Apuntes del periódico “Museo de la Familias” de 1859

Buscando información de Lima del siglo XIX, encontré el periodico mensual “Museo de las Familias”, según indica “Fundado y dirigido por Mellado”, publicado en 1859. Y en él, un artículo titulado “Lima” escrito por Facundo Miguez.

museo de las familias 01

 

LIMA

Lima, capital del Perú, es la única ciudad de la América que en nuestros días ha conservado un carácter de originalidad bien marcado. A pesar de sus relaciones permanentes con las repúblicas inmediatas, y la afluencia continua de estrangeros de todas las naciones, tiene costumbres, usos, formas de arquitectura peculiares que no se encuentran ni aun en la ciudad del Callao, distante algunos kilómetros apenas de ella, y construida á orillas del mar para servir de puerto á la capital.

Lima, sin embargo, no ha rechazado todos los usos nuevos ni todas las ideas de progreso, tanto, que existen pocas ciudades en que los elementos mas heterogéneos estén en mas inmediato contacto: podria decirse que en Lima viven muchos siglos juntos sin tropezarse.

Si los temblores de tierra y las discordias civiles no hubiesen proseguido con encarnizamiento la obra de destrucción, Lima sería hoy la mas hermosa y la mas rica de las ciudades de la América Meridional; empero todos los días una revolucion que se hace siempre para un individuo, jamás para un principio, viene á detener y á entorpecer la marcha de los negocios comerciales. Quintas contínuas de hombres arrebatan los brazos necesarios á la esplotación de las minas; una administracion viciosa e incapaz, malversaciones de todo género obstruyen, agotan y dilapidan el tesoro público.

En medio de este desórden, la ciudad edificada sobre un suelo convulsivo se resquebraja y llena de grietas, y caen ruinas á cada nuevo sacudimiento, á cada oscilación. Las iglesias y monasterios, únicos monumentos que manifiestan todavía su antiguo esplendor, dejan perderse las ricas molduras en estuco que los rodeaban, y se ven aparecer acá y allá como al través de una caja agujereada, las cañas y la madera de su armazon.

El estrangero solo es el que deplora el triste destino de aquella ciudad tan opulenta en otros tiempos, y piensa con dolor en la rápida marcha de su decadencia.

En cuanto al pueblo de Lima, se ocupa en hacer revolcuiones: algunos viven, la mayoría es engañada, pero pocos mueres, porque es preciso decirlo, desde los hechos brillantes de la guerra de la Independencia, la mayor parte de los encuentros y combates que han tenido por tal ó cual pretendiente, han sido poco mortíferos, y se sospecharia casi que sus partidarios habian comprendido lo poco que valen las gentes por quienes combatian, y que no tomaban el asunto en serio.

Se halla situada Lima en el fondo de una llanura á ocho kilómetros del mar, al pie de montañas que forman los primeros escalones de la cordillera de los Andes. Francisco Pizarro la fundó en el reinado de Cárlos V, el dia de la adoracion de los Santos Magos, de donde le viene, segun Garcilaso de la Vega y herrera, el nombre de Ciudad de los Reyes que le dió en un principio.

Como en todas las ciudades cristianas, el primer monumento cuyos cimientos se abrieron fué una iglesia: despues se dividió el terreno en cuadras ó cuadrados, de unos 125 metros de costado por la mayor parte, sobre los que debian edificarse las casas. Estas cuadras, se abrieron aisladas por largas calles. El juicioso trazado de este plan evitó la formacion de las callejuelas entrechas y tortuosas que ordinariamente se hallan en el centro de las grandes ciudades.

museo de las familias 03

Lima se halla edificada en semicírculo sobre la orilla izquierda del Rimac, que corre del Este al Oeste. un muro flanqueado de treinta y cuatro bastiones, rodea la parte que no está cercada por el rio. Este muro comenzado en el vireinato del duque de La Palata, fué terminado en 1685. Está construido con adobes ó ladrillos formados de tierra sin cocer, y de paja molida, cuya mezcla se hace secar al sol. Sobre la orilla izquierda del Rimac, se encuentra el inmenso arrabal de San Lázaro. Un ancho puente de piedra lo pone en comunicación con la ciudad. Tiene este puente cinco arcos y otros tantos andenes triangulares, que colocados en contra el rio, están destinados á romper su corriente. En los ángulos entrantes que forma el parapeto siguiendo las sinuosidades de estos andenes, se han dispuesto bancos donde los habitantes vienen por la tarde á respirar el aire refrescado por la inmediacion del agua. A la estremidad al Sur del puente se alza un gran pórtico de elegante arquitectura, lleno de adornos en estuco. Esta salida monumental de la ciudad, fué construida en 161 en el vireinato de marqués de Montes Claros.

El primer aspecto de las calles de Lima, produce sobre el viajero una impresion bastante poco agradable. Las mas hermosa casas no tienen fachada sobre la calle; casi todas están edificadas en un patio en donde se entra por una puerta cochera, y frecuentemente por un pórtico, en el interior del cual se han pintado groseramente al fresco asuntos de la Santa Escritura, escenas mitológicas, y paisages de una perspectiva imposible. Las casas que dan á la calle no tienen mas que escasas ventanas en el piso bajo; en todo lo largo del piso principal reina un balcon pintado de verde, y parecido por la forma á una barandilla esculpida y pegada en la pared. Este balcon está herméticamente cerrado por puertas con celosías de madera, que cuando se quiere echar un vistazo á la calle se corren y levantan al arbitrio de uno por dos ranuras, y frecuentemente se echan hácia el esterior como nuestras persianas de cortina.

La pared del piso bajo está ordinariamente construida de ladrillo: cañas entrelazadas cubiertas con una sólida capa de yeso forman los tabiques de los compartimentos superiores; los pilares y otros adornos de arquitectura, un armazon de cañas cubierto de arcilla pintada de color de piedra. Los techos son lisos y de débil construcción: se componen de ligeras vigas trasversales, sobre las que se estiende un cañizo de estera grosera que reviste todo el interior, y el esterior se compone de una simple capa de cal, indispensable para interceptar el paso del sol, del aire y de la humedad. Digámoslo de una vez á fin de que se pueda comprender la inutilidad de los techos pesados, y es que no llueve jamás en Lima, y que las nieblas que cubren la atmósfera en ciertas épocas son impotentes para atravesar las cubiertas cuya descripcion hemos dado.}<muchas casas tienen techos mas sólidos con un objeto de agrado y de utilidad. Entonces les sirven de parterre para cultivar flores y para secar la ropa, y de observatorio para los curiosos. La misma manera de construccion se ha adoptado para los edificios mas considerables. En las iglesias, los campanarios y los belbederes, la obra de albañilería no se emplea sino cuando es indispensable; todas las partes superiores son de madera y de caña. La madera y el estuco pintados de modo que imiten perfectamente la piedra, concurren asi a formar las molduras, las cornisas y muchas especies de adornos. La estrema ligereza de estos edificios, la conexion íntima de los materiales que los componen, les ofrecen mas medios de resistir á las frecuentes oscilaciones y sacudimentos de los temblores de tierra, porque no oponen ninguna resistencia, y ceden en todo su conjunto al movimiento de oscilacion que les imprime el suelo.

En la época de la guerra de la independencia poseía Lima veinte y dos conventos de diferentes órdenes religiosas; diez y siete monasterios de mugeres y cuatro casas de batas, nombre que se daba á las mugeres que vivian santamente en comunidad en el retiro, sin pronunciar votos solemnes. Estas casas, de las que algunas se hallan hoy abandonadas, se van cayendo en ruinas; tiene todas su iglesia, y algunas de ellas capillas, lo que multiplica considerablemente el número de edificios consagrados al culto divino.

Contenia la ciudad ademas diez hospitales agregados á algunas obras de beneficencia, y por último muchos colegios.

Delante de las iglesias principales existe una plaza que lleva el nombre del santo á que está dedicada la iglesia.

La mayor de estas plazas se halla situada en medio de Lima, comprendiendo el arrabal de San Lázaro, y lleva el nombre de Plaza Mayor. Sobre el lado oriental se alzan la catedral y el palacio del arzobispo; en el del Norte se halla el palacio del presidente de la república. Los otros dos lados se hallan ocupados por casas particulares, cuyo piso superior adornado de balcones está coronado por una série de arcadas elegantes. El piso bajo forma galerías donde los comerciantes, europeos en la mayor parte, esponen sus géneros con arte. Entre las columnas se colocan ramilleteras, pasamaneros que trabajan el oro, la plata y la seda para hacer insignias piadosas, ó botones, ó franjas. Los indios, muy diestros en este género de industria, la han acaparado, y dado su nombre á una de las dos galerías ó portales, que se llaman Portales de botoneros.

