose los trabajos con la presencia del Virrey. El nuevo templo fue estrenado el 29 de mayo de 1755 con la fiesta del Santísimo Sacramento, y al 30 con la de San Fernando; las pompas religiosas, en el sagrado recinto y en las calles, recordaron las incomparables fiestas celebradas por el Conde de Lémos, y en ellas pudieron admirarse, junto con adornos materiales de mejor gusto, la mayor cultura intelectual que se revelaba en el estilo de los predicadores.

En la urgente reparación del puerto, se aceleró la fábrica de un castillo, que le defendiera de las agresiones marítimas, y se trasladó la población al más seguro sitio de Bellavista, donde no se consintieron, desde luego, conventos, que perjudicaran a la nueva  parroquia. Más no tardó en pensarse, que sería necesario fundar un colegio de jesuitas, para mayor satisfacción de los devotos y mejor educación de los niños. Con más solicitud se procuraba la construcción de un hospital, donde pudieran ser asistidos inmediatamente los enfermos del vecindario y los de los buques arribados a la bahía.

Diario LA PRENSA el sábado 28 de octubre de 1905

De primera mano: la LIMA que vio MAX RADIGUET

Un visitante de Lima entre diciembre de 1841 y comienzos de 1845 fue Maximiliano Renato Radiguet (Landerneau-Francia 170.01.1816 / Brest-Francia 07.01.1899) cuando se desempeñó como secretario agregado al Estado Mayor del Almirante Du Petit Thouars. Su visión sobre nuestra Lima la plasmó en el libro “Lima y la Sociedad Peruana”, en el cual nos da detalles de las edificaciones y costumbres de la época. A continuación algunos párrafos los invito a leer.

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El coche rodaba sobre el pavimento, con un ruido que interrumpía toda conversación; pero tenía delante de mí, para distraerme, una curiosa página, en las que se me aparecía confusamente la expresión del sentimiento popular en este país, por tanto tiempo entregado a la anarquía: era una larga pared cuyo enlucido de yeso rayado, garabateado, destrozado en todos sentidos, exhibía un batiburrillo de croquis jeroglíficos o impuros gritos de partidos o inscripciones burlescas en contra o a favor de Torrico, La Fuente, Vivanco y otros agitadores o pretendientes al poder supremo, todas cosas bien poco halagadoras, temperadas felizmente por algunas banalidades amorosas y por algunos nombres de mujeres de aquellos que sólo la lengua española sabe crear. Dejamos sobre nuestra derecha cercados en que los árboles se curvaban por el peso de los frutos, en que el limón brillaba entre el follaje oscuro y el naranjo parecía escalar a propósito las paredes para arrojar a los paseantes sus flores y sus perfumes. Tocábamos en una tierra generosa y mientras dedicábamos un recuerdo al virrey Abascal, que, queriendo proporcionar a los viajeros el beneficio de la sombra, se proponía prolongar hasta el puerto del Callao la avenida y las acequias que la bordean, nuestro ómnibus torció bruscamente hacia la izquierda, dirigiéndose hacia un gran pórtico decorado, con bastante elegancia, con molduras en estuco. Una gran puerta cerrada por dos hojas pintadas de verde ocupaba el centro; tenía a los lados dos puertas más pequeñas, una de las cuales estaba abierta: era la portada del Callao, principal entrada de Lima.

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Desde que atravesamos el pórtico, satisfechas las formalidades del impuesto, nos dirigimos por una larga calle bordeada de paredes en que había pintadas fachadas de casas, es decir, que por medio del estuco de diversos colores que las cubría, se había simulado puertas y ventanas. Esta especie de calles de Lima, tristes y sombrías como una mala decoración de teatro vista a pleno día, empezaba a inquietarnos, cuando entramos en una calle de casas verdaderas. Algunos minutos después, el ómnibus nos depositó en la calle de Mercaderes, la más comercial de la ciudad donde, después de habernos despedido de nuestros compañeros de viaje, que nos hicieron toda clase de ofrecimientos de servicios, nos apresuramos a hospedarnos, goteando de sudor y cubiertos de polvo, en la «Fonda Francesa», donde éramos esperados por el amo de casa bueno y digno compatriota establecido en Lima desde varios años.

Habíamos entrado en Lima la víspera de Navidad. Los repiques de las innumerables iglesias de la ciudad, llamaban a los fieles a los oficios; pero, por algunos sonidos vibrantes y de buen quilate, cuántas voces roncas, asmáticas y rajadas, pertenecientes sin duda a fragmentos de bronce, lanzaban unos bruscos clamores desde lo alto de los campanarios, donde murmuraban secretamente, una salmodia arrogante y amenazadora. Poco acostumbrados a tan extraños repiques, no pudimos luego, defendernos de una cierta impaciencia muy justificada por ese caos de ruidos despiadados. Después, sin embargo, acabamos por encontrar en esos repiques desordenados y salvajes, que se renovaban a diario (pues en Lima se honra oficialmente a casi todos los santos del calendario), un singular encanto, del cual, los austeros repiques de nuestras fiestas religiosas, no pudieron nunca despertar el recuerdo.

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La Fonda Francesa, donde habitábamos, estaba situada en el centro de la ciudad, en la calle de Bodegones, a dos pasos de la Plaza principal o Plaza Mayor. Como el «Palais Royal» en París, esa plaza rodeada de portales exclusivamente dedicados al comercio, es la cita habitual de los extranjeros y de los ociosos. Fuimos ahí, a buscar nuestras primeras impresiones. La circunstancia era favorable. Cuando se quiere, de un vistazo, coger la vida limeña en su aspecto más original, es en plena fiesta religiosa que conviene llegar a Lima, y es a la Plaza Mayor donde hay que acudir.

El aspecto que ofrecía esa plaza el día de nuestra llegada, no defraudó nuestra expectativa. La muchedumbre afluía por todas las calles contiguas. Como un enjambre de mariposas dispersas por un accidente, mujeres rozagantes y coquetas, luciendo  a la vista los más violentos matices del raso y de la seda, coloreaban la vasta plaza y convergían todas hacia la Catedral, festoneando las gradas del peristilo o colgando en los pórticos sus racimos vivientes. Por primera vez, desde nuestra salida de Francia, teníamos bajo la vista, una ciudad y una población verdaderamente originales, y ese espectáculo nos sorprendía tanto más, por cuanto se ofrecía a nosotros bruscamente, como si hubiéramos visto levantarse el telón de un teatro de París sobre una ciudad española del siglo dieciséis, animada por un pueblo de convención.

La Plaza Mayor, colocada al centro de Lima, si se comprende en la ciudad el arrabal de San Lázaro, forma un cuadrado perfecto, del cual la Catedral y el Arzobispado, ocupan el lado oriental, en el norte se encuentra el Palacio Nacional, residencia ordinaria del Presidente de la República; los otros dos lados están ocupados por casas particulares, cuyos pisos superiores adornados por balcones corridos semejantes a baúles esculpidos y pintados contra las paredes, vienen a apoyarse sobre los portales donde negociantes, extranjeros en su mayor parte, exponen los productos de la industria europea. Al medio de la Plaza se levanta una fuente de bronce coronada por una Fama cuyo pie sale de un chorro líquido que se quiebra cayendo sobre dos bandejas de tamaño desigual, y viene a llenar un ancho pilón… La Catedral, gracioso monumento del Renacimiento, está flanqueada por dos torres enriquecidas, como el resto de la fachada, por columnitas, nichos, estatuas, y balcones. Todo el edificio está embadurnado de colores donde dominan el rosado, el verde, el amarillo y el azul…

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El Palacio Nacional se halla también revestido con una capa de ocre amarillento, con un aspecto bastante desagradable; los pilares de los portales están cubiertos con una capa roja ladrillo; en cuanto al piso que los cubre, vigorosamente matizados de tonos quemados y violáceos, está ocupado en su mayor parte por los balcones de madera, de los que ya hemos hablado, especie de cofres misteriosos, pintados de verde botella y de rojo oscuro. Imagínense ahora, ese caos de colores chocantes, chillones e indecisos, aclarados por una luz viva, que proyecta en ese vasto cuadro así pintorreado una muchedumbre deslumbrante, y se tendrá una vaga idea del espectáculo que ofrece la Plaza Mayor de Lima, un día de fiesta y de sol.

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La Plaza Mayor es la cita de los limeños ociosos. Si se quiere sorprender algunos rasgos de actividad, es en un pequeño número de calles vecinas a esa Plaza, que hay que ir a buscarlos. Aquí, mil aspectos pintorescos esperan al viajero. La arquitectura de esas casas de un piso y de techo plano, bien que uniformes en apariencia, es diversa para quien la observa de cerca, por mil detalles graciosos. Aquí son miradores y campanarios que se destacan sobre el cielo; allá, balcones salientes que proyectan sobre las paredes, vigorosas sombras y cuyos ángulos superpuestos por la perspectiva, semejan las gradas de una gigantesca escalera. Aquí y allá, las cortinas de los balcones a medio levantar, dejan ver alguna encantadora joven, con una rosa o un clavel en la sien. Hasta los gallinazos, que, semejantes a enormes motas negras, inmóviles y en grupos sobre los techos de las casas, parecen destinados a coronar ese raro conjunto. El medio de la calle está ocupado por acequias, a menudo bastante anchas, y que se atraviesan sobre pequeños puentes de madera. La calzada está pavimentada con pequeñas piedras y bordeada por veredas de lozas quebradas y desunidas. Si uno se aleja de las calles centrales, no se encuentra ni siquiera su color, y acompañando sus retruécanos con un ruido de campanillas que indica que el agua está a la venta.

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Es siempre a la Plaza Mayor, donde hay que regresar, por lo tanto, cuando se quieren recoger realmente todas las extrañezas de la vida limeña. Uno de los mercados más curiosos de Lima está en esa Plaza; se vende más o menos de todo, pero entre otras cosas, frutas, flores y legumbres. Los vendedores están sentados bajo bastidores de caña que forman con el suelo un ángulo abierto a voluntad, por un palo ahorquillado y bajo esteras de juncos trenzados que sostienen estacas, formando dosel. Se ven también erguirse caprichosamente, vastas sombrillas de paja de maíz o de tela de color; atravesadas al centro por una larga estaca clavada al suelo; todos estos débiles albergues, bañan en sombras violetas a los vendedores y a sus mostradores de diferentes especies de frutas, que la boca de las canastas, volcadas como cuernos de abundancia, desparraman en torrentes sobre toscos tapices. Algunas mujeres acurrucadas, los brazos escondidos bajo el chal de lana azul o rosa, con el que cubren la parte baja de la cara, llevan sobre su cabeza, una vasta canasta chata, que, llena de yerbas y de flores, semeja a lo lejos, un tocado fantástico. Inmóviles e impasibles, bajo ese fardo, durante largas horas, ellas parecen sufrir una mortificación voluntaria, a manera de los faquires hindúes. Por todas partes se veían enormes jarros de barro rojo, cestas verdes, canastas de junco de formas raras, llenas de legumbres secas, de ajíes y de coca, hoja maravillosa que los indios mascan con una especie de cal, y que hace olvidar en las marchas obligatorias, el hambre, la sed y el cansancio. Los vegetales de los dos hemisferios, abundan y son, por consecuencia de bajos precios. Un personal extraño, ruidoso, atareado, va y viene; regatea, compra en diversos mostradores. Son los indios de la sierra, caras rojizas y quemadas, el pañuelo anudado sobre la oreja y cubiertos con un sombrero de paja en forma de pan de azúcar; las zambas de cabellera trenzada con mil pequeñas soguitas a manera de los sicambros; los sacerdotes seculares que llevan el sombrero de don Basilio, que parece una piragua volteada, los hermanos limosneros de órdenes mendicantes, el limosnero en mano, aprovechan todas las ocasiones para explotar a un público supersticioso; las tapadas de pie de raso, que están por todas partes donde hay hombres; luego, galantes oficiales, el kepí sobre el ojo, el bigote levantado, el poncho blanco a largas franjas sobre el hombro, la espuela en el talón; si ellos tuvieran al Perú en el bolsillo; no tendrían aire más triunfador. Todo ese vestigio de pavimentación: se camina en una polvareda infecta, mezclada de inmundicias y restos sin nombre, pero no es hacia las extremidades de la capital, que el europeo debe dirigir su paseo: las calles de Mercaderes y de los Plateros, purificadas por las acequias, los Portales de la Plaza Mayor, podrán únicamente, revelarle el movimiento diario y las costumbres de esa seductora ciudad.