Diez escalones de piedra levantan la catedral sobre la Plaza Mayor. El pórtico y los dos campanarios son de una arquitectura muy elegante: pero los chafarrinones de muchos colores que cubren enteramente el edificio dañan a su efecto en general. El coro colocado en medio de la iglesia ocupa casi toda la estension de la nave, y es necesario penetrar en él para descubrir el altar mayor, esplendidamente decorado y cubierto de planchas de plata. Las sillas y las maderas del coro están enriquecidas con cuadritos de un gran trabajo. Los adornos de la bóveda, los de los frisos, son de madera y de estuco. Se ven todavía en la iglesias las verjas y balaustradas de hierro dorado de gran valor. Durante las fiestas solemnes desaparecen enteramente las paredes cubiertas con magníficas tapicerías, y se ostenta en el servicio divino un lujo inaudito en vasos sagrados, y en vestiduras de brocado, en donde el oro y la plata resplandece con la luz de mil cirios.

El palacio del presidente no tiene fachada del lado de la plaza. Su entrada principal se halla en la calle de Fierro Viejo, que conduce al punte de Rimac. Nada tiene de notable su interior con respecto á la arquitectura. En cuanto á su decoracion es mas que mediana. Aseguran, sin embargo, que era un edificio magnífico antes del temblor de tierra que lo destruyó en 1687; pero desde aquella época fué reedificado medianamente, y los actuales presidentes del Perú habitan poco en él para que puedan tener cuidado de su medianía. El primer palacio de los vireyes, en el que fué asesinado Pizarro, se hallaba al lado occidental de la Plaza Mayor, en el sitio ocupado hoy por el callejon de los Petateros.

Se debe al virey, marqués de Salvatierra, la hermosa fuente de  bronce que adorna el medio de la Plaza, y que surte una parte de la ciudad. Esta fuente está coronada con una estátua de la Fama. Sale de ella un abundante chorro que cae en dos cubetas de tamaño desigual que llenan una pila, alrededor de la cual hay siempre una bulliciosa cuadrilla de aguaderos.

La Plaza Mayor presenta por la mañana á la hora del mercado el punto de vista mas pintoresco. Allí se ve hormiguear una multitud de personas de todos los matices intermedios desde el blanco hasta el negro; los indios de los alrededores vestidos con los ponchos, especie de ropon que llevan como una dalmática: alli acuden en tropel á vender sus frutas y legumbres de toda especie, porque el clima del país es favorable igualmente á los frutos de Europa y á los de los trópicos. Mercaderes de comestibles preparan en parrillas de chuletas de cerdo, las longanizas, las salchichas, y venden la mazamora, cocimiento de maiz preparado con miel;  picantes, pasta formada con varios ingredientes; patatas, nueces, y porúltimo la chicha, bebida favorita del pueblo, y hecha con maiz fermentado y machacado con la caba de los salvages de la Oceanía. Las fresqueras tienen puestos rodeados de bancos de madera y donde vienen las gentes á sentarse para tomar helados, jarabes de ananas, naranjas y granadas.

museo de las familias 02

Las mugeres de Lima no han adoptado todavía las modas europeas. Su trage es original y variado.

La indiana atrae las miradas por los brillantes colores de su vestido, por la espresion de su fisonomía y el estraordinario arreglo de su cabellera separada en mil trencitas y coronada con un sombrero de paja de color cuya copa está adornada de cintas. Algunas indias llevan todavía hoy el luto por el último Inca, lo que consiste en coser sencillamente sobre un costado de la falda una tira perpendicular de una tela oscura.

La limeña propiamente dicha se distingue por la elegancia de la saya y del manto. Sujeta al talle su manto de seda negra que se levanta por la estremidad hasta la punta de la cabeza: recoge con una mano diestra este manto sobre su rostro de modo que lo cubre todo entero, dejando, sin embargo, en frente de uno de sus ojos una estrecha abertura que la sirve para dirigir sus pasos. La punta del chal encerrada por detrás en este manto deja enteramente descubierta la cintura. La saya es una falda de seda sujeta al talle y fruncida por bajo: de aqui se aleja del cuerpo despedida por un vestido interior fuertemente engomado que equivale á los miriñaques de hoy y cae con gracia formando mil pliegues semejantes que van ensanchando desde su nacimiento á su base. Los colores mas usados para la saya son el azul, el negro y el verde esmeralda.

Todas las mugeres, cualquiera que sea su posicion social, se calzan con estremo cuidado y delicadeza: sus medias son generalmente de seda de color de carne, sus zapatos de raso blanco.

Los diferentes colores de los hábitos de los frailes añaden un efecto pintoresco á la ciudad.

Los conventos de Lima merecen llamar particularmente la atencion de viagero. El de San Francisco, encierra una grande iglesia y tres capillas consagradas á diferentes objetos de piedad. La iglesia principal está ricamente adornada, los altares están dorados con esmero: uno de ellos parece dedicado esclusivamente á los negros: las imágenes de los santos que lo decoran representan negros. Encima de la puerta principal y frente a frente del altar mayor hay un vasto espacio que forma el coro cuya sillería es de cedro, y tanto ésta como las maderas que cubren la pared hasta cierta altura, están cargadas de esculturas y bajos relieves de la mas perfecta armonía y bien acabados detalles.

Hay en el convento tres patios rodeados de dos pisos de galerías formando arcos. La ornamentacion de estas galerías es de estuco: los techos están forrados de maderas esculpidas. A cada uno de los estremos de estas galerías hay un altarito dorado y adornado de algun lienzo negro donde á pesar de la espesa capa de barniz petrificada por el tiempo se puede ver algun santo ó alguna Virgen de los Dolores. Una série de cuadros muy medianos sacados de la vida de San Francisco de Asís decora la parte superior de una galería baja: el resto de las paredes y los pilares desaparece bajo los azulejos en que hay pintados caprichosamente arabescos de muchos colores de increible variedad.

En el mas grande de los patios hay un jardin cerrado por verjas de hierro colocadas entre las arcadas inferiores. Un gran surtidor de agua cuyo chorro viene á caer sobre tres conchas de desigual tamaño ocupa el centro. En los ángulos hay otros cuatro surtidores de agua mas pequeños que vienen á caer sobre espesas matas de lucuma succha tinimoya.

Ningún ruido perturba la paz y el silencio de aquel pequeño eden donde las flores de Europa mezclan sus suaves olores con los penetrantes perfumes de las de los trópicos;solo algunas veces los suspiros del órgano y el grave cántico de los frailes se alzan de la iglesia inmediata y suben al cielo con el murmullo del agua, el gorgeo de los pájaros y el incienso de las flores.

El convento de Santo Domingo es el mas rico y el mas hermoso de los conventos de Lima. En la iglesia, á la derecha del coro, se ve un altar dedicado á Santa Rosa, la única limeña que ha sido canonizada hasta hoy. Una bella estátua de mármol blanco ejecutada en Italia y cuyo autor en vano hemos procurado saber, representa á la santa en el instante en que acaba de morir. Un ángel con las alas desplegadas toca apenas el suelo y levanta el sudario que cubre su rostros: ali cerca yace la rama truncada de un rosal sobre el que se marchita una rosa blanca. La muger y la flor devuelven al cielo la una su último suspiro, la otra su último perfume.}El relicario ocupa la parte superior del altar: está cubierto de delicados cincelados, de incrustaciones y de piedras preciosas.

Los altares del convento de San Pedro están cargados de una profusion de columnas salomónicas de encages, de flores, de festones, de acantos, de pámpanos, de viñas, de ángeles y de quimeras.

En el santuario de Santa Rosa, edificado sobre el sitio que ocupaba la casa donde ha nacido Rosa de Santa Maria, se conserva entre otras reliquias la cruz de madera que sobre sus hombros llevaba la santa como Cristo en el Calvario durante muchas horas: la cruz erizada de agudas puntas que colocaba sobre su pecho, algunos bucles de sus cabellos, sus dos tibias y algunos objetos que habian servido para su uso. Los cuadros que adornan esta capilla representan escenas de la vida de Santa Rosa. El que adorna el retablo es un retrato de la Santísima Virgen, pero han roto el lienzo á fin de poner pendientes de brillantes y un collar de perlas á la Madre de Cristo!…

Las alamedas ó paseos no son muy frecuentados hace algunos años. Los dias de toros las mugeres vestidas con el misterioso y elegante trage limeño van á sentarse en los bancos de la alameda de Accio para hablar con las gentes de que se llena este paseo que conduce á la plaza de toros. Cuatro filas de sauces le dan espesa sombra, es delicioso sobre todo, por las noches en la época de calor, porque alli se respiran las frescas brisas del rio.

Otro paseo mas hermoso, empero menos ventajosamente situado es el que se llama la Alameda vieja. No se frecuenta, sino hácia el mes de junio, época en que las cabalgatas van a los primeros cerros de la cordillera para coger la flor amarilla de los almancaes (especie de narciso). Este paseo, cuyas calles están plantadas de naranjos y adornados de fuentes de bronce dirigen al convento de los Descalzos. Hácia el medio de sus costados se hallan dos monasterios de mugeres. Cuando se entra en el paseo por el arrabal de San Lázaro se ve á la derecha un gran cercado, cuyas paredes están enriquecidas de adornos de estuco: encierra este cercado un pórtico bastante parecido á un arco de triunfo que debia de estar apoyado sobre una serie de arcadas laterales. Se habian destinado estas construcciones á un inmenso baño que debia alimentar el curso del rio que se halla inmediato; pero se han interrumpido los trabajos y el edificio sin concluir se arruina, viniéndose poco á poco abajo á cada temblor de tierra, muy frecuentes en aquellos paises.

Los grabados que acompañan á este articulo son el mejor complemento de la descripcion que hemos dado de la ciudad de Lima y de las costumbres y trages de sus habitantes.

Facundo Miguez.

museos 01

museos 02

museos 03

FUENTE:

Periódico mensual “MUSEO DE LAS FAMILIAS”. Año 1859. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España.

NOTAS:

  • Se ha respetado la ortografía original del artículo.
  • Los grabados que se acompañan son los que acompañaron al artículo original.

 

 

CASAS LIMEÑAS LLENAS DE RECUERDOS: CASA LARRIVA

Leyendo el diario La Crónica del domingo 1° de Julio de 1945 encuentro un interesante artículo sobre una casona ubicada en el Jr. Ica N° 426 y que hasta nuestros días perdura en el tiempo: la Casa Larriva.

Acompáñenme a visitar la casa tal como estaba en 1945.

Diapositiva1

CASAS LIMEÑAS LLENAS DE RECUERDOS

En Lima quedan ya muy pocas de esas casas que al mirarlas despiertan la ensoñadora melancolía del pasado. Casas señoriales, con enormes solanas, con rejas historiadas, con gruesos portones, tras de los cuales pasaba la cadena que las hacía inaccesibles hasta a la autoridad del Virrey y de la Real Audiencia. Casas ruinosas y tristes, silenciosas y adustas, que se van desmoronando lentamente de aburrimiento y de vejez. La historia de cada una de estas casonas debe ser maravillosa, pero es mejor imaginarla y no saberla. Dejarse llevar por la poesía que se desprende de sus muros carcomidos. Dejarse envolver por la quimera que dibuja el romance dentro del marco azul de la que ya no existe. Amores de marquesas y pajes. Intrigas palaciegas. Poetas enamorados de imposibles, que dejaban que escapara su alma en madrigales que se perdían como humo de pebetero quemado a los pies de la amada insensible. Oidores rezongones y temblorosos, que sentían florecer el amor en sus inviernos bajo la mirada dulce de unos ojos limeños. Celos crueles. Tragedias escondidas. Dolores silenciosos que se ahogaron entre estos muros que han guardado el secreto que nadie sabrá ya. ¿Qué importa saber el nombre de los que poseyeron estas casas? Tal vez si al conocerlo se perdiera el encanto que las envuelve. Así están mejor, misteriosas y tristes, guardando entre sus muros su secreto de siglos.

En la calle Larriva, jirón Ica N° 426, está la casa donde nació Lastenia Larriva de Llona. Su portón enorme, carcomido de años; de patio amplísimo, donde los abuelos solían tomar el sol y donde los muchachos jugaban a la gallina ciega hasta las 9 de la noche; las ventanas con fuertes rejas en las que los herreros de la Colonia pusieron todo el gusto churrigueresco de la época, nos dice mucho más de la infancia de la gran poetisa peruana, de lo que es posible imaginar. La vemos, chiquilla primero y después, en 1868, cuando tenía veinte años, y era linda como las rosas nuevas o como los lirios que se inclinan dulces bajo el beso maravilloso de la luna. Y después de 1880 evocamos su gran dolor. Pensamos en sus versos, en el nuevo amor de su vida, en todo lo que nos dejó de belleza y de emoción. Leemos la placa de bronce que en esa casa puso la Municipalidad de Lima en 1935: “Lastenia Larriva de Llona – 1848-1924. Lució las galas del ingenio de la mujer limeña y fue admirada por su virtud y por su estro poética. La Municipalidad de Lima, en el IV Centenario de la fundación de la Ciudad le consagra este homenaje”. Pequeño homenaje es éste para la gran poetisa limeña, cuya vida fue un ejemplo incomparable como mujer, como esposa, como madre y como artista.

Diapositiva2

La casa en que nació Lastenia Larriva de Llona la ocupa hoy gente humilde. Es una casa de vecindad donde la pobreza canta su vieja canción llena de lágrimas. Junto a la puerta, al lado mismo de la placa conmemorativa, hay una sastrería. Parece que todo tratara de borrar el recuerdo. Que todo se uniera para acallar la voz carcomida de esos muros ruinosos que dicen de amor, de romanticismo y de belleza. Flores secas, hojas de rosales muertos que va barriendo el frío materialismo de la época.

Más allá, en el número 356 del mismo jirón, hay otra cada viejísima, que en otro tiempo tuvo frescos a la entrada y que aún conserva el detalle de una puerta, no demasiado vieja, pero si bella en la magnificencia del tallado.

En el número 338 de este mismo jirón, donde parece que todas las casas viejas se hubieran unido para desafiar a los siglos, hay otra que también tiene frescos a la entrada, una fontana en el centro y al rincón, como si estuviera avergonzada, la estatua de un caballero de la Colonia.

Ver estas casas. Meditar junto a ellas, Olvidar un momento la locura de la época eminentemente práctica que nos ha tocado vivir, es como si cerráramos los ojos para recibir en la frente el beso doloroso del pasado; como si abriéramos un libro y dejáramos que la imaginación se perdiera en el ensueño maravilloso de las cosas viejas.

Diapositiva3

NOTA: Las fotos son las que acompañaron al artículo original. Los pies de ilustración son los a su costado indicado.

 

lariva

LA RESTAURACION DEL PALACIO DE TORRE-TAGLE

Leyendo la Revista Fanal  (Vo. XIV, N° 54 Año 1958), encuentro este interesante artículo escrito por el arquitecto Héctor Velarde, sobre la restauración de una de las casonas emblemáticas de nuestro centro histórico: El Palacio de Torre Tagle.

 

LA RESTAURACIÓN DEL PALACIO DE TORRE-TAGLE

Arqto. Héctor Velarde

En Lima, aunque es difícil creerlo, no existe una ley que impida el abandono, mutilación o derrumbe de sus bellas casas coloniales. Para que se salve una casa de valor arquitectónico en relación con nuestra historia del arte hay que declararla monumento nacional o pedirle a Dios que su propietario sea un hombre culto o sin hambre. Felizmente la cultura y la inapetencia en este orden de ideas se están volviendo poco a poco conciencia, a veces patriótica, y ya vemos restauradas, prudente y generosamente, algunas casonas y casitas que son muestras milagrosas de nuestra tradición arquitectónica consolidada: el magnífico local de “Entre Nous”, la “Asociación de Artistas Aficionados”, el “Instituto Riva Aguero”, las “Empresas Eléctricas Asociadas”, la casa llamada de “Rada”, el restaurante “Las Trece Monedas”, el próximo “Museo de Arte Taurino” y, posiblemente, la mansión de “Oquendo”. Ah, pero la falta de una ley de protección a tanta belleza antigua, rica o humilde, alienta la barbarie que, bajo dos aspectos es nefasta para nuestro patrimonio artístico: la ignorancia y la codicia. Ambas cosas se apoyan y justifican en las exigencias actuales del progreso. La paradoja es manifiesta y el peligro tremendo. El progreso aumenta. Si los legisladores no se apuran en dar una ley que resguarde lo auténtico y original de nuestra vieja arquitectura, Lima habrá perdido su prestigio espiritual, su alma de ciudad hecha de mucho tiempo, de hechos históricos y de bellas creencias. El pequeño centro arqueológico donde su corazón palpita, se transformará irremediablemente en un reducido y maltrecho damero motorizado de rascacielos enanos. Algo que apenas se mirará y que todos olvidarán…

Pero habrá, por lo menos, una casa en Lima que nadie olvidará por su belleza tradicional y porque durará aún muchísimos años: el Palacio de Torre-Tagle.