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Allí los pisos bajos, ocupados por las vitrinas de los vendedores de novedades, y por los hoteles, atraen, como en nuestras capitales de Europa, a los paseantes y a los ociosos. Los cigarreros tienen en las esquinas, pequeños talleres, donde confeccionan con una singular rapidez, excelentes cigarros, a precios moderados. Cada esquina tiene también su pulpería, especie de taberna mal afamada, frecuentada sobre todo por los cholos, los zambos y los negros. Las industrias limeñas parecen desdeñosas de llamar la atención con carteles. Aparte de los barberos, que parecen haber conservado el monopolio de ciertas operaciones quirúrgicas, y que exponen en un panel pintado al óleo una mano armada con el escalpelo, vecina de un brazo y una pierna, de donde brota la sangre; no se encuentra casi carteles sino bajo los Portales. Son a veces pretenciosas alegorías: un trovador «pendulado» arranca el velo de una mujer roja, coronada con plumas y acurrucada a sus pies: es Colón descubriendo la América. Una banda de rinocerontes pone en fuga a elefantes. (El cartel de una tienda vecina y rival, representa un grupo de elefantes). Se ven en fin otros que son de una impertinencia manifiesta: un salteador, la cuchilla en la cintura, la escopeta en puño, que se prepara a asaltar a los transeúntes.

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A las seis de la tarde, después del cierre de las tiendas, el movimiento de la ciudad cambia de aspecto: caballeros y calesas se dirigen al barrio de San Lázaro, situado hacia la ribera derecha del Rímac, en tanto que los peatones ascienden, para verlos pasar, las aceras del Puente de Monteclaros. Se entra por el lado de la ciudad, por una especie de arco triunfal, coronado por un ático triangular al lado de los cuales se elevan dos torrecillas adornadas por molduras y relieves en estuco. El Puente, de cinco arcos, está construido de piedra; sus pilares están defendidos, río arriba, por puntas de mampostería que rompen la corriente del río. El parapeto forma, siguiendo las sinuosidades de estas escolleras, espacios rodeados de bancos para los paseantes. Se encuentra difícilmente un espacio desocupado en estos bancos, o un apoyo contra el parapeto, pues los extranjeros, los tenderos y sus dependientes, vienen aquí para olvidarse de la práctica de sus negocios y sentar cátedra con el cigarro en la boca. Es aquí también donde se forjan las noticias y se comentan todas las habladurías escandalosas.

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Este punto de reunión está perfectamente escogido: se respira ahí, durante los fuertes calores, un aire refrescado por las aguas del Rímac, que gruñe en torrentes sobre su lecho de piedra, sobre todo en la época del deshielo en la cordillera. Un paisaje lleno de variedad distrae y ameniza la vista. Las casas muestran de este lado, sobre el río, galerías de madera de arcos redondos o trebolados. Sus pisos inferiores que se apoyan sobre pilares hundidos en el agua, tienen al borde de la calzada, cobertizos en los que las lavanderas limpian y hacen secar la ropa. En todas las aberturas se ve una cortina de tela pintada, visillos de cutí de algodón rayado, que flotan al viento, algún trapo rojo que sale como una lengua de la boca abierta de un tragaluz, y luego, dominando esta larga serie de fachadas, amarillas, grises, desmoronadas y a veces ruinosas, las cúpulas, los campanarios y los miradores (belvederes) se destacan vigorosamente sobre un cielo generalmente purpúreo en el horizonte, casi siempre verde en el cenit. Es la hora en que los campesinos y los mineros venidos a la ciudad por negocios, vuelven a sus chacras y a sus cerros, montados unos sobre caballos de raza andaluza, al flanco de los cuales baten los estribos de madera macizos y grabados al buril; otros sobre mulas con collares de cascabeles y en la frente flecos y borlas, como los jefes de los incas. Algunos coches de extranjeros pasan llevados por un elegante tiro de caballos; pero las calesas limeñas son jaladas por mulas o por pequeños caballos, cuya flacura y mala alimentación, descubren a malos palafreneros. Las calesas no tienen sino dos ruedas; pero, en revancha, éstas son enormes y giran alrededor de un eje que desborda la caja en más de un pie y medio. Esta disposición, debida sin duda, a la forma y a la profundidad de las acequias, da a las calesas las garantías de equilibrio necesarias. El cuerpo del coche, barnizado de verde o de cabritilla, está decorado con guirnaldas doradas. El cochero monta el caballo enganchado fuera de las varas y lleva una librea, que siempre parece hecha para la talla de otro. Las mujeres de la clase superior usan sólo calesas y se pasean en ellas sin sombrero y vestidas a la francesa, pues la saya y el manto no se llevan sino a pie, y hasta la puesta del sol. Las amazonas se exhiben también coquetamente, cubiertas con una torta de paja coronada de flores y la parte alta del cuerpo envuelta en un pequeño poncho, azul oscuro, bordado con trencilla y cortado en flecos en su parte inferior.

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Cada vez que me hallaba sobre el puente, al terminar el día, veía renovarse un espectáculo que me sorprendió la primera vez que se produjo. En tanto que el movimiento y las conversaciones bulliciosas estaban en todo su apogeo, se dejó oír un toque de campana. La fórmula mágica que inmovilizó a las gentes de la célebre durmiente de los cuentos de hadas, no hubiera ejercido ninguna acción más inmediata. Todas las frentes se descubrieron y se inclinaron; todas las conversaciones se extinguieron, sin acabar siquiera la frase comenzada; los caballos de los caballeros y de los coches, se detuvieron por sí solos; los hombres que por su vestido, parecían ser peruanos, cayeron prosternados al suelo; sólo algunos hábitos negros quedaron en pie, pero inclinados como en la elevación de la misa. Una calma de muerte había reemplazado al rumor de los vivos. Únicamente la campana vibraba en el aire y el Rímac rumoreaba a nuestros pies. Esto duró dos minutos. Yo me había quitado maquinalmente el sombrero e interrogado a mi vecino. Éste no me respondió. Un momento después, una campana vocinglera esparció su tintineo. Todos se levantaron; peatones, caballeros y coches continuaron su paseo, el ruido de las conversaciones recobró su fuerza. La vida y el movimiento acaban de renacer instantáneamente… Sólo entonces pude saber que acababan de tocar el «Ave María». Después de este día pude ver, cualquiera que fuese el punto de la ciudad en que me encontrase, producirse el mismo efecto al primer toque de la oración de la tarde. Esta adoración espontánea y colectiva de sesenta mil almas, estaba impregnada de una majestad solemne y verdaderamente conmovedora; parecía haber en el aire, en ese momento, una especie de electricidad de la fe religiosa. En cuanto a mí, experimentaba una de esas emociones dulces, tiernas, indecibles, que transportan a las épocas de juventud, florecidas de santas creencias y que hacen descender en el alma como un rocío de pensamientos consoladores y suaves. Me gustaba, sobre todo, oír tocar el Ave María en las horas de abatimiento, cuando los ojos de mi imaginación, vueltos hacia la patria, apenas la entreveían entre las más fabulosas lejanías.

 

“Lima y la Sociedad Peruana” de Max Radiguet es un libro que debe leerse, el cual puede encontrar en internet, por lo que invito a su lectura.

UN TAPADO EN LIMA

Leyendo El Comercio del viernes 31 de octubre de 1952, encuentro un interesante artículo por tratar un tema que forma parte de las tradicionales orales de nuestra Lima: los tapados. Lo comparto, esperando sea de su agrado.

EL PRESUNTO “TAPADO” EN UNA CASA EXPROPIADA POR LA MUNICIPALIDAD DE LIMA

Un rumor, acaso sin fundamento, que trae evocaciones virreynales.

En esta Lima que se transforma, hay algo que se empeña en perdurar, y es la leyenda, porque mientras nos quede, en notorio contraste con los modernos edificios y las espaciosas avenidas, una vetusta casa y una calleja estrega, el alma popular tejerá en torno de ellas la urdimbre de su fantasía y habrá rumor de pasos en la noche, arrastrar de cadenas por los sombríos corredoras y, para explicarlo todo, un tesoro escondido para el afortunado que lo encuentre.

Asi, con motivo de la expropiación acordada por la Municipalidad de Lima de una finca que hace esquina en la calle de Juan de la Coba y Plaza Bolívar o de la Inquisición, expropiación encaminada a prolongar hacia el Norte la Avenida Abancay, ha salido a luz la historia de un “tapado” que se dice habría en aquella vieja casa, habitada en otros tiempos por un Inquisidor.

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Constituidos en la Municipalidad de Lima, hemos visto un documento, fechado el 3 de octubre del que cursa, referente al convenio celebrado, de una parte, por el Concejo Provincial de la ciudad, representado por sus Síndicos de Rentas y de Gastos, señores José Cebrián y Juan Rissi, respectivamente, y de la otra, por el señor Jorge M. Rosenthal, para expropiación de la finca de la referencia, convenio en cuyo segundo articulado se dice que:

“Habiendo manifestado el señor Rosenthal que en el inmueble mencionado existe oculto, según referencias de familia y tradiciones muy antiguas, un tesoro, por el presente Convenio el Concejo Provincial de Lima y el señor Rosenthal convienen que, en caso de descubrirse dicho tesoro al demoler el inmueble, será distribuido por partes iguales entre los contratantes…”

Este convenio fué elevado al Alcalde de la Ciudad, con informe favorable de los Síndicos Cebrián y Rissi, ya citados, habiéndolo aprobado el Concejo Provincial en su sesión del miércoles último.

Puestos al habla con dos personas allegadas a los dueños del inmueble, ambas coincidieron en afirmarnos que se trataba de un rumor cuyo origen ignoraban, porque la casa solo había estado en poder de esa familia desde el año 1926. De sus declaraciones dedujimos que la cláusula del contrato antes citado no implica la creencia en un tesoro escondido sino que sería tan solo una medida de precaución adoptada por si, como a veces sucede, hay algo de verdad en las leyendas.

Procedimos luego a visitar la finca de la referencia, en los bajos de la cual hay numerosos establecimientos comerciales, estando ocupado el primer piso por el hotel Libertad. De nuestras indagaciones no obtuvimos ningún resultado concreto, porque los vecinos citados ignoraban la historia del “tapado” y afirmaron no haber sentido nunca ninguna de las manifestaciones sobrenaturales que, por fidelidad a la tradición, han acompañar a todo tesoro escondido.

La curiosidad pública habrá de esperar, para ser premiada o defraudada, a que la piqueta del progreso proceda a demoler esa vieja casa enclavada entre dos nombres también viejos y evocadores, como ser los que ostentan la calle de Juan de la Coba y la Plazuela de La Inquisición.

BIBLIOGRAFIA

  • El Comercio del viernes 31 de octubre de 1952

 

 

EL PAN DE DULCE EN LA ANTIGUA SEMANA SANTA LIMEÑA

Leyendo un artículo de Lima de Antaño, de Ricardo Davalos y Lissón (1) escrito en 1875, encuentro información sobre una tradición de Semana Santa: el de consumir “Pan de dulce”, tradición que, casi, se ha perdido.