Y esto es maravilloso.

El palacio está siendo restaurado a fondo, concienzuda, admirable y magníficamente. Cierto es que el caso era muy gordo, se trataba de lo mejorcito que queda del Virreinato, pero con todo, nos hubiéramos podido contentar con una mano de gato, con haberle puesto más puntales, inventarle adornos o amputarle una parte que no se cayera sola, pero no, se le está restaurando para que su verdad y hermosura arquitectónica vuelva a ser integra y por siglos.

¡Bravo!

Que este edificante ejemplo de cultura cunda como una lección de amor por las cosas excelsas de Lima, las cosas que deleitan, que no tienen precio, que no dan renta, pero que infunden admiración, agrado y respecto. Nuestro propio respecto.

Diapositiva2

RELIQUIA DE INCONFUNDIBLE BELLEZA

El Palacio de Torre-Tagle es un símbolo de Lima y no tiene rival por su estilo, gracia y riqueza. No se parece a nada en su unidad limeñísima. Su elegancia lujosa se aparta dignamente de lo recargado, y sus proporciones amplias no se pierden nunca en lo vacío. Su calidad estética es perfecta como su expresión de época y lugar. La sinceridad constructiva es absoluta; sus materiales importados, criollos o autóctonos, le dan el sello inconfundible de estas tierras yungas y virreinales del Rímac. Pero hagamos un breve paseo turístico por este palacio excepcional y luego veremos cómo y por qué se le está restaurando con tanta seriedad y delicadeza.

Según Alfonso Benavides R. el palacio fue comenzado en 1635 y, según Mario J. Buschiazzo, se terminó por los años de 1735, fecha que está indicada en sus azulejos: lo último que se pone… Digamos, prudentemente, que se edificó íntegramente a principios del siglo XVIII. Fue construido por Don José Bernardo de Tagle y Bracho, primer marqués de Torre-Tagle. Abarca una superficie de 1,699 metros cuadrados. ¿Quién fue su arquitecto? No se sabe. Un gran artista y un experto constructor, sin lugar a dudas.

La disposición es clásica de las mansiones limeñas. Muros de fachada llanos, gran portada rectangular que comprende los dos pisos de edificio, “ventanas de reja” y típicos balcones tallados. Una fina balaustrada de madera acentúa la horizontalidad de la cornisa de coronación. Esa balaustrada sólo es interrumpida por las formas curvas y opulentas del cornisamiento de la portada. En la portada se aprecian los más originales contrastes de delicadeza y exuberancia provenientes de diferentes tendencias. El barroco andaluz de columnillas delgadas, de perfiles y de ornamentación menuda se encuentra de golpe, tanto en el primer como en el segundo cuerpo, con moldurones ampulosos y fuertes que, en su dinamismo, parecen levantar los extremos de la coronación como puntas de tejado chino. Son dos aspectos arquitectónicos en la misma unidad dados directamente por dos materiales distintos: la piedra en las columnas y dinteles y el yeso en las ondulaciones huecas de la coronación. La unidad es, sin embargo, perfecta. Lo que soporta es sólido y fino y lo soportado es ligero, voluminoso y vacío. Los temblores justifican seguramente, estas cosas… La influencia asiática se incorpora insensiblemente en las formas barrocas y criollas animando sus líneas con mayor exotismo y riqueza. Esto se observa igualmente en los balcones: son hermosísimos ejemplares mudéjares del siglo XVII con todas sus galas y características a pesar de que fueron colocados, según parece, ya algo avanzado el siglo XVIII. La tradición se respetaba incuestionablemente… El Arq. Don Rafael Marquina y Bueno cree posible que los balcones hayan sido simétricos. Parece que la simetría era cosa reservada para las casas de gran copete. Pero mejor, es no meneallo: no hay pruebas al respecto…

Diapositiva3

ARMONÍA EXTERIOR E INTERIOR

Como en toda casa de dos pisos y de categoría la planta baja se destinaba al contacto con la calle, a los locales de alquiler y negocio, a las cocheras y cuadras de servicio. herencia de los patricios atrios romanos. La planta alta era íntegramente dedicada a la familia: las habitaciones particulares, los suntuosos salones con acceso a los balcones cerrados y corridos de la fachada, las salas laterales, el gran comedor formando crucería entre los corredores del patio principal y la terraza inferior, el oratorio, la magnífica escalera y luego, al fondo, más corredores, patios y estancias…

La armonía entre la arquitectura exterior e interior es completa. El zaguán presenta un espacioso vestíbulo que permite abrir de par en par los batientes del portón tachonado con gruesos clavos de bronce. El zaguán queda así independizado en un lujoso ambiente de transición y reposo bajo sus arcos rebajados. Estos arcos de piedra, con perfiles escalonados que se continúan en los pilares de apoyo, tiene una ornamentación nutrida y plana de lacerías mudéjares y presenta los más sugestivos efectos de sombra y perspectiva frente al espacio abierto de patio. Los zócalos de azulejos, el techo tallado con el mismo estilo de los arcos, y las ménsulas de piedra que lo sostienen y que son como nudos fulgurantes de escultura, dan de inmediato una impresión de ensueño y señorío que es la atmósfera general de la casa.

Luego el patio tiene algo de ilusorio. Parece de mayor amplitud de la que tiene debido a que los corredores de la planta superior no están soportados por columnas sino por una serie de ménsulas voladas que aumentan el espacio libre de los bajos y sostienen en el aire la arquería de los altos. Hasta hace poco existían las columnas de soporte puestas como puntales por la falta absoluta de resistencia de las viejas ménsulas. Frente al zaguán, bajo el corredor del fondo, está la cuadra principal con su portada y sus ventanas laterales enmarcadas con primorosas yeserías Un pequeño atrio frontal con barandas de madera le da prestancia y monumentalidad a ese fondo, destacándolo como si constituyera una segunda fachada. Esta impresión se acentúa aun más con el arco que queda a un extremo de ese paño de muro y que servía para el paso de las calesas hacia las cocheras interiores. Las tupidas y bellísimas rejas de balaustres torneados y las puertas de pequeños y hundidos tableros imprimen la nota íntima de ambiente residencial que se encuentra no sólo en el patio, sino en todo el interior del palacio.

Entrando al patio, a la derecha se anuncia la escalera con una preciosa portada de piedra, un arco trebolado con las mismas características orientales de finas columnas y voluminosas cornisas que se han observado en la fachada. Es una bellísima escalera de tres tramos adminirablemente trazada y que unifica e integra la arquitectura de ambas plantas. Arriba, sobre los corredores volados, se desarrolla la arquería del patio. Esta envuelve su espacio abierto encuadrándolo con un ritmo perfecto ondulante y de plasticidad luminosa. Los arcos, de yeso blanco, de fuertes relieves quebrados en graciosas curvas mudéjares, están como suspendidos sobre los barandales de los corredores: el color oscuro de las columnillas que los soportan se funde con la penumbra de los fondos. En la cornisa de coronación del patio, a plomo con las columnillas, hay resaltes de ricas yeserías que juegan con las archivoltas de los arcos, acentuando fuertemente su maravilloso ritmo. Un típico remate de balaustres torneados es la crestería final que abre y limita a la vez el cielo luminoso de ese patio único.

Sobre las azoteas del palacio, en su cuerpo central, se elevaba el mirador, la torre de observación y de recreo que no faltaba en las casas de categoría. Estos torres, rodeadas de barandillas, se cubrían generalmente con cúpulas de contorno musulmán. Eran como minaretes criollos que le daban a la ciudad bajo un juego pintoresco y airoso de líneas verticales.

Diapositiva4

NECESIDAD DE SU RESTAURACIÓN

En fin, todas estas particularidades y linduras del palacio de Torre-Tagle están muy bien, pero el palacio estaba en ruinas… Había necesidad, urgencia, sin alterar su cuerpo ni su alma, de darle nuevos nervios de resistencia a su estructura, rejuvenecer su organismo, hacerle brillar su expresión, prolongar y fortalecer su vida. La tarea era dificilísima. Sabiduría, experiencia, prudencia, sensibilidad artística, las virtudes máximas del restaurador, eran requeridas específicamente.

La Providencia se encargó, como se encarga siempre de las cosas buenas, de buscarnos al hombre: el arquitecto español Don Andrés Boyer Ruiz. Boyer acababa de terminar la restauración de la Catedral del Cuzco, dañada por el terremoto de 1951: una restauración laboriosa y perfecta. Fue un éxito completo y una garantía. Boyer es un profesional distinguido y especializado en el tremendo trabajo de resucitar monumentos arquitectónicos destruidos por el tiempo o por los hombres. Tiene a su haber, entre otras importantes obras, las reconstrucciones de las catedrales de Lérida y de Segobe -ésta última le dió mucho renombre por haber descubierto en ella un hermoso claustro gótico-, de iglesias, ayuntamientos, mansiones y pueblos en las regiones de Tortosa y Castellón desvastadas por la guerra civil y, en América, la catedral de Sucre. Nada fue, pues, más lógico y conveniente que tan experimentado arquitecto se encargara de revivir el palacio de Torre-Tagle y, desde hace dos años, ahí lo tenemos metido como un duende alquimista, entre lo viejo y desmantelado de su construcción, estirando nervios, tonificando músculos y lavándole bien la cara a esa princesa de la arquitectura limeña.

La obra ha sido íntegramente reforzada, consolidada, curada. un trabajo de delicadeza extrema para no alterar en nada la autenticidad de las formas originales, su plasticidad y su textura. Trabajo que requiere mucho ingenio y paciencia para que la nueva y total fortaleza del edificio no aparezca ostentándose como una estructura agregada y posterior sino como un tónico profundo.

Diapositiva10

COMO SE HA REALIZADO LA OBRA

Observemos, desde las fundaciones hasta las azoteas del palacio, cómo el arquitecto Boyer ha emprendido esa obra.

Principiemos, pues, por los cimientos, que aunque son como para aguantar un puente, han tenido que ser calzados e impermeabilizados hasta tocar el cascajo donde reposan. Los muros de ladrillo de la planta baja, agrietados en muchos sitios a pesar de su magnifica albañilería, han sido reparados con llaves de concreto reemplazándose los rellenos de adobe que existían en algunas partes por un igual trabado de ladrillo. Paños de muro, como el de la medianera con el Banco de Crédito, se han reforzado con varios marcos de concreto armado. Las paredes asi consolidadas fueron unidas por medio de una solera de coronación en concreto para recibir las nuevas vigas de los pisos y los montantes de la planta alta: una osamenta metálica. Esto implicaba previamente el haber desarmado, con las mayores precauciones y casi en su totalidad, la vieja cuartonería y entablado de los techos para luego proceder a su tratamiento de conservación. Iguales cuidados se tuvieron que tener en cuenta para no deteriorar los enlucidos y acabados de los muros.

Sobre el cinturón de amarre de los muros se apoya la viguería de acero para consolidar el piso de la planta alta y se apoyan las columnas que soportan una estructura similar metálica para el techo y la azotea del edificio. Son estas vigas las que, ocultas y trabajando en voladizo, sostienen todo el peso del corredor que vuela sobre el patio principal. Una de las obras mas delicadas y de mayor importancia en cuanto a la necesidad de respetar el aspecto auténtico del patio y cuyos cálculos y montaje estuvieron a cargo del ingeniero residente Sr. Bernardo Fernández Velásquez.

Diapositiva11

La viguería metálica está preparada para dos funciones básicas relacionadas con la restauración misma: la conservación y resane de los techos y la colocación de los pisos. En cada viga se ha previsto a posibilidad de colgar y forrar por medio de alambres de hierro galvanizado toda la antigua cuartonería tallada de cada ambiente. En cuento a los pisos, tanto de madera como de baldosines, éstos se asientan en una capa de concreto o losa armada sobre las viguetas de acero. Los entablados se afirman sobre una cama de pegamento de brea, lo que los resguarda de la humedad inherente al cemento. Todas esas nuevas estructuras internas han tenido en cuenta las instalaciones de luz, teléfono, agua potable y contra incendio que se requerían.

Tanto las parte voladas del corredor del patio como las de los balcones y aleros de los techos se han podido realizar, respetándose las piezas originales de madera tallada, gracias a la posibilidad de efectuar soldaduras en los soportes metálicos.

Diapositiva5

La carpintería del edificio, vigas, cuartonería, entablado, ménsulas, tabicas y tocaduras, así como puertas, ventanas, enrejados y balcones, ha sido cuidadosamente tratada química y plásticamente para conservarla y completarla. Se le ha bañado e inyectado con “pentaclorofenol” para curarla y preservarla de la polilla y luego, con “madera plástica”, mezcla de aserrín con cola lauxita, se han rellenado sus cavidades y reproducido exactamente las talladuras que faltaban. Muchas piezas se completan o reemplazan por nuevos elementos de la misma madera, roble o caoba por lo general.

Las rejas y cerrajería, que chocaban por su modernidad, han sido substituidas por otras cuyo estilo y calidad corresponden a la arquitectura de la casa. Del mismo modo la terminación de toda la carpintería restaurada y colocada se ha hecho con pulimentos a base de cera o bruñido por frotación, para entonarla y unificarla con los acabados de los corredores auténticos que aparecen, por ejemplo, en el roble de las columnas de los corredores o en el canelo del mascarón de proa que se luce en el patio. Tanto en estos trabajos como en los acabados, que requerían una mano de obra excelente, el obrero peruano ha revelado su magnífica tradición de artesanía.

Deseándose conservar el cuerpo mismo del edificio y, sobre todo, una de las partes más características de su estructura, como son las paredes y divisiones de “quincha” de la planta alta, éstas fueron minuciosamente examinadas cambiándose totalmente las zonas picadas y reconstruyéndolas como eran: pies derechos de roble de igual sección, caña brava, amarres de cuero húmedo de vaca, enlucido de barro y revoque de yeso. Materiales que han sido una verdadera garantía contra el clima y los temblores, pues terremotos como el de 1746, que destruyeron la ciudad, no han afectado esa estructura criolla que permanece intacta. El entramado de los telares ha sido debidamente inmunizado con “pentaclorofenol”.

Diapositiva6

Los enchapes y aparejos de piedra de la portada, del zaguán y del patio se repararon, substituyéndose los rellenos que existían de cemento o ladrillo con piedra de igual calidad y factura, dejándose las pequeñas imperfecciones y roturas que le dan su sello de antiguedad.

Las yeserías de cornisas de coronación, cornisones de portadas y arquerías interiores, muy deterioradas por cierto por su propia fragilidad constructiva -armazones huecas de madera y caña- han sido rehechas y reforzadas con malla de alambre galvanizado y sujetadas sólidamente con grampas, y ataduras al cuerpo mismo del edificio.

Los enlucidos de las paredes y terminados de pisos son motivo de detenidos exámenes e investigaciones: las viejas capas de pintura, las huellas de azulejos en los zócalos y de baldosines de cerámica en los pisos han guiado al arquitecto Boyer para determinar esos acabados. De España han venido azulejos exactamente iguales a los existentes, pues en Sevilla se conservan todavía los modelos que en 1735 sirvieron para el palacio de Torre-Table. En el patio principal se encontraron restos del limeñísimo pavimento de canto rodado y así se restaurará ese piso con los clásicos caminos de baldosas que lo dividen y adornan.

Diapositiva7

DUDAS QUE SURGEN

-¿Y el color que debe dársele a la fachada y a los interiores?

-¿Qué moblaje y decoración serían los adecuados para cada ambiente?

Aquí vienen las dudas, porque es en estos puntos visibles é ignorados donde imperan los gustos personales. El arquitecto Boyer cree que, por lo menos, los salones principales que dan a los balcones de la calle deberían ser de estilo virreinal del siglo XVII, de acuerdo con las huellas encontradas de zócalos de azulejos y baldosines de cerámica en los pisos. Luego, para respetar la tradición borbónica del siglo XVIII y lo ya tradicional, se conservarian los demás salones con sus pisos de entablado en “punto de Hungría” y los lujosos brocados que forraban sus paredes.