En la Revista Mundial del 24 de febrero de 1921 firmada con el seudónimo de Morgan, se indica: “Podrá una limeña faltar al sermón de las 3 horas o dejar de recorrer, garborozamente envuelta en la clásica mantilla, las estaciones antes que dejar de obsequiarse con un oloroso pan de dulce“.

Vamos a aprender un poco mas sobre este tema.

EL PAN DE DULCE

Leamos algunos párrafos del artículo de Lima de Antaño, de Ricardo Davalos y Lissón:

Por fortuna hay en el año un paréntesis durante el cual todo el bizcocho de las pasteríleas se suprime, apareciendo al cabo de diez días con casi el prestigio de la novedad, para ser consumido casi con voracidad.

En ese paréntesis, que está constituido por los días de Semana Santa y los anteriores a partir del Viernes de Dolores, no se cierran las pastelerías, sin embargo. Permanecen todas abiertas al público, tal vez más concurridas que en días ordinarios, pero todos sus artículos de expendio son reemplazados por uno solo: por el pan de dulce.

El pan de dulce es el precursor de la Semana Santa, y la anuncia con su aparición, como el pregón de los huevos de olor anuncia la llegada del Carnaval.

El Viernes de Dolores desde el amanecer el primer grito que se oye en la ciudad es el de pan de dulce, pan de dulce, y de regalo pan de dulce, que es el pregón de los bizcocheros que lo expenden, y al oirlo saltan los chicos de la cama, se alborotan las niñas, y hasta las viejas, ¡válgame Dios!, se hacen una cruz en la boca para impedir que se les haga agua, pues como ellas ayunan, o cuando menos guardan la forma del ayuno, no hay caso de que le puedan comer.

…..

Y a fe que el muy tonto no sabría qué decir, porque no tiene vuelta que darle: es preciso no estar en Lima para no saber que en el Viernes de Dolores sale el pan de dulce.

De tal manera es esto, que el Viernes de Dolores, sin más que por salir el pan de dulce en él, es día de bulla, de alboroto, y figura al lado de los de más fama en el calendario.

Una vez salido el pan de dulce, obtiene la exclusiva: él solo campea así en los mostradores de las dulcerías como en las tablas de los bizcocheros ambulantes, y éstos no se contentan con ser diurnos, sino que además son nocturnos, llevando por insignia o divisa un farolito de papel cuya luz desde lejos se distingue, yendo de una a otra dirección.

….

Los hay de todo tamaño y, de consiguiente, de todo precio: desde el de tres pulgadas, que cuesta medio dinero, hasta el de tres varas, que cuesta veinticinco soles, aquél que lleva por todo adorno el menudo ajonjolí, en tanto que éste lleva de dulce arabescos y adornos, el non plus ultra de los cuales son las armas nacionales hechas en variedad de colores.

Pocos serían entonces los que le comiesen, y apenas si Ricardo Palma podría darse el gustazo de saborearlo, siendo así que hoy, desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Pascua, no hay quien no contribuya, cuando menos con un sol, a hacer la fortuna de alguna pastelería. Estas se disputan la fama y ponen pomposos anuncios avisando que el mejor pan de dulce se hallará en tal o cual parte. Los dos primeros días son de prueba, pero ya el Domingo de Ramos todo Lima sabe dónde se vende el mejor pan de dulce, y allí acude la gente a bandadas y envían de las casas para traer el que se toma por las mañanas en el almuerzo y por las noches en el te.

En otros tiempos se hizo famosa la pastelería de la Comedia, después la de la Concepción, y en estos últimos la de Bejarano se ha llevado la palma.

Sin embargo de todo esto, el día clásico del pan de dulce es el Jueves Santo, como que en él se realizó el misterio de que es enseñanza viva para el pueblo.

Principia por exhibirse en los templos, y en el Paso de la Cena le ponen uno a cada apóstol, tamaño de un pastel, pero el que le ponen a Cristo es todo un señor don pan de dulce, con más cabeza que un niño de dos años y capaz de causar empacho al estómago más sano.

Después se pone en todas las mesas, no sólo en las casas en donde se conserva la criolla comida del día consistente en ante, ensalada cocida, bacalao y frejoles colados, sino aun en aquellas en donde se ponen pasteles de ostras y langostas.

Con mayor razón en las casas religiosas, no habiendo convento ni monasterio en donde a cada individuo de la comunidad no le toquen cuando menos dos, uno de los cuales se reserva para uso personal y provecho propio, mientras obsequia el restante a persona de su especial estimación, pues aquello de que un fraile o monja regale su pan de dulce es la mayor prueba de aprecio que puede dar, y como tal lo estima, o afecta estimarlo, el obsequiado.

 Del mismo modo se reparte pan de dulce en los colegios, la Municipalidad lo obsequia a los presos de la cárcel, los panaderos lo regalan a manera de prima en sus cacerías, y las familias se los envían unas a otras, mayores o menores según sus proporciones. De manera que en este día los panes de dulce se cruzan por las calles de la ciudad y se tropiezan unos con otros, no pudiendo abrirse la boca sin correr el riesgo de que se lo meta a uno un pan de dulce adentro.

Verdad que también son pocos los que no procuran sea así, y de cien personas que salen a andar estaciones, ciento una se coloca repetidas veces entre los dientes, cuando menos la cabeza, ya que no cabe y cuerpos de siete panes de dulce, a pan de dulce por estación.

Pan de dulce 2

Los bizcocheros, que saben esto de sobra, se colocan en los atrios de los templos, y aun cuando no pregonan, pues el silencioso recogimiento del día no lo permite, en cambio con sus encendidos faroles están exhibiéndose a los ojos de todos y provocando las ganas de los más. Algunos las tienen insaciables y ya se ha visto gente que ha muerto de un atracón de pan de dulce.

Es fama de que los frailes y monjas se comen, después de cerrados sus respectivos templos, el que en ellos se ha exhibido, pues como está bendito, es como si no fuese y de consiguiente no quebranta el ayuno. Pero otros afirman, yu es lo más probable, que lo regalan al día siguiente, lo cual no tiene de particular sino que haya quien lo acepte, pues con bendición y todo, valor especial es menester para pasar un bizcocho que, después de haberse mosqueado durante doce horas, lleva todavía por añadidura tamaño goterón de cera. Las beatas, sin embargo, diz que se lo disputan por ganar con él indulgencias. Buen provecho les haga, sin cuidados de cólicos.

No obstante el gran consumo del pan de dulce, éste sobra, y no puede menos que sobrar en gran cantidad, y como después del Sábado de Gloria ya nadie lo compra, todo el sobrante se convierte en tostadas o en abizcochadas que son deliciosas. Hay quien, prefiriendo el pan de dulce bajo esta forma, hace tal consumo de él untándolo de mantequilla, que toda una pastelería es capaz de consumirse.

El tío y el padrino no pueden ir a casa sin que el sobrino o el ahijado le pida para pan de dulce. Los pobres piden limosna diciendo: “para comer pan de dulce” y la gente de cierto tono, seguro que conduce a sus galanes cerca de un bizcochero para que le conviden pan de dulce. Negarse a tan justa petición es punto menos que imposible, y las víctimas de las lanzadas y poliches tiene que sufrir este otro más, pero a sabiendas, de modo que no pueden causarles sorpresa ni impresión.

Pan de dulce 1

Otros, ya que no pueden obsequiar pan de dulce ni aun siquiera convidarlo, se contentan con desear a todos tengan quien se los convide y lo coman muy buenos.

Entre ellos figuro yo, que a mis lectores, y en especial a mis lectoras, les deseo buena mano para tomar el mejor, y buen diente para comerlo; pero, sobre todo, buenos soles para comprarlo, y cómanlo todos por mí, que lo que soy yo, si alguna niña, y linda ha de ser, no me da un bocadito, de seguro que me quedo sin comer pan de dulce.

Marzo, 1875.

Seguimos buscando información y encuentro un pregón llamado “Pan de Dulce” cuyo letra es de Nicolás Cisneros Garabito y la música de Abelardo Vásquez Días. Aquí la letra:

PAN DE DULCE

Pan de dulce, pan divino,pan de exquisito sabor, hecho con mieles de amor de algún panal peregrino.

Pan que a las suegras amansa, pan que a los novios encanta, pan que a las penas quebranta, rico pan la vida alegra.

¡Ay quién pudiera probarte! y bendecirte de hinojos. Lágrimas pierden mis ojos, no puedo yo masticarte.

El amo no me perdona ¡caray! que coma ni uno. Como no puedo probarte, muy triste vengo y pregono.

Rico pan, rico pan. Rico pan, rico pan.

Caserita, mi niña, caserita, mi pan, cómpreme dos y déjeme uno.

¿Seguirán preparando PAN DE DULCE actualmente? A seguir buscando información.

Y encuentro en el diario El Comercio del 04 de julio de 1912, en el artículo titulado “Los Huerfanos: mas de un siglo de pan”, escrito por el periodista Juan Carlos Grados Guedes, lo siguiente:

“La especialidad de la casa es el pan de dulce que se elabora en los días de Semana Santa. Se atiende pedidos de todas partes de la República, contando para el efecto con un maestro especialista de reconocida competencia”, rezaba un anuncio de 1911, recogido en los escritos de Pedro Paulet. Y vaya que tenía un maestro de maestros: el señor Cubillas, quien hizo famoso el bizcocho de Los Huérfanos. Murió hace algunos años llevándose su secreto. nadie ha podido igualarlo.

¿Lo seguirán preparando? Rumbo a la Antigua Pastelería y Panadería Huerfanos (Jiron Puno 396, Cercado de Lima).

Pan de dulce 3

Si, lo siguen preparando. Así que sucumbí a la tentación y me compré uno.

Y al probarlo vino a mi mente el recuerdo del “Bizcocho de Procesión” que se venden en balays de carrizo (especie de grandes canastas) en la Plaza de Armas de mi ciudad natal, Chincha Alta durante las procesiones. Inmediatamente pensé en mi amigo Carlos Pachas Lévano, investigador de la historia de Chincha para preguntarle sobre el tema.

Y vaya si me dio información. Justo ha subido un vídeo sobre la preparación de dicho bizcocho (y otros panes que se elaboran en mi Chincha), nuestra versión del Pan de Dulce, que lo pueden ver en su canal de Youtube (ELABORACIÓN DE PAN ROSCA DE MATRIMONIO CHINCHANO Y “BIZCOCHO DE PROCESIÓN”.).

Pan de dulce 4

Espero que les haya gustado este artículo, y que en esta Semana Santa coman su “Pan de Dulce”.

NOTA:

(1) RICARDO DAVALOS Y LISSON. Lima de Antaño. Segunda Edición. tomo Primero. Barcelona, Montaner y Simón Editores. Calle de Aragón. Num. 255. 1925.

EL MIGUEL GRAU (casi desconocido) DE LUIS F. AGURTO

Leyendo los primeros números de la Revista Variedades del año 1932, encuentro la invitación que a continuación reproduzco, a la inauguración del “Monumento a Miguel Grau en La Victoria”. Desconocía de la existencia de este monumento en dicho lugar. Así que, me puse a buscar mayor información sobre el mismo, lo cual comparto.

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Johanna Hamann en su libro “Leguia, el Centenario y sus monumentos. Lima: 1919-1930” nos pone en contexto. Desde su inauguración un 05 de abril de 1926, el Monumento a Manco Capac (que actualmente se encuentra en la Plaza Principal de La Victoria) estuvo en la intersección de la Avenida Grau y la Avenida Manco Capac. Un día deciden trasladarlo hasta su actual ubicación. Al respecto nos dice:

“El 23 de mayo de 1938, Juan Ucelli, alcalde de La Victoria, ofició al ministro de Fomento con el fin de trasladar el monumento a la Plaza Grau, debido al proyecto de unir la avenida Manco Capac con la autovia que conducia al Aeropuerto de Limatambo. El 28 de junio de ese año Santiago Hart Campbell, ingeniero inspector de avenidas del Ministerio de Fomento, considera conveniente el cambio de ubicación siempre que se traslade también a otro lugar la pequeña estatua de don Miguel Grau (1)”.

Aquí se corrobora dos hechos: que en ese entonces la Plaza Principal de La Victoria se llamaba “Plaza Grau” y que en ella se encontraba una estatua de Miguel Grau. La pregunta que queda es ¿desde cuándo?

Vamos por buen camino. A seguir leyendo.

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El 30 de Julio de 1932, a las 11:30 a.m., contando con la asistencia del Presidente de la República Coronel Luis M. Sánchez Cerro, se inauguró el Monumento a Miguel Grau, obra del escultor Luis F. Agurto, el cual estuvo ubicado en la Plaza Principal del distrito de La Victoria, la cual pasó a llamarse Parque Grau. La estatua medía dos metros veinte centímetros de altura.

El Miguel Grau de Luis Agurto

La ceremonia se inició con una misa de campaña, pronunciándose luego un discurso a cargo del Alcalde de La Victoria, Dr. Alejandro D. Mendoza luego del cual hizo uso de la palabra el Presidente de la República.

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Asistieron a dicho acto inaugural sobrevivientes del “Huascar” y el velo que cubría el monumento fue descorrido por el Vice Almirante M. Melitón Carvajal.

“La estatua es, sin duda, la mejor de las obras del admirable artista norteño. Agurto ha plasmado en el rostro del marino tal expresión de serenidad, y de enérgica resolución, que la estatua se anima con la grandeza de espíritu que fue sello inconfundible de la vida y de la obra de Grau. La estatua mide 2.20 metros de alto. En el pedestal se ha colocado una hermosa placa con una leyenda que dice así: El Concejo Distrital de La Victoria, en nombre del pueblo, a MIGUEL GRAU, siendo Presidente Constitucional de la República el Coronel Luis M. Sánchez Cerro y Alcalde el doctor Alejandro D. Mendoza (2)”.

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Refiere la Revista Actualidades:

“Conmovedora fue la nota que dieron con su presencia los sobrevivientes del Huascar, compañeros gloriosos de Grau en la memorable batalla naval de Angamos. Llegado el momento de descorrer el velo que cubría el monumento, fueron invitados a tirar de las cintas el Jefe del Estado y el Vice Almirante M. Melitón Carvajal. El Coronel Sánchez Cerro, el Alcalde de La Victoria y el señor Manuel Elías Bonnemarson, también sobreviviente del monitor, se acercaron al Vice Almirante y le prestaron ayuda, como puede verse en la fotografía. El anciano sobreviviente del Huascar y el Coronel Sánchez Cerro cumplieron su honroso cometido, y el público pudo admirar la hermosa estátua de Grau, modelada por el notable escultor piurano Luis Agurto, comprovinciano del héroe de Angamos (1)”.

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Queda la pregunta: ¿Dónde se encuentra actualmente esta estatua de don Miguel Grau?

 

NOTAS

(1) ACTUALIDADES – REVISTA SEMANAL ILUSTRADA. Año 1, N° 4. Lima, 6 de agosto de 1932.

(2) JOHANNA HAMANN “Leguia, el Centenario y sus monumentos. Lima: 1919-1930”. Fondo Editorial de la Pontifica Universidad Católica del Perú, 2015.

BIBLIOGRAFIA

  • ACTUALIDADES – REVISTA SEMANAL ILUSTRADA. Año 1, N° 2. Lima, 16 de julio de 1932.
  • ACTUALIDADES – REVISTA SEMANAL ILUSTRADA. Año 1, N° 3. Lima, 28 de julio de 1932.
  • ACTUALIDADES – REVISTA SEMANAL ILUSTRADA. Año 1, N° 4. Lima, 6 de agosto de 1932.
  • JOHANNA HAMANN “Leguia, el Centenario y sus monumentos. Lima: 1919-1930”. Fondo Editorial de la Pontifica Universidad Católica del Perú, 2015.
  • DIARIO ILUSTRADO LA CRONICA, del domingo 31 de julio de 1932.
  • DIARIO EL COMERCIO, del domingo 31 de julio de 1932.

 

 

 

 

LAS ESCULTURAS TAMBIÉN TIENEN HISTORIA

1.- Introducción. 2.- En el Callejón de Conchucos. 3.- En la Cooperativa Taller Don Bosco en Chacas. 4.- Un proyecto: la Iglesia del Espíritu Santo en Las Vegas, Nevada (EEUU). 5.- Las Esculturas del Via Crucis. 6.- Una experiencia espiritual.

 

1. Introducción

Las plazas, parques y avenidas donde están ubicadas monumentos, esculturas, etc., se convierten en hitos en una ciudad. “Nos encontramos en la Plaza San Martín, junto al monumento”, “pasando el Monumento a Grau, dos cuadras a la derecha”, etc., son frases que empleamos día a día. Sin embargo, son pocas las personas que finalmente saben quiénes fueron los proyectistas y constructores de los monumentos, los autores de las esculturas, y menos aún, la historia que hubo detrás de su realización, desde su esbozo inicial hasta su inauguración

Y si eso ocurre con obras que tienen decenas (y hasta centenas) de años en nuestra ciudad, ¿Qué podemos esperar de obras de arte que se encuentran en provincias? Muchas veces me he acercado a una estatua, a una escultura, a un monumento y veo que hay muy poca o nula información sobre el artista que la realizó, la fundición que la fabricó, el año que se inauguró y hasta en algunos casos, ¡el nombre del homenajeado! Aunque como leí una vez, raramente falta en una placa, el nombre del Alcalde que la inauguró.

Falta los reconocimientos a los autores en general, datos que deben quedar para la historia.

En septiembre del 2017 volví a visitar Chacas (1) (ya lo había hecho en el año 2014), y en ese pueblo de la sierra ubicado en el Callejón de Conchucos, es visita obligada la Cooperativa-Taller Bon Bosco. Allí por primera vez escuche hablar de la iglesia que en Las Vegas (USA) se estaba construyendo, cuyo mobiliario se les había encargado lo cual incluía bancas, vitrales, altar mayor, etc.  Días después, en otro local de la Cooperativa Taller el situado en el distrito huaracino de Jangas, me quedé maravillado ante otras obras para la misma Iglesia y escuché la historia de las esculturas del Vía Crucis. Al regresar a Lima, empecé a investigar sobre estas colosales obras y sus autores, historia que quiero compartir con ustedes.

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Santuario de Mama Ashu – Chacas

2. En el Callejón de Conchucos

Uno encuentra a Chacas tras tres horas de viaje por una carretera íntegramente asfaltada, donde el paisaje natural ha servido de excelente marco introductorio para lo que allí vamos a encontrar. La primera impresión que causa su Plaza no puede ser mejor: un hermoso campo con pasto (o quicuya) rodeado de pistas y aceras empedradas y en la parte más alta de su desigual superficie el imponente Santuario de Mama Ashu. Es difícil describir su plaza principal para los que estamos acostumbrados a las urbes donde lo único sembrado es el cemento, ya que todo nos llama la atención: blancas y uniformes casas rodean la plaza todas con balcones de madera primorosamente talladas, bancas de piedra de granito labradas con escenas lugareñas, postes de alumbrado en donde no existe ningún cable colgando, pequeños postes sosteniendo unas “casitas” tipo palomeras que en su interior hay ¡libros! Para que uno pueda leerlos durante su estancia. En fin, aquí uno empieza a vivir Chacas.

En este lugar vuelve a nuestros pensamientos las palabras de Chocano: “la ciudad nativa con sus campanarios, arcaicos balcones, portales vetustos y calles estrechas, como si las casas tampoco quisieran separarse mucho. La paz espiritual te envuelve rápidamente y sentirás tu ánimo inmediatamente cambiar. Al recorrer sus empedradas calles deberás ir acostumbrándote no solo a la altura, sino a la amabilidad de sus habitantes: todas las personas que se crucen en tu camino te saludarán. No hay duda: se respira un ambiente diferente en Chacas.

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Chacas

Una historia personal. Miguel Antonio Tafur Carbajal, aun cuando es limeño de nacimiento tiene sus raíces en el Callejón de Conchucos, pues su padre es natural de Chacas y su madre del cercano pueblo de San Luis. Sus estudios primarios los realizó en la Escuela Estatal # 20802 “Miraflores” del centro poblado rural de Miraflores, distrito de Aucallama, provincia de Huaral, departamento de Lima. Motivos familiares lo llevan a empezar sus estudios secundarios en Cantogrande (Lima). Corría el año 2000, cuando un buen día su padre lo llevó a conocer su natal Chacas, lugar en donde Antonio recordó la vida de campo que experimentó durante los años de su educación primaria. Allí se preparó e hizo su Primera Comunión: había empezado su camino como Oratoriano. Y tomó una decisión que marcaría el rumbo de su vida: ingresar al Taller “Don Bosco”.  En aquel año la operación Mato Grosso tenía en Chacas una escuela que se especializaba solo en carpintería y justo ese año, para su suerte, abría un nuevo local en el distrito de Tauca (provincia de Pallasca, departamento de Ancash). Antonio se animó y dio su examen. Recuerda bien cual fue una de las pruebas: le dijeron que en base a dos líneas trazadas al azar hiciera un dibujo y así lo hizo: el resultado fue un campesino trozando leña con un hacha. La respuesta no se hizo esperar: al cabo de unos días recibió la esperada carta en donde comunicaban su admisión al Taller de Tauca. Antonio Tafur había ingresado y estaba camino a ser escultor.

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Antonio Tafur (a la derecha del Padre Ugo) durante sus años de estudiante en la Escuela Taller en Tauca. Foto: Antonio Tafur.

 

3. En la Cooperativa Taller “Don Bosco” en Chacas

Que le abran las puertas de un taller de arte, explicando y mostrando todas las labores que realizan, las técnicas que emplean, los materiales que utilizan, sin ocultar nada de información, no es usual. Pero en Chacas, y en particular en la Cooperativa Taller “Don Bosco”, es lo habitual.

Pasear por sus instalaciones, es abstraerse de todo lo que uno está acostumbrado. Y si bien al final uno termina maravillado de lo visto, le queda una duda la cual es seleccionar en la mente que es lo que más le ha impresionado durante la visita: si la extremada paciencia de quienes están fabricando las enormes planchas de diminutos mosaicos, si acaso los que cortan a pulso el de vidrio que llegarán a ser enormes vitrales, o los que dan vida a la madera transformándolos en imágenes del cual solo les falta el don de la vida. Y todo en un local donde la pulcritud, el orden, y un pacífico silencio solo es roto por el martilleo dado por algún cincel. En este lugar se respira arte, ya que el arte está presente en cada rincón. Difícil elegir sólo un recuerdo, un área visitada, un momento capturado con la mirada. Es una visita que quedará en tu mente por siempre.

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Cooperativa Taller Don Bosco – Chacas.

Llama también la atención la juventud de los artistas que aquí trabajan. ¿Nacieron todos artistas? ¿Chacas tiene el privilegio de tener la mayor cantidad de artistas por habitantes del Perú? Son preguntas obligadas que uno se hace.

Pero, ¿Cómo empezó toda esta historia? El Taller Don Bosco empezó cuando el sacerdote salesiano Ugo de Censi Scarafoni (Polaggia, Italia, 26/01/1924), fundador de la organización internacional de ayuda humanitaria, Operación Mato Grosso llegó a Chacas en 1976. Años después fundaría la Escuela de Tallado Don Bosco y se haría cargo de la reconstrucción y remodelación del Santuario de Mama Ashu en el mismo Chacas, el Santuario de Pomallucay, la construcción de la Iglesia de San Luis, el Hospital Mama Ashu en Chacas, entre otras actividades. En 1985 el padre Ugo fundó la Cooperativa Don Bosco, en la cual laboran los egresados de la escuela. Pero particularmente creo que, fuera de la labor educativa, el Padre Ugo les da calidad de vida no solo a sus estudiantes, sino también a sus familias y a todo un pueblo.