Ah, las dudas, los gustos, las responsabilidades….

¡Cuánta preocupación para el restaurador! Así, por ejemplo, la construcción de ladrillo en los muros de la planta baja, que quedó al descubierto en el zaguán, con sus patabandas y arcos de descarga, de una ejecución que hace pensar en lo mejorcito de la albañilería mudéjar, ¿debía o no debía dejarse al descubierto? Era seguramente tentador que quedasen esos paños de ladrillo a la vista, desnudos, para que se apreciara su belleza estructural. Pero ¿era ese el espíritu de la obra y de su arquitectura? ¿De una obra barroca en que lo modelable y lo plástico, el enlucido y el color estaban por encima de toda ostentación estructural? ¿En que la misma piedra se tomaba por un material necesario en cuanto a resistencia y labrado para ser cubierto y lucir tan sólo sus formas decorativas en relación con el dinamismo del conjunto? Con frecuencia, para no decir casi siempre, los trabajos de piedra de esa época no tenían nada que ver con la estereotomía de una verdadera construcción pétrea. El arquitecto Boyer, muy a pesar suyo seguramente, tuvo que respetar ese espíritu que fué el de la casa y, de las bellas estructuras de ladrillo, sólo quedarán documentos fotográficos.

Las dudas a veces son terribles: la prudencia, la discreción, deben imperar ante lo que es posible y tentador agregar, quitar o componer de tal o cual manera en una obra que se restaura. ¿Hasta dónde es lícito completar un fragmento roto, suprimir algo que parece inarmónico o anacrónico, respetar un documento auténtico pero antiestético, chocante y a veces absurdo? ¿No habrán documentos anteriores, más antiguos…? He aquí las preguntas inquietantes y la continua responsabilidad que acompaña al restaurador en su obra. Luego las opiniones de amigos y extraños que aconsejan, indican y recomiendan sin comprometerse, ayudando en muchos casos y con la mejor intención del mundo… Todo contribuye a que el trabajo sea más difícil, mas complejo, mas lento. Se cree, generalmente, que un edificio que fue construido en el primer cuarto del siglo XVII, que ejemplo, debe ser restaurado auténtica e integramente como fue concluido en esa época: si es que fué concluido… ¿Y la vida de ese edificio no es auténtica y no la completa? ¿No son auténticas las reformas que se le hicieron a principios del siglo XVIII? ¿Y luego en los primeros años de la República? Creo que los años pasan y dejan su huella histórica y estética forman un todo que no puede desintegrarse de la unidad espiritual que contiene el edificio, su verdadera alma, hecha de tiempo, de acontecimientos… Los ejemplos abundan en la historia de la arquitectura.

 Diapositiva8

LA CASA HABLA SOLA

¿Hasta qué limite debe respetarse, pues, lo que se considera puramente original y, con frecuencia, sin la documentación necesaria? ¿O bien reemplazar lo que ya tiene títulos nobiliarios de duración y belleza, aunque sean recientes, por una apariencia falsa de lo que fue verdad?

El arquitecto Boyer tiene una frase que es muy elocuente cuando aparece la duda y las opiniones son diversas. Dice: “La casa habla sola…” Y es que le busca la lengua examinando sus viejos muros, vigas, techos y revestimientos: conoce su idioma y el Palacio de Torre-Tagle ha hablado a solas con el Arquitecto Boyer muchísimas veces.

Diapositiva9

FUENTE

  • Revista Fanal. Volúmen XIV, N° 54. Año 1958

 

Apuntes de “La Ilustración Española y Americana”

Una de las cosas que me ha sorprendido en internet son las hemerotecas virtuales que muchos países, incluyendo sudamericanos, tienen en esta gran “biblioteca alejandriana” que es internet.

Una muy completa es la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España. Y justamente allí he encontrado la Revista “La Ilustración Epañola y Americana” que en algunos números tienen artículos sobre el Perú. Esta revista madrileña circuóo entre 1869 y 1921. Aquí les transcribo un artículo sobre nuestra patria aparecido el 15 de enero de 1876. Pueda que las descripciones no se ajusten totalmente a la realidad, pero debemos considerar que estos grabados y sus textos tienen 141 años de antigüedad y por ello, son documentos valiosos. Espero sea de su interés.

La Ilustración

APUNTES DE UN VIAJE POR EL PERU

El grabado que publicamos en la pág. 29 debe considerarse como curioso resultado de un viaje por la ciudad de Lima y pueblos inmediatos, en la república del Perú, y ha sido dibujado por D.A. Rigalt, de Barcelona, con arreglo a cróquis del natural, remitidos por su hermano D. Joaquin, jóven artista que realiza actualmente un viaje de estudio por la América del Sud.

01

La vista señalada con el número 1 representa el claustro del convento de Santo Domingo, en Lima. Ninguna persona ilustrada ignora que monjes dominicos fueron los primeros sacerdotes católicos que llegaron al Perú y predicaron el Evangelio a los súbditos de los Incas. Al conquistador Francisco Pizarro acompañaron siete, entre ellos el célebre padre Valverde, y el mismo dia en que se realizó la fundación de Lima, aquél les señaló terreno para la edificación del templo, que no fue construido, sin embargo, hasta 1549, después de haber llegado a Lima la aprobación del Rey de España, D.Felipe II. El templo es uno de los más suntuosos de la ciudad.

El núm. 2 figura un tipo popular en Lima, el peón-mandadero indio, que lleva la carga a la espalda y la sujeta por medio de correas, cuyos cabos ciñe después a sus brazos.

El número 3 señala el exterior del vastísimo palacio de Gobierno. Este edificio público, uno de los mejores de la capital, fue construido en tiempo de Francisco Pizarro, y ha sido habitado por 42 virreyes españoles, siendo el último, como es sabido, D. José de Laserna, que salió de allí en 1824. Contiene dentro de sus muros, además de las habitaciones particulares del presidente de la República, los cinco Ministerios, las Córtes Supremas y el Superior departamento, el Tribunal de Cuentas, la Tesorería general, la Prefectura y Sub-prefectura de la provincia, la Imprenta nacional y otras muchas dependencias.

02

El núm. 4 es una vista de la fachada principal de la iglesia de San Francisco, que es también un hermoso edificio de la capital, el núm. 5 representa la plaza Mayor del pueblo de Ascope, situado cerca de Lima, en le valle de Chicama.

03

El núm. 6 reproduce la fachada principal y magnífica portada del antiguo palacio de los Marqueses de Torre-Tagle, que ha sido también en alguna ocasión, aunque por breves años, palacio de los virreyes; el núm. 7 figura la llegada del vapor Cotopaxi a las islas de Macabi, al Norte del Perú, donde se hallan inagotables depósitos de guano natural; el núm. 8 retrata fielmente una momia que se conserva en el museo de Ciencias, en Lima, y que, según arqueólogos ilustrados, es el cuerpo momificado de un Inca, o antiguo soberano del Perú.

04

Es el núm. 9 copia, en tamaño natural, de cierto ídolo encontrado en una Huaca (ruina) de los indios del Norte. Es de cobre y aparece soldado en oro, en prueba de que los indios peruanos conocían el arte de soldar en metales. Consta de tres figuras: la mayor tiene alas y cabeza de búho, y está cubierta de turquesas, figurando estrellas; aparece en actitud de proteger con una mano a un Príncipe indio, que se ve arrodillado ante ella, mientras que, con la otra mano levantada, parece imponer respecto a la tercera figura, que tiene cola de serpiente y está armada de un grueso palo.

Según se ve, las tres figuras son una representación bastante ingeniosa de cielo, tierra e infierno, y el ídolo constituye un documento importante para averiguar las antiguas creencias religiosas de los indios peruanos, que han sido interpretadas a bon plaisir en algún libro recientemente publicado. Dicho ídolo pertenece al rico capitalista español señor Barna, avecindado en Lima, quien no ha querido cederle al Museo Arqueológico de Londres en la respetable suma de 500 libras esterlinas.

Finalmente, el dibujo señalado con el numero 10 representa el Palacio de la Municipalidad de Lima, y el que tiene el núm. 11 copia una piedra, delicadamente esculpida por los antiguos indios que ha sido hallada últimamente cerca del Cuzco. Mide cerca de tres metros de longitud, por uno de anchura.