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La Escuela Taller da prioridad a los alumnos cuyos padres no tienen los recursos económicos suficientes para darles educación. Los años de educación secundaria son reforzados con cursos referentes a arte, y son los mismos alumnos quienes finalmente escogen su especialidad. Al concluir sus estudios secundarios, los jóvenes además egresan con un oficio que les servirá para defenderse el resto de sus vidas: se han recibido de artistas. Para ello, salen no solo con un certificado sino, y como obsequio, con las herramientas de acuerdo a la especialidad que eligieron estudiar. Una vez egresados igualmente son los propios estudiantes quienes elegirán continuar trabajando con la Cooperativa o tomar nuevos rumbos.

¿Y quiénes son los educadores? Voluntarios, casi en su totalidad italianos, que dejan su país, su familia, su trabajo, por meses y hasta por años, para establecerse en Chacas y compartir lo que en la vida han aprendido. Y gran parte de los profesores y guías son egresados del mismo taller, los cuales de acuerdo a su capacidad, instruyen a las siguientes promociones con la experiencia adquirida. Realmente un compartir.

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La Cooperativa Taller en Chacas, tiene varias áreas de acuerdo a especialidades. La primera que a un visitante enseñan, es el área de mosaicos en donde pacientes jovenes colocan diminutos trozos de mosaico sobre una plancha para dar vida a hermosas figuras. Sobresalía la maqueta de un último trabajo ejecutado:  el mosaico del ábside de la Basílica María Auxiliadora de Lima actualmente ya instalada en dicha Basílica. Pero allí se está tomando forma otro monumental mosaico: el de la Iglesia de Yanama (distrito de la provincia de Yungay, departamento de Ancash).

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Luego pasamos al área de Vitrales donde coloridos trozos de vidrio cortados a pulso dan vida a hermosas figuras que iran a las ventanas de una Iglesia en algún lugar del mundo. Y a continuación al taller de esculturas en madera. Concluye la visita con el área de carpintería. Toda una experiencia.

Particularmente me gusta el área de escultura en madera de la Cooperativa-Taller. En mi primera visita en el 2014, me mostraron todos los pasos que siguieron para hacer estas esculturas de todo tamaño: desde centímetros hasta aproximadamente 5 metros de altura. Pude apreciar cómo le iban dando forma a la madera, teniendo como modelo al lado una imagen a escala hecha en arcilla o una estampa o grabado que dio origen al modelo. Es increíble cómo pueden tallar la madera (nacionales como “cedro” o “nogal”; o madera chilena “lenga”, o italiana “tilo”) ampliando la escala del modelo en arcilla hasta lograr impresionantes esculturas.

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Area de Escultura en madera.

Recuerdo que en aquel año, estaban preparando una imagen de Cristo Crucificado que fácilmente pasaba los 4 metros de alto: debido a su altura, la estaban tallando en tres secciones. Y aquí me dieron un dato que no se me hubiera imaginado: los talladores concluían su trabajo cuando instalaban su obra en su lugar final, así estuviere al otro lado del mundo. Calidad total.

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En este taller no deja de llamar la atención la concentración que tiene cada uno en sus trabajos. Uno puede pasearse entre ellos admirando como realizan su trabajo, fotografiarlos, y ellos, ni se inmutan. Para los visitantes es difícil comprender la concentración con que se encuentran. Sin embargo, uno llega a comprenderlos cuando lee una frase de Leonardo Da Vinci, la cual se encuentra ubicada en un mueble de dicho taller:

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Leonardo tenía razón: allí el alma está trabajando.

La historia de Antonio Tafur continúa. Llevó a cabo sus estudios en Tauca, llevando cursos tan diversos como carpintería, pintura, modelado, etc. De aquellos años de aprendizaje no puede dejar de recordar a quienes le sembraron la semilla del arte, entre ellos a la familia Bonanomi: Martino, Piera y su hijo Daniele, actual párroco de Pallasca (provincia del departamento de Ancash). A Antonio le atrajo por igual la pintura como la escultura, inclinándose al final de sus estudios por la escultura, los cuales concluye en el año 2004. Toma la decisión de continuar en la Cooperativa, pero ya en Chacas y en la especialidad de escultura en madera.

Ya no recuerda la cantidad de esculturas que sus manos han creado, pero sin embargo algunas de ellas las tiene presente como: La Piedad que se ubica en el Altar Mayor de San Luis (2) o El Triptico para un altar lateral de la Iglesia de Natuzza (Calabria, Italia) en donde plasmó el Cristo en agonía, la Virgen de Fátima y Angeles.

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Foto: Oscar Oviedo V.

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Foto: Página 21Righe de Vibo Valentia

Justamente, para la instalación de este tríptico se le da la oportunidad de viajar a Italia conociendo entre otras ciudades el Vaticano, Roma, Pisa y Florencia. Allí pudo admirar in situ obras de sus artistas a quien admira, como Miguel Angel y Leonardo da Vinci. Recuerda su experiencia en la Capilla Sixtina: “Ese día quería admirar las esculturas y tomarles fotos. Pero todo fué tan rápido que no sabía si admirar las esculturas y no tomar fotos o tomar fotos y no admirar las esculturas”. Aprovecha esta viaje para conocer la ciudad de Ortisei, pueblo de artesanos en donde tuvo la oportunidad de participar en un taller de escultura.

Como todo artista, sueña que algún día realizará una obra, en la cual plasmará con un estilo propio, el sentimiento que tiene guardado dentro, sin tener la preocupación de seguir un lineamiento impuesto ni un plazo para concluirlo. Esa será “su obra”.

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4. Un proyecto: La iglesia del Espíritu Santo en Las Vegas, Nevada, EEUU.

Como indiqué, fue en la Cooperativa Taller “Don Bosco” en Chacas que escuché por primera vez de la historia de la Iglesia del Espíritu Santo en Las Vegas y en Jangas sobre las esculturas del Via Crucis que allí quedarán perennizadas. El que nos hizo el guiado en Chacas al ingresar al área de vitrales nos contó que no hacía mucho se había terminado obras para dicha Iglesia, obras que se complementaban con otras como el mobiliario, el Altar Mayor, etc. Si bien es cierto me sorprendió, no fue hasta que en la localidad de Jangas vi como modelaban la colosal Pila Bautismal y comprendí lo increíble y monumental de la obra que para ella se realizaba. También fue allí, en donde por información de una voluntaria italiana, tuve conocimiento que, saliendo de lo común, las estaciones del Via Crucis, habían sido talladas en tamaño natural. ¿Dónde se encuentran? fue la pregunta inmediata, recibiendo como respuesta que fueron exhibidas en la Catedral de Huaraz (actualmente en construcción) durante la Semana Santa del 2017 y que tenían planeado antes de que partan hacia Las Vegas, exhibirlas en Lima si acaso encontraban un lugar donde hacerlo. Lo primero que se vino a la mente: al regresar a Huaraz, visitar la Catedral. Lastimosamente al regresar no pude tener acceso a la Catedral y admirarlas personalmente.

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Pila Bautismal en proceso de construcción. Taller Don Bosco – Jangas (Ancash – Perú)

Esta Pila Bautismal a la fecha ya se encuentra en Las Vegas (EEUU).

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La Iglesia del Espíritu Santo (Las Vegas, Nevada, EEUU) en construcción. Fuente: Página Facebook Holy Spirit Las Vegas

La historia de Antonio Tafur continúa. Un día del 2014 le dijeron que había la posibilidad de hacer esculturas para una Iglesia en EEUU en una ciudad en medio del desierto, en un lugar donde primaba la piedra y que como era su estilo las esculturas que brotaran de ella, habían pensado en él para hacerse cargo del proyecto. Presentó la idea del boceto, haciendo un desarrollo en madera y la aceptaron e hicieron el pedido formal para que la Cooperativa Taller se encargue de realizar las esculturas en piedra del Viacrucis para su nueva Iglesia, en Las Vegas (Nevada – EEUU).  Antonio entonces procedió a modelarlas en arcilla (del mismo Chacas) lo cual le llevó aproximadamente dos meses. Refiere que empezó a realizarlas en orden (1ra. estación, 2da. estación, etc.), aunque a veces regresaba a alguna para darle algunos toques, siendo el mayor reto que tuvo las limitada dimensiones que le habían dado para realizarlas, 70x90x215 cm., lo cual era un fuerte limitante al momento de hacer el diseño. En total modeló las 14 estaciones más una (“La Resurrección”) a pedido del cliente, las cuales fueron aprobadas. Estaba todo listo para iniciar su esculpido. Había pasado aproximadamente un año desde que se había echado a andar el proyecto. 

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Etapas del modelado en arcilla y piedra

Les indicaron que las esculturas en su posición final iban a colocarse en un jardín a la intemperie, por lo que decidieron que el material fuera mármol Boticcino, importado de Italia. Se repartió la ejecución de las esculturas de la siguiente manera: le encomendaron a Antonio cuatro de ellas, y tres esculturas a cada uno de los siguientes escultores: Miguel Morales, Edwin Morales, Humberto Huamán y Wagner López. Fueron esculpidas en el local de la Cooperativa Taller ubicado en Jangas. Allí el mármol tomó forma y se convirtió en una colección de esculturas que perdurará a través del tiempo.

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Etapas del trabajo en mármol

 

5. LAS ESCULTURAS DEL VIA CRUCIS

Tuve la oportunidad de escuchar del propio Antonio Tafur la descripción de cada una de las esculturas. Y aun cuando han pasado más de tres años desde la fecha en que las diseñó y modeló, no podía ocultar sus emociones al ir describiéndolas. Recuerda perfectamente uno a uno los sentimientos que le ayudaron a diseñarlas. Escuchar la descripción que hace el propio autor de su obra de arte es un momento muy especial: le ayuda a uno a ver mas allá de la escultura en sí, a ver los detalles de la escultura que capaz uno hubiera pasado desapercibido, a interpretar mejor las miradas, las posiciones de los participantes, a comprender mejor una obra. Fue un momento inolvidable para mí.

A continuación, una selección de fotografías de cada una de las estaciones, en donde se encuentra la obra ya terminada, en algunos casos los modelos en arcilla, los nombres de los escultores y la descripción de cada una de ellas, en palabras de su diseñador y modelador: Antonio Tafur Carbajal.

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ESTACIÓN I (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Antonio Tafur)
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ESTACIÓN II (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Humberto Huamán)
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ESTACIÓN III (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Humberto Huamán)
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ESTACIÓN IV (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Humberto Huamán)
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ESTACIÓN V (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Wagner López)
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ESTACIÓN VI (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Wagner López)
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ESTACIÓN VII (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Edwin Morales)
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ESTACIÓN VIII (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Edwin Morales)
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ESTACIÓN IX (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Antonio Tafur)
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ESTACIÓN X (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Miguel Morales)
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ESTACIÓN XI (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Miguel Morales)
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ESTACIÓN XII (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Miguel Morales)
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ESTACIÓN XIII (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Antonio Tafur)
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ESTACIÓN XIV (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Edwin Morales)
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ESTACIÓN XV (Diseño y modelado: Antonio Tafur – Escultor: Antonio Tafur)

Hace unos días han llegado las primeras esculturas a su destino final: la Iglesia del Espíritu Santo en Las Vegas (EEUU).

 

6. UNA EXPERIENCIA ESPIRITUAL

La exportación de estas esculturas debe ser una de las mayores, en volumen y calidad, que se haya llevado a cabo desde nuestra querido Perú. Éstas, que serán admiradas año tras año, tienen por todo “sello de fabricación” el nombre de “Cooperativa Taller Don Bosco”, ubicado en un pueblo que está dedicado al arte: Chacas. Esa palabra resume el sueño hecho realidad de un sacerdote y de todos los seguidores: escultores, voluntarios, alumnos, trabajadores, un pueblo en general.

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Pero no debemos de perder en la memoria a la persona que las diseñó y a las que las esculpieron aun cuando sus particulares modestias no los animen a salir a decir lo orgullosos que se sienten de su trabajo.

Para finalizar me quedo con las palabras de Mario Vargas Llosa:

Pero qué estimulante es vivir, aunque sea sólo por un puñado de días, la experiencia de Chacas y descubrir que todavía hay en este mundo egoísta hombres y mujeres entregados a ayudar a los demás, a hacer eso que llamamos el bien, y que encuentran en esa entrega y ese sacrificio la justificación de su existencia (3)”.

 

AGRADECIMIENTO:

Este artículo no hubiera podido ser posible sin la colaboración (ni la paciencia para conmigo) de Antonio Tafur Carbajal. Se pueden comunicar con Antonio a través de su página en Facebook “Antonio Tafur – Escultor“.

 

NOTAS

(1) Chacas: fundado entre los años 1570-1575 como San Martín I papa de Chacas o San Martín de Chacas, es el pueblo capital del distrito homónimo de la provincia de Asunción, departamento de Ancash. Cuenta con una población urbana de aproximadamente 2,100 habitantes, sobre una altitud de 3,359 msnm.

(2) San Luis es la capital del distrito homónimo, de la provincia de Carlos Fermín Fitzcarrald, departamento de Ancash.

(3) MARIO VARGAS LLOSA. “Chacas y el cielo”. Diario El País, edición Europa, del miércoles 13 de diciembre de 2013.

Todas las fotografías son gentileza de Antonio Tafur Carbajal, salvo las indicadas.

BIBLIOGRAFIA

  • Página de internet: “Artesanos Don Bosco”
  • Revista CHACAS TURISTICO. Publicado por Indecha, Noviembre 2009.

 

EL MONUMENTO AL 2 DE MAYO visto por publicaciones europeas.

El concurso para el diseño y construcción del Monumento en homenaje a la victoria del Combate del 2 de Mayo no solo fue noticia en el Perú, sino también en Europa, lugar en donde se realizó el concurso. Una vez realizado el mismo, que fue ganado por el escultor Léon Cugnot y el arquitecto Edmond Guillaume, semanarios como “El Americano” y revistas como “Le France” de Francia, “Gazzetta Livornese, Il Commercio” de Italia, etc, describieron en sus páginas lo deslumbrante que era el monumento que fue construido para su exhibición en París. Y por supuesto, no podían faltar notas periodísticas en España, país que justamente había sido el perdedor del combate al cual homenajeaba el monumento.

Acompáñenme a leer artículos relacionados con nuestro monumento, publicados en diversos diarios y revistas del mundo.

 

SEMANARIO FRANCES “EL AMERICANO” # 43 DEL 20 DE ENERO DE 1873

Monumento del 2 de Mayo 03

En 1867 viene Llona (1) por tercera vez a Europa con una misión artística de bastante importancia. Comisióle el Gobierno el Perú para reunir un Concurso Universal de artistas que debían presentar un proyecto de “Monumento conmemorativo de la victoria del 2 de Mayo, alcanzada por las baterías del Callao sobre la escuadra española”. Llenáronse todas las formalidades; adoptóse el proyecto sometido al juicio de un jurado de artistas célebres europeos, y comenzó su ejecución, confiada a los autores del proyecto, el escultor M. Cugnot, el arquitecto M. Guillaume, y al comisionado del Perú, Llona, a quien no cabe poca gloria en esa obra, pues le ha cabido mucho trabajo.

Sus inspiraciones artísticas, su gusto, su criterio, su conocimiento de tipos, hechos y lugares, que han entrado por mucho en la ejecución del monumento, que la han facilitado y completado, según se lo hemos oido decir al escultor M. Cugnot y a M. Guillaume, merecen en verdad una palabra siquiera en este escrito.

El vulgo está muy lejos de imaginar la cantidad de paciencia, de trabajo y de talento que se necesita para ciertas cosas, y especialmente para las obras de Arte, que a primera vista parecen fáciles y de poco precio, y que a los ojos de un conocedor tienen un valor inestimable.

Es evidente que el hermoso Monumento del Perú tiene, aun para los menos iniciados en los misterios del Arte, un valor perceptible muy considerable; pero ¿calcularán ellos jamás, sin haberlos pesado o visto de cerca, los trabajos que ocasiona una obra ejecutada por manos y mentes extranjeras a las cosas y a las ideas que van a representar? No, ciertamente. Ese trabajo oculto de enseñanza, de asimilación y hasta cierto punto de invención, lo ha tenido Llona, y en las estatuas y bajos relieves que decoran el Monumento del 2 de mayo no debe mirarse solamente la mano del escultor, sino también la mano y la inspiración de nuestro poeta, su consagración y su  gusto.

En las breves lineas que preceden creemos haber trazado, aunque imperfectamente y a la ligera, la noticia que debía acompañar al retrato de Llona, publicado en el número del 1ro de enero de El Americano; dejando a otras plumas que la nuestra la tarea de haber en adelante un estudio mas completo y profundo de las obras de este eminente escritor hispano-americano. M.M. Peralta.

Monumento del 2 de Mayo 15

SEMANARIO FRANCES “EL AMERICANO” # 45 DEL 03 DE FEBRERO DE 1873

Monumento del 2 de Mayo 01

EL MONUMENTO DEL 2 DE MAYO Y EL SEÑOR LLONA

Al trazar últimamente en este periódico la noticia biográfica de D. Numa P. Llona, hablamos de la muy inteligente dirección que él ha sabido dar a los trabajos de ese grandioso monumento, encomendado a su cuidado y celo por el Supremo gobierno del Perú. Oportuno consideramos insertar aquí ahora, entre muchos otros que pudiéramos citar, los siguientes extractos de artículos de importantes diarios de Francia e Italia, que abonan la exactitud de nuestras afirmaciones, y que manifiestan, a la par que las simpatías que ese distinguido escritor y funcionario ha sabido captarse en ambos paises, la opinión que en ellos han formado los jueces mas autorizados e imparciales acerca de esa magnífica obra de Arte, que dentro de poco tiempo vendrá a ser el ornato y gala de una de las mas bellas capitales de la América del Sur, la culta y deliciosa Lima.

M.M.P.

La France, de Paris, dice lo siguiente en su Revista de la Exposición artística de 1872:

“El monumento en bronce y mármol que se eleva frente a la puerta principal del Palacio de la Industria, no podría sernos indiferentes; el debe representar el arte francés al otro lado de los mares.

Esa columna está destinada a consagrar el recuerdo de la victoria obtenida en el Callao, el 2 de mayo de 1866, por los peruanos sobre la flota española. Ella será definitivamente erigida en el invierno próximo en una de las plazas principales de la ciudad de Lima. En realidad, al Perú solo toca el honor de la victoria del Callao; pero el Gobierno peruano, aliado entónces con las Repúblicas de Chile, del Ecuador y de Bolivia, ha querido generosamente que éstas tuviesen parte en el honor, ya que no fue culpa suya si no la tuvieron también en la jornada.

La Victoria que corona la columna y cuya túnica flotante no es de un buen efecto, debe ser, según parece, reemplazada. El monumento ganará ciertamente con esto en ligereza y armonía. No debemos olvidar que M. Cugnot ha obtenido esta obra en concurso, y que ha debido conformarse a un programa oficial que ha puesto su talento en lucha con dificultades vencidas con felicidad; pero las cuales es preciso tenerle en cuenta.

Confesamos que nosotros no podemos mirar con indiferencia este Monumento conmemorativo ejecutado en nuestro país. El estrechará necesariamente los lazos de simpatía que unen ya a la Francia con el Perú. Es el Sr. Llona, uno de los poetas mas distinguidos del Nuevo Mundo, quien con su infatigable celo habrá llevado a feliz término esa columna. Bien pronto esas estatuas alegóricas, esos bajos relieves heroicos, ese héroe, Galvez, que muere legando la victoria a su país, vogarán hacia el Oceano Pacifico. Bien pronto el sol que dora los Andes bañará con sus rayos ardientes la cúspide de esa columna, por encima de lo cual se extenderán las alas de los grandes cóndores de la Cordillera. – ¡Ah! ¿cuándo nos será dado a nosotros esculpir, edificar por nuestra propia cuenta monumentos destinados a consagrar el recuerdo de la derrota de nuestros enemigos? ¿ Cuándo dejaremos de temer que manos sacrílegas y estúpidas vengan a derribar los que nos han legado nuestro mayores?” Lucien Biart. La France.- Junio de 1872. Continuará.

SEMANARIO FRANCES “EL AMERICANO” # 46 DEL 10 DE FEBRERO DE 1873

Monumento del 2 de Mayo 04

EL MONUMENTO DEL 2 DE MAYO Y EL SEÑOR LLONA

(CONTINUACION)

UN MONUMENTO EN EL PERU

Los monumentos materiales son unánimemente aprobados cuando se elevan para conmemorar las victorias de la Libertad, las glorias de un pueblo.

Entre estos, será considerado dignísimo, a juicio de todos, el que debe surgir magestuosamente en Lima para eternizar en el mármol y en el bronce la memoria del 2 de mayo de 1866, fausto día que inició la independencia del Perú, del Ecuador, de Chile y de Bolivia; día en que las Repúblicas aliadas en el memorable combate del Callao derrotaron a los españoles mandados por el almirante Mendez Nuñez, el que, derrotado y herido, encontró allí el justo castigo del feroz bombardeo de Valparaiso. ¡Extraño contraste! El Callao, que en 1821 sirvió de defensa a los españoles contra las armas de los patriotas, debia rechazar en 1866 los absurdos y crueles intentos de los tiranos! La historia de la independencia americana agregará a sus fastos estas nuevas y gloriosas hazañas; mas era cosa digna y laudable que se elevase un monumento pare celebrarlas. Y ese noble pensamiento fue en breve noblemente realizado. Dentro de poco, esta grande obra de Arte será expuesta al juicio del público el que desde ahora podemos presagiar le será favorable: entretanto procederemos describirla en pocas palabras.

La base, compuesta de una mole de mármol color de acero, tendrá 25 metros de circunferencia y representará una fortificación en memoria de las pequeñas pero robustas torres y baterías del Callao. Sobre estas primeras bases se elevará otra un poco menos ancha, en mármol blanco, que llevará al frente una inscripción, y en torno diversos bajos relieves en bronce representando los episodios mas notables de la guerra; en los intervalos estarán esculpidos, tambien en bronce, los nombres de los patriotas muertos gloriosamente por la patria en aquella jornada. Sobre esta segunda base estará colocado el pedestal sobre el que debe levantarse una columna de blanco mármol de Carrara de mas de tres metros de circunferencia, y que llegará a cerca de veinte metros de altura, y en la parte inferior de la cual se verán esculpidas cuatro grandes palmas y otros trofeos, y se ajustarán cuatro proas en bronce que recordarán la parte gloriosa que tuvieron los buques peruanos en la victoria.

En el área formada por la segunda base (al frente del pedestal) debe surgir una estatua colosal que represente al Perú simbolizado por un guerrero que, pugnando fieramente, rechaza con desprecio las cadenas que se le pretendía imponer, y las que yacen ya para siempre rotas a sus pies. Al lado del guerrero flota la bandera, a la sombra de la cual, y circundada de los emblemas de la libertad, viene a exhalar su último aliento Gálvez, el héroe popular del Perú, quien parece sonreir a la idea de haber sacrificado su vida a la independencia de la Patria.

En la parte posterior, siempre sobre la segunda base, surgen colosales las estatuas emblemáticas de las Repúblicas aliadas, Bolivia, Chile y el Ecuador.