Fuente: Revista “La Ilustración Española y Americana” Año XX, Número II, del 15 de enero de 1876.

FIESTAS PATRIAS: LA NOCHE BUENA DE 1899

Leyendo el diario El Comercio en su edición del viernes 28 de Julio de 1899, encuentro este interesante artículo que describe cómo era la serenata de la Fiesta de la Patria: la noche del 27 de julio. Si bien es cierto que el artículo está desarrollado bajo la mirada de un periodista, muchas veces con ojo crítico, también es cierto que describe costumbres, modos y usos de ese año.

Acompáñenme a revivir esta noche de 1899: La Noche Buena.

28 de julio 2
Fuente: Blog “Lima La Unica”

LAS FIESTAS PATRIAS

Anoche estuvo la Plaza de Armas muy concurrida con motivo de los fuegos y noche buena que allí se realizaron. Desde las 8 p.m. por las calles que rodean la plaza y por el girón de la Unión, afluía la gente en crecidos grupos. En los costados de la plaza se había colocado las mesitas de potajes criollos y juguetes, y allí la concurrencia era mayor que en el centro. Con motivo del premio ofrecido por la municipalidad a la mesa que estuviera mejor adornada, hubo algunas bastante vistosas habiendo obtenido un premio de 20 soles el vivandero Francisco Daga y otro de igual suma el comerciante de juguetes N. Elías.

En la verja que rodea el jardín lucían las iluminaciones de costumbre; el cuadrilátero de la plaza se hallaba también iluminado mediante una hilera de boquillas de gas colocadas en una tubería alta que se hallaba sobre postes, decorados con banderas y escudos. Esta iluminación, aunque de buen efecto, se apagaba con facilidad, no tanto debido al aire, sino a la falta de presión en el gas. La parte de esta iluminación que estaba frente a la catedral se apagó desde el principio y así continuó toda la noche. En los otros costados de la plaza también había quedado grandes trechos apagados; de suerte que el gas se escapaba, produciendo el consiguiente desagradable mal olor.

Llamaba la atención por la claridad que despedía y la brillantés de la luz, un letrero formado con focos incandescentes que estaba colocado sobre la parte alta de los balcones del “Casino Español”. Este letrero decía: Juan V. Peral y constituía á la vez que un anuncio e la nueva fábrica de la luz eléctrica, una iluminación vistosa.

El local del “Club de la Unión” se hallaba también elegantemente iluminado, formando sobre el balcón que mira hacia la plaza, una especie de guirnalda de luces que se unía en la parte superior y se abría hacia la inferior, notándose en el centro de esta decoración un artístico sol formado también con focos eléctricos. La corniza de la farola alta del club y el asta de bandera que la corona, estaban también iluminados, de manera que el aspecto era muy agradable á la vista. El jardín Estrasburgo lucía también en su puerta una caprichosa decoración de luces de muy bonito efecto.

La arquería que forma el balcón de la casa consistorial, estaba iluminada con focos de gas encerrados en bombas de colores; pero eran tan pocos los picos de gas, dada la extensión de la arquería, que la iluminación resultó pobrísima. En el centro del balcón se había colocado un retrato de cuerpo entero del general San Martín, que apenas se veía debido á la falta de luz. En la fachada de palacio solo había una estrella de luces colocada sobre la puerta principal. En las calles de Mercaderes y Espaderos había algunas tiendas abiertas, sobresaliendo por el arreglo de ellas la casa de Vandeloski y la de Pellerano.

En el centro de la plaza dieron retreta las secciones musicales de las compañías de bomberos Lima y Cosmopolita y la banda del regimiento artillería. A poco más de la nueve comenzaron los fuegos hallándose la plaza y los balcones que la rodean y los portales, completamente llenos de espectadores. El local de la municipalidad estuvo muy concurrido. Despues de los fuegos las familias pasaron al salón de sesiones donde se les brindó magnificos refrescos.

El Estrasburgo estuvo tambien concurridísimo. El público entraba y salía sin cesar y era tal la aglomeración de gente que la servidumbre no se daba a basto, á pesar de que el número de mozos se había duplicado.

Los teatros han estado igualmente iluminados y decorados con banderas, plantas y girnaldas. En el Principal la compañía de zarzuela cantó el himno nacional y representó la opereta Mascota. En el Olimpo una compañía de jóvenes aficionados puso en escena dos obras de autores nacionales.

A las 12 de la noche la sección musical de la bomba Lima tocó el himno nacional en la Plaza de Armas. La concurrencia permaneció en ella y sus alrededores hasta altas horas de la noche.

Los locales del clubs Nacional y Germania también estuvieron completamente alumbrados por medio de gas, con bombitas blancas y de colores. Los simpáticos miembros de la colonia alemania son los que con más entusiasmo se han asociado a la celebración de nuestro aniversario patrio. Anoche, con este motivo, en el local del “Verein Germania” hubo una simpática fiesta, en la que se cantó el himno nacional, se repartió un periódico conmemorativo al veintiocho de julio, editado en aleman, y cuya carátula llevaba entrelazadas las banderas alemana y peruana; también hubo una función teatral en la que tomaron parte muchos de los socios. A las 4 de la mañana hora en que concluyó la fiesta, los socios del “Germania”, con farolitos venecianos colgados en el baston, recorrieron las calles de Mercaderes y Espaderos lanzando entusiastas hurras al Perú.

Hoy han amanecido casi todos los edificios de la ciudad embanderados, distinguiéndose los de la avenida de la Unión por la profusión de banderas que cubren casi por completo ese girón, lo que dá un aspecto bellísimo.

A las 9 de esta mañana salió del palacio de gobierno el presidente de la república, acompañado de los ministros de estado, miembros de ambas cortes de justicia, y altos empleados de la administración pública. Momentos después que ingresó al templo el presidente de la república y las corporaciones, se dió principio á la ceremonia.

La misa fué oficiada por el canónigo Stevenson, sirviéndo de diáconos los prebendados señores Jaime Tovar y Angel Corcuera. La orquesta que era compuesta de 25 profesores fué dirigida por el maestro Carlos Gonzáles, y ejecutó selectas composiciones sagradas; tomando parte en los coros los señores Morell, Castro, Monctezuma, Chávez y otros.

Ocupó la cátedra sagrada el reverendo padre Domingo Latorre, perteneciente á la congregación de los sagrados corazones, quién pronunció un elocuente discurso sobre el aniversario que se conmemora. De paso diremos que el reverendo padre Latorre es peruano, y ha hecho sus estudios en el seminario conciliar de Santo Toribio. La ceremonia terminó á las 12 del dia. Las fuerzas del ejército que formaron en la plaza principal y que indicamos oportunamente, regresaron á sus cuarteles, una vez que terminó la ceremonia.

Hoy á la 1 y 30 de la tarde se reunió el concejo provincial en sesión solemne, bajo la presidencia del alcalde general Echenique. Concurrieron al acto las comisiones de las compañías de bomberos, llevando consigo sus estandartes. Como el reglamento prescribe que el concejal más joven sea el que dé lectura al acta de la jura de la independencia, el alcalde llamó al doctor Jerónimo Lama y Ossa que era á quien correspondía. La junta se dirijió entonces á los balcones de la casa consistorial, donde el concejal mencionado leyó el acta.

A continuación el alcalde agradeció al cuerpo general de bomberos su concurrencia á tan solemne acto y le manifestó que el concejo brindaría siempre su protección decidida á tan humanitaria institución.

Poco después entregó al concejal obrero don Leonidas Romero las medallas y diplomas que corresponden á los maestros de taller que han tenido mayor número de aprendices, para que sean entregadas por él en representación del alcalde en la velada que tendrá lugar en el local de la confederación de Artesanos el 30 del presente á las 8 p. m.