La excelsa mole sobre la que se levanta la columna de que hemos hablado, terminará con una gigantesca estatua de bronce dorada, representando la Victoria con la espada en la derecha, las alas desplegadas y la boca entreabierta al lanzar el grito de triunfo.

Los trabajos de este grandioso monumento, ejecutado en gran parte en Italia, han sido dirigidos por el señor Llona.

El nombre del egregio Sr. Llona no puede ser nuevo ni aun para aquellos a quienes no es familiar la literatura americana; porque el, además de profundo erudito y poeta notable, es conocidísimo como amante ferviente de la Italia; y de ello vimos, no hace mucho tiempo una nueva prueba en una luctuosa ocasión, en la corona fúnebre que a nombre de las Repúblicas de la América meridional depositaba sobre el féretro del insigne patriota Mazzini.

Según el concepto que nos hemos formado de este monumento, el preclaro Sr. Llona parece haberse inspirado de su propio patriotismo, de su inteligencia almaestrada por largos estudios en la investigación de lo bello, igualmente que de las obras clásicas de Estática; y tanto mayor elogio merece por esto, cuanto que cada dia se va haciendo mas raro en la escultura el poder ser grande y original a su tiempo.

Basten por ahora estos breve apuntes acerca de una obra verdaderamente magestuosa, de la que hablaremos mas largamente apenas esté completamente realizada.

Mas antes de despedirnos de nuestros lectores, plácenos transcribir el gragmento de un escrito del Sr. Llona acerca del mismo monumento.

Si el espacio no nos faltase, lo traduciríamos de buena gana todo entero para manifestar como la disposición de este monumento es perfectamente lógica y apropiada en todas sus partes:

“En la parte inferior, cerca de la tierra, se halla todo lo que se refiere a la realidad, es decir: las baterías, los combatientes, el combate; inmediatamente despues Galvez semi-trasfigurado ya por ese heroico sacrificio; mas arriba, las estatuas de las Repúblicas aliadas, seres mitad reales, mitd ideales. Por último, como síntesis final, se eleva sublime el ser enteramente ideal, la Victoria.

Partiendo de lo real, (concluye justamente el señor Llona) el monumento se eleva, pues, gradualmente hasta lo ideal, como una eterna apoteosis de la libertad triunfante”. Gazzetta Livornese. Agosto 1872.

EL MONUMENTO DE LA VICTORIA EN LIMA

A fines del mes de abril de 1866, la flota española se hallaba en las aguas del Oceano Pacifico dirigiendose hacia el Callao para exigir satisfacción de no sabemos que ofensa que decían los españoles haber hecho el Perú a su nación.

El dia 2 de mayo, cerca de trescientos cañones hacian fuego sobre la heroica Callao.

Los habitantes del Perú, con aquel heroismo que solo se alberga en los pechos de libres ciudadanos, celosos de su libertad e independencia, amantísimos del bello pais que Dios les ha dado, viéndose tan violentamente agredidos, habian improvisado baterias de cañones grandes y pequeños, de mayor o menor calibre, muchos de ellos antiguos y aun provisoriamente montdos, con artilleros muchos de ellos inexpertos, por ser hijos del pueblo y del trabajo; y no obstante, sostuvieron asi un combate contra buques de primer orden, entre ellos la encorazada Numancia, perfectamente armados y equipados por hombres llenos de valor y firmemente resuletos, creyéndose ofendidos en su orgullo.

La lucha duró todo el dia; hasta que en un supremo esfuerzo, digno de libres ciudadanos y de la causa que defendian, los peruanos atacaron con tan vivo encarnizamiento a sus adversarios, que los obligaron a desistir para siempre de la empresa y a retirarse precipitadamente y con sus buques gravemente maltratados, quedando asi la gloria de la victoriosa jornada a los republicanos del Callao.

Quiso el Perú, en seguida, perpetuar con un monumento la jornada del 2 de mayo de 1866 y se decretó inmediatamente que fuese erigido en una de las plazas principales de Lima.

El Concurso para dicho monumento se abrió en Paris en 1867. El modelo presentado por los Sres. Cugnot, escultor, y Guillaume, arquitecto fue el preferido, y el figuraba dignamente en la última exposición universal de Paris.

(Sigue aquí la descripción del Monumento)

El mármol es de Carrara, en donde han sido ejecutados también los trabajos de ornamentación, que sabemos son de una delicadeza y de una precisión incomparables (d´una finezza e d´una precizione quasi inarrivabile). Las estatuas de bronce han sido fundidas y terminadas en París.

El Perú debe a la incansable actividad y consagración del Sr. Llona, distinguido diplomático, publicista y poeta, el que la ejecución de este sorprendente trabajo haya alcanzado la perfección. Ahora se está embarcando dicho monumento en uno de los buques italianos que se hallan actualmente en este puerto, el que debe hacerse dentro de poco a la vela para aquellas regiones.

Deseámosle afortunada travesía, y esperamos que dentro de pocos meses los habitantes de Lima podrán contemplar, en aquella columna, un recuerdo de gloria, que costó tanta sangre a los generosos y valientes hijos del Perú, y al mismo tiempo un trabajo artístico de las dos Naciones Latinas que se disputan la supremacia de las Bellas Artes. Il Commercio de Génova. Julio, 1872.

SEMANARIO FRANCES “EL AMERICANO” # 10 AÑO II DEL 25 DE MAYO DE 1873

Monumento del 2 de Mayo 13

DOS DE MAYO

Hoy publicamos varios grabados que representan algunos de los episodios acaecidos en el combate que tuvo lugar el 2 de mayo de 1866, entre las baterías del ]Callao y la armada española. Nuestros lectores saben ya que en esa memorable jornada, en que los peruanos hicieron gala de serenidad y heroismo, cincuenta cañones mal montados fueron suficientes para apagar los fuegos de mas de doscientas armas de la misma especie, manejadas tambien con valor por las fuerzas castellanas.

La victoria que el Perú obtuvo entonces, fué un triunfo para la casi totalidad de los pueblos de la América latina, cuya autonomía profanaban y osaban poner en duda las monarquías autocráticas de aqueste continente.

El cesarismo francés, personificado en Napoleon III, habia ornado las sienes de un principe austriaco con una corona salpicada de sangre, y sobre los despojos de la República mejicana habia levantado un trono que simbolizaba el tormento para la libertad, el suplicio para los corazones inspirados por las sublimes elegias del patriotismo, y las cadenas de la esclavitud para los pueblos que habian nacido a la luz de la independencia politica en momentos en que consumando la humanidad una revolucion en sus ideas, entraba en plena posecion de su nueva conciencia.

Ese mal ejemplo tuvo sus imitadores. Un trono que se desmoronaba, carcomido por sus vicios, quiso tentar fortuna en el Pacífico. Teniendo un Peñon de Gibraltar, adónde inscribir una página gloriosa, prefirió entregarse á los azares de una aventura á tres mil leguas de distancia, y en sus locas empresas soñó con las guaneras de las Chinchas.

Encubre su cruzada con las apariencias de una exploracion cientifica, y los seides de Isabel II, O´Donnelll y Narvaez hieren traidoramente la buena fe del Perú, ocupando una parte integrante de su territorio y proclamando las famosísimas teorias sobre tregua y reivindicación, que han hecho tan tristemente célebres los nombres de Pinzon y Mazarredo.

Esas declaraciones resonaron como un trueno amenazador de uno á otro extremo del continente americano. Desde él Estrecho de Magallanes hasta las Floridas, se extremecieron de cólera los pueblos que vivian entregados al trabajo. Una voz terrible como brotada de los Andes atravesó los Pirineos para traer la respuesta de los moradores de la tierra de Colon a los descendientes de Felipe II, cuyo trono bamboleaba.

 Tres Repúblicas, Chile, Bolivia y el Ecuador, se aliaron oficialmente al Perú para rechazar las fuerzas invasoras, para afrontar los peligros de la situacion y para levantar el emblema de la libertad coronado de un triunfo mas que acabase de consolidar en el nuevo mundo la doctrina de Monroe.

Las fuerzas españolas vengaron sus primeras derrotas de Abtao y la toma de la Covadonga por los Chilenos, bombardeando ferozmente el puerto comercial é indefenso de Valparaiso, que sufrió con una resignacion heróica ese inaudito atentado.

La misma escena quisieron repetir en el Callao, pero los peruanos, trabajando dia y noche habían improvisado en poco tiempo algunas baterias que les permitieron ofrecer resistencia.

Monumento del 2 de Mayo 14

Los peninsulares, que en el fondo de su conciencia abrigaban quizás el remordimiento y la temeridad de su empresa, necesitaban evocar los recuerdos de una epopeya gloriosa en su historia, para templar su espíritu abatido por la injusticia.

Escojieron el 2 de mayo, fecha memorable en los anales españoles, y en vez de agregar un nuevo floron á su bandera, recogieron los laureles de otras épocas, marchitos y deshojados.

A las doce del dia comenzó el combate. Las torres de Junin y de la Merced, que figuran en nuestros grabados eran los elementos principales con que los peruanos contaban. En ellas habian cañones de grueso calibre.

La fatalidad ocasionó, sin embargo, en los primeros momentos de la lucha una explosion que inutilizó completamente la segunda, y que ocasionó la muerte de muchos personajes ilustres, entre los cuales estuvo el ínclito José Galvez, ministro de la Guerra.

Pero la sangre derramada por ese austero patricio fué como la ablucion de un bautismo derramada sobre sus compatriotas. El denuedo era creciente en las files de los republicanos; y á las seis de la tarde los buques maltratados de la escuadra española iban á ocultar su derrota en la oscuridad de la noche, miéntras el sol de su ocaso descendia en un carro de fuego para anunciar al otro hemisferio la victoria del Perú.

Tal fué la sucesion rápida de ese dia imperecedero en la historia de la libertad americana. Desde entónces quedaba establecido que no impunemente se vulneraban los derechos soberanos de un pueblo, ni se alentaba contra uno de los hechos mas grandes del siglo actual; la independencia de los pueblos sud-americanos.

Sabemos muy bien que la dinastía reinante entónces en España procedia en completo divorcio con la opinion, que solo á ella debió dañar esa insensata empresa: pero la lección fué tambien para los que consentian con el silencia, y tambien para los demás tronos que soñaban con empresas iguales.

El dos de Mayo es, pues, una fecha eminentemente americana, porque el Perú representaba la solidaridad y el honor de todos los pueblos que lo alentaban con sus simpatías y que le prestaban el concurso de una alianza fraternal. Es una fecha americana tambien, porque la revindicacion y la tregua eran dos amenazas contra todo ese continente virgen, y el triunfo del Perú, en la diplomacia y en la guerra, era á la vez el triunfo de todas las antiguas colonias contra su Metrópoli, que habia invocado esas teorías en un momento de demencia.

Consolidada asi la independencia americana, y ligados hoy a la España, no solo por vinculos de raza, sino tambien de instituciones políticas, nuetro mas vivo deseo es que no renazcan jamás los rencores que suele dejar una lucha, y que ambos pueblos impulsen en el mundo el poder de una democracia liberal.

Así, despues de haberse despedido de los merlones del Callao, podrán encontrarse otra vez para caminar indisolublemente unidos en las mismas ideas y sentimientos.

SEMANARIO FRANCES “EL AMERICANO” # 11 AÑO II DEL 02 DE JUNIO DE 1873

EL DOS DE MAYO

El importante diario italiano La Gazzetta Livornese, publicó editorialmente el dia dos de Mayo un extenso y elocuente artículo sobre el combate del Callao, que ha sido reproducido, en todo ó en parte, por los diarios mas acreditados de las principales ciudades de Italia. Con placer lo traducimos á continuación, por ser altamente honroso para el Perú, y por lo mismo, para toda la América, á la vez que para la causa de la democracia, de la libertad y de la justicia.

Hé aquí el artículo.