Esta relación es la siguiente:

  • Sastres – José Maria Aznarán
  • Carpinteros – Leonidas Romero
  • Zapateros – Eulogio Pardo
  • Bordadores – Juan peña
  • Tipógrafos – Horacio La Rosa
  • Pintores – Demetrio Gamarra
  • Albañiles – José Manuel Cáceres
  • Peluqueros – Abelino Hurtado y Romero
  • Herreros – Adolfo L. Loyola
  • Mecánicos – José Coppo
  • Fundidores – Andrés Canto
  • Joyeros – Pablo Paredes
  • Caldereros – Mariano López
  • Mecánicos impresores – Dionisio Bosson
  • Encuadernadores – Gerardo Mena
  • Hojalateros – Justino Marquez
  • Carroceros – Andrés Bafigo
  • Gasfiteros – Nemesio Vallejos
  • Toneleros – Egidio Roggero
  • Talabarteros – Mariano Arias
  • Músicos – José S. Cárdenas
  • Floricultores – Manuel Paredes
  • Horticultores – N. Marquez
  • Trensadores – Ciriaco Ramos
  • Cereros – Buenaventura Conde
  • Pirotécnicos – Manuel Raygada

A las seis de la mañana y á las doce del dia, se hizo la salva de veintiun cañonazos; también á las tres de la tarde hora en que quedó instalado el congreso se hizo otra salva.

 

Nota: Se ha respetado la ortografía que se empleó en el artículo original. 

 

 

 

 

 

EL PRIMER TEMPLO EN LA CIUDAD DE LOS REYES ¿CUÁL FUE?

Me parece muy interesante leer artículos de diarios y revistas antiguas por los datos que en el se consignan sobre la historia de nuestra Lima. Sin embargo, siempre al leerlos, hay que tener en cuenta que posteriores investigaciones pueden haber corroborado o esclarecido la información presentada.

En el año 1934 publicaron en “La Revista de las Españas” N° 87-88 . correspondiente a los meses de Noviembre-Diciembre, un artículo escrito por Ismael Portal, titulado EL PRIMER TEMPLO. En él analiza tres Iglesias, que por ese entonces eran voceadas cada una como “la primera Iglesia” levantada en la nueva “Ciudad de los Reyes”.

¿Cuál fue la primera Iglesia? Acompáñenme a leer este interesante artículo, en donde reconstruye la historia de estas antiguas Iglesias de nuestra ciudad.

 

EL PRIMER TEMPLO por Ismael Portal.

Apenas fundada la ciudad de los Reyes y hecha la distribución de tierras y solares a sus primeros pobladores, las muchas dificultades que había que vencer para contruír habitaciones donde cobijarse, pueden dar idea aproximada de las que se presentarían al tratarse de edificar un templo, por sencilla y modesta que fuera su fábrica y capacidad.

Pero quienes habían llegado hasta estos ignotos sitios salvando oceanos, bosques y montañas con espiritu varonil que anonadó a todas las razas, ¿podían abandonar el campo ante riesgos y problemas de relativa pequeñez? A la vuelta de una quincena de días, los atrevidos conquistadores dormían ya aquí bajo techado, a la vez que se hallaban al tanto de noticias conducentes a la adquisición rápida de los más seguros elementos de construcción.

Adjudicáronse las tierras gratuitamente con plazo de un año para cercarlas y habitarlas (1), perdiéndose al vencimiento todo derecho sino se llenaban ambas condiciones. Había, pues, empeño en edificar pronto y lo mejor posible, tanto por la amenaza citada, cuanto porque la comodidad personal y la necesidad de no vivir a la intemperie lo demandaban con urgencia.

Por fortuna, encontraron los españoles por las inmediaciones de Lima, no pocos árboles frutales, que sin demora derribaron, utilizando convenientemente aquella madera en las construcciones. Pero si esto era favorable a la edificación de casas, no lo era al orden local, pues los indios se amoscaron al ver que desaparecían sus extensas arboledas; y, por otra parte, la fruta tendía si, igualmente, a su completa extinción, siendo como era en aquellos momentos, de pleno verano, casi indispensables a la salud y al buen gusto de todos.

La labor había comenzado con decisión incontenible el mismo día 18 de enero de 1535, en las barbas de Pizarro, y tal fué el éxito alcanzado en los siguientes del mes, que el Cabildo, para salvar los pocos árboles que en pie quedaron, dispuso: “ningún vezino ny estante ny avitante en esta dicha cibdad norte ny mande cortar arbol nynguno sin lycencia del Cabyldo sopena de dyez pesos deoro por cada un arbol, e que sy algun yndio o negro cortare syn lycencia de su amo, que al yndio le den cyncuenta azotes e al negro (2) secenta atados a un arbol, e que la madera sea para la yglesia o para el hospital que de oviere de fazer“.

Seguramente, la medida no llegó tarde; pero los nuevos huéspedes hallábanse si, cuando se dictó, en posesión de la madera necesaria al logro de sus propósitos, y las casuchas amparaban ya del rigor implacable del hermoso sol de Lima, no sólo a los que tuvieron la suerte de suscribir el acta de fundación, sino a cuentos vinieron en seguida de otros puntos a fijar su residencia en las más tarde “noble y legal ciudad”, cuna de tantos y tantos varones ilustres.

Las obras de edificación no cesaban, pues, porque la afluencia de vecinos así lo requería; y ocho meses después, el 29 de octubre del mismo 1535, disponía el Cabildo: “porquanto de la madera que avia ala Redonda desta cibdad sea destrydo eacabado conel hedeficar delas casas que sean echo, hordenaron e mandaron que todos los vezinos desta cibdad que tienen tierras en los termynos della sean obligados deponer dentro deseys meses cumplidos primeros syguientes, hasta cyncuenta detrezientos arboles sabzes,  cetros, provecheses para madera e para frutas sopena deun marco de oro acadauno que lo contrario ficyere“.

Además de la madera así habida y empleada con su rusticidad (3), tejíanse esteras de carrizos para formar los techos, cubriéndolos con torta de barro. Los muros eran de adobe, y aunque podían soportar un segundo piso, esto no se vió en las primeras construcciones porque los nuevos habitantes se dieron con que la tierra temblaba fuertemente por estas regiones, y habia serio peligro en eso de vivir con gente sobre la cabeza, como la espada de Damocles. y no sólo se limitaban a edificar únicamente casas bajas para defenderse de los tembrores, sino que las dotaban de amplios patios, traspatios y corralones, con idéntico fin.

De lo que se careció desde el principio aboslutamente fué de canteras de donde extraer piedra que labrar. Aquellas obras maravillosas de piedra ejecutadas en su época por los indios, no se hallaron por estos lugares. La piedra faltó por muchos años, y la que después se empleó traíase de Panamá y Arica, hasta que a fines de este siglo se descubrió una cantera a quince leguas de distancia, en Calango, y otra a tres, en el Morro Solar, con la circunstancia de ser muy costosa la piedra extraída del primero de los lugares citados, a causa de traerse a lomo de bestia y por caminos sembrados de obstáculos, y excesivamente dura la del Morro Solar, ocasionando también gasto crecido su extracción, ya que no su conducción.

En cuanto al fierro, poco abundante debió ser entonces, porque sólo hubo el que trajeron los conquistadores. Los indios no lo tenía. Cuando ancló en la bahía de Túmbez el buque en que venía la primera expedición, varios personajes indios fueron a conocerlo y pasearlo, entre ellos uno que pertenecía a la nobleza. Pizarro correspondió la atención obsequiando a éste con una pequeña hacha, que despertó la admiración de los demás, por serles desconocido aquel metal.

A medida que el tiempo avanzaba, los elementos propios desarrollaban, otros se producían, y ya teniamos en casa fábrica de ladrillos a 18 pesos el millar, cal a 8 reales la fanega, caña y madera de Guayaquil, con especialidad el consistente roble, en cantidad abrumadora, lo mismo que el cedro y grabadillo de Tuerra Firma, y la roca de nuestras vecinas serranías, que la dedicaban con preferencia a los cimientos de los edificios.

Con el roble, caoba y cedro se fabricaron, asimismo, hermosos muebles, algunos de los cuales, comprados a subidos precios, se ostentan hoy en casas particulares, aqui y en muchas grandes ciudades del mundo, como obras de indiscutible mérito artístico, lujo y solidez.

Ante las seguridades que ofrecían tales progresos fuése dominando el pánico a los temblores, y pronto surgieron los segundos pisos en las suntuosas moradas de los nobles, con aquellos espaciosos y ricamente tallados balcones a cada lado de los soberbios frontispicios de bien labrada piedra, para cuyos trabajos se contaba con artífices notables, que por esas y otras muchas obras de la especie, que se conservan en los templos, mueve aún, a través de los siglos, nuestra más genuína y honda admiración.

No obstante el ahinco de D. Francisco Pizarro para dar a la capital rápido y lucido vuelo, las guerras civiles, que tan enormes daños causaron y causan hoy, como negra herencia al Perú, pusieron atajo a la marcha serena con que se iniciara la fundación