El dos de Mayo en el Perú

El dia dos de Mayo es dia de gran fiesta en el Perú es dia de júbilo de un pueblo que con su heroismo ha sabido defender la propia libertad: nosotros, que nos enorgullecemos de las gloriosas é inmortales jornadas de Milan, de la heróica defensa de Brescia, de Bolonia y de Venecia, enviamos un saludo á aquella heróica República que hoy festeja el aniversario de la victoria del Callao.

Una flotilla española se habia apoderado traidoramente (con tradimento) en 1864 de las Islas de Chincha, y cuando el comandante de aquella se vió coligado á dejar caer la máscara, por haber llegado á Lima la noticia de esa invasion, dijo orgullosamente á La República peruana, que se habia independizado hacia mas de cuarente años de la España: “Entre el Perú y la España no ha habido mas que una tregua de cuarenta años; hoy vuelven á comenzar las hostilidades”.

¿QUÉ DECÍAN LAS PUBLICACIONES EN ESPAÑA?

España no estuvo ajena. Y su malestar fue motivos de artículos y notas periodísticas. Leamos que decían.

DIARIO “LA EPOCA” N° 7171 DEL 01 DE MAYO DE 1872

Monumento del 2 de Mayo 06

CHILE. El gobierno del Perú ha decidido la construcción de un monumento conmemorativo del bombardeo del Callao por la armada española. Este monumento, que acaba de ser ejecutado por un escultor francés, debe formar parte de la Exposición de pintura y escultura a abrirse el 1° de Mayo en el palacio de la Industria. Se compone de una columna, sobre la que hay una estatua dorada que representa la Victoria. Al pie de la columna figuran otras cinco estatuas de bronce sentadas, que representan las cinco repúblicas sub-americanas aliadas contra su antigua metrópoli.

El Sr. Galvez, ministro del Perú en Francia, que está acreditado al mismo tiempo en Portugal, ha llegado de Lisboa a Paris con objeto de presidir la inauguración de este trofeo, que será expuesto en breve al público.

Es nuevo esto de conmemorar las derrotas (2).

DIARIO LA IBERIA AÑO XX N° 4801 DEL 29 DE MAYO DE 1872

Monumento del 2 de Mayo 08

De la correspondencia de París inserta en el último número de El Eco de la Patria, ilustrada revista quincenal que se publica en esta corte con el exclusivo objeto de defender la integridad nacional, copiamos los siguientes párrafos:

“Hará unos ocho días se celebraba un alegre banquete en uno de los restaurans más en boga de París. Gritos de alegría y animosos brindis se pronunciaban, y los curiosos aseguraban que allí solo se oía el rico y armonioso idioma de Cervantes. Y sin embargo, ¡qué horrible decepción hubiera recibido el español que la oir la hermosa habla castellana hubiese penetrado en aquel recinto creyendo hallarse entre alegres compatriotas!

El banquete lo daban chilenos y peruanos; los gritos eran de muerte para España; los brindis, insultos vergonzosos en nuestra propia lengua, y el suceso que allí celebraban era el haber terminado con toda felicidad el monumento que para vergüenza nuestra se ha levantado en los Campos Eliseos de París.

Si; allí, en el sitio más concurrido de la capital de una nación amiga, frente a la entrada principal del palacio de la Industria, se levanta sobre un lujoso pedestal una columna de mármol blanco, en cuya cúspide hay una colosal estatua dorada representando la victoria.

En el pedestal de esa columna hay varios bajo-relieves, y ¡oh mengua! varias inscriciones en lengua castellana, que vamos a transcribir aquí literalmente, aunque tiemble nuestra mano al estamparlas, y aunque el rojo de la verguenza suba a nuestra frente:

La inscripción que mira al frente de los Campos Eliseos dice así:

  1. Graves averías sufricas por la Villa de Madria y la Berenguela.
  2. La flota española puesta fuera de combate y perseguida por buques peruanos.
  3. Entrada triunfal en la plaza primitiva de Lima de las tropas peruanas.
  4. Preparativos hechos por el Gobierno y el pueblo para la defensa del Callao.
  5. La torre de la Merced al principio del combate.
  6. El contralmirante español Mendez-Nuñez herido a bordo de La Numancia.

El sétimo medallón, hasta la fecha no contiene dibujo ni inscripción. Guardarase sin duda para colocar en él el mayor insulto”.

Llamamos la atención del Gobierno sobre tan principal cuestión, y aprovechamos con gusto la ocasión que se nos ofrece para recomendar a nuestros lectores “El Eco de la Patria”, periódico que, bajo la dirección del apreciado escritor señor Ribó, está dando a los notables artículos suscritos por firmas conocidas (3).

DIARIO “LA EPOCA” AÑO XXIV N° 72328 DEL 03 DE JULIO DE 1872

Monumento del 2 de Mayo 10

“El Eclair” de París ha publicado un notable artículo que firma Gil Blas, pero que creemos debido a la pluma del Sr. Vallejo Miranda, condenando unas veces con la indignación de la verdad ultrajada, otras con la mas fina sátira, la erección del ya famoso y anti-artístico monumento levantado en los Campos Elíseos de París al recuerdo de las supuestas victorias del Perú contra la escuadra de Mendez-Nuñez.

El escritor con razón dice que jamás se ha fundado epopeya mas absurda sobre una fábula mas completa, y refiere con entera exactitud los hechos que ocurrieron en el Callao. El Eclair cree que el gobierno mismo del Perú deplora lo que han hecho en la capital de Francia aquellos que quieren mantener vivas las malas pasiones entre dos pueblos hermanos, y no se esplica cómo el gobierno francés se ha prestado a consentirlo Damos nuestras mas espresivas gracias al diario que en esta ocasión ha sabido defender con tanto talento los fueros de la verdad y el nombre de España.

DIARIO “LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA” AÑO XXIII N° 5341 DEL 12 DE JULIO DE 1872

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A un colega dicen de París que al fin ha desaparecido de los Campos Eliseos el monumento anti-artístico y anti-histórico erigido allí a las soñadas victorias del Perú contra la flota de Mendez-Nuñez, por un grupo de peruanos tan fatales para la paz y buena armonía entre naciones hermanas, como los que en España originaron la fatal guerra del Pacífico.

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NOTAS

(1) Numa Pompilio Llona y Echeverri (Guayaquil, 1832 – Ibíd., 4 de abril de 1907) fue un poeta y filósofo ecuatoriano. Hijo de Manuel Leocadio de Llona y Rivera, abogado, prócer de la independencia de Ecuador. En 1.853 ocupó la cátedra de Estética y Literatura General de la Universidad de San Marcos demostrando amplios conocimientos sobre los clásicos griegos y latinos y sobre las principales figuras del cristianismo. Por esos años alternaba con el periodismo, desde 1.854 hasta el 59 fue redactor principal y literario del diario “El Comercio” de Lima, decano de la prensa peruana.

(2) Esta misma nota periodística fue publicada en el periódico “La Esperanza” N° 8422 del jueves 2 de mayo de 1872.

(3) Esta misma nota periodística fue publicada en el periódico “La Esperanza” N° 8444 del 31 de mayo de 1872.

LA SOCIEDAD BACKUS & JOHNSTON

Uno de los edificios emblemáticos del Rimac es el que perteneció a la empresa Backus & Johnston, fabricantes de la cerveza Cristal. Acompáñenme a conocer sobre la historia de dos extranjeros que hicieron empresa en nuestro país.

Backus

El nombre de la sociedad corresponde a la unión de dos empresarios norteamericanos.

  • J. Haward Johnston (nacido en 1850 en Bath, New-Hampshire, EEUU), Ingeniero egresado de la Universidad de Dartmouth, quien en 1871 vino al Perú contratado para extender las lineas de los ferrocarriles del sur, quedandose en el Perú para trabajar en la linea de Puno y después en el ferrocarril de la Oroya.
  • Jacobo Backus (nacido en 1843, Brookly, New-York, EEUU). Vino al Perú en 1869 a trabajar en los ferrocarriles del Sur. De 1872-1874 trabajó en el ferrocarril de Pacasmayo, trabajando luego en el ferrocarril de La Oroya.

Backus y Johnston formaron sociedad en 1876 con el objeto de comprar la fábrica de hielo establecida en esta capital. Años después, teniendo necesidad de emplear como motor la fuerza del agua, trasladaron dicha fábrica a la Alameda de los Descalzos ocupando el local de la antigua fábrica de tocuyo. El año 80 hicieron los socios una aplicación de la maquinaria para la elaboración de la cerveza, cuyo consumo es considerable en el país y en el extranjero, por su excelente calidad y el precio infimo a que se expende (1).

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Fuente: Blog de Juan Luis Orrego Penagos

Cabe indicar que el lugar donde se instaló fue “la antigua y tradicional casa llamada de la Perrichole” (anteriormente fue un molino que llevaba el mismo nombre), y luego una fábrica de tocuyos del señor López Aldana la cual se trasladó a la hacienda de Vitarte.

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Las principales maquinarias de refrigeración son dos: una constituida en Lima en las oficinas de White y Cia., conocidas con el nombre de Fundición de Piedra Lisa, y la otra traída especialmente de los EEUU de América. Los señores Backus y Johnston importan directamente para su fábrica de cerveza: lúpulo de Baviera, Malta de Chile y de San Francisco de California y otros artículos de primera calidad (2).

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Los señores Backus y Johnston, fabricaban cerveza en forma limitada, era una bebida de gran calidad destinada especialmente para su consumo personal, el de sus familias y sus amistades, los insumos utilizados eran casi totalmente importados. Utilizaban un depósito pequeño de solo mil litros, que fue guardado como reliquia por muchos años, lo llamaban “rabelito” porque el trabajador encargado de su limpieza y mantenimiento se apellidaba Rabelo. De 1883 a 1887, los señores Backus y Johnston fueron comprando a los herederos, poco a poco, después de engorrosas negociaciones, las cinco partes del antiguo solar de Micaela Villegas, pagando por cada parte entre 1200 a 1500 soles y luego se hicieron de las deudas que tenia la fabrica de Tocuyos de la viuda de Santiago que funcionaba en dicho local. Después de muchas negociaciones, compras y ventas que duraron cuatro años, el 25 de noviembre de 1887, la casa de Copacabana, la finca de la Perricholi, esta en poder de la firma Backus y Johnston (3).

Cabe indicar que en su época, no fueron los únicos fabricantes de Cerveza, como se puede corroborar en los avisos periodísticos publicados en las revistas de ese entonces.

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Ensanchando más las esferas de su actividad, y dando un creciente impulso a las industrias nacionales, los señores Backus y Johnston establecieron en el lugar denominado “Casapalca” una oficina de fundición y concentración de materiales, la cual cuenta con las maquinarias de última invención para el acarreo de metales. Dicho fundo cuenta además con un ferrocarril de gravedad o plano inclinado que sirve para la conducción e los metales que acarrea más de 100 toneladas diarias. La máquina de concentración consiste en quebradores, estampos, cribos, Frue Vanners y mesas rotarias, y de fundición, en sólidos aparatos e moles, provistos de cilindros el sistema Bruckna, para la disofuración de metales, uno de los cuales se emplean en la laboración del plomo argentífero y el otro en la del matta cobre (1).

Es por el negocio minero, que venderían la Cervecería para dedicarse íntegramente a la explotación minera. Sin embargo, el nombre de la sociedad, Backus y Johnston, sigue siendo conocida hasta nuestros días.

Notas:

(1) Revista EL PERU ILUSTRADO, Año # 4 – Número # 163 del 21 de Junio de 1890.

(2) Revista EL PERU ILUSTRADO, Año # 1 – Numero # 1 del 14 de mayo de 1887.

(3) EL PERU ES UN PAIS CERVECERO.

Bibliografía:

  • Revista EL PERU ILUSTRADO, Año # 1 – Número 1 del 14 de mayo de 1887.
  • Revista EL PERU ILUSTRADO, Año # 4 – Número 163 del 21 de Junio de 1890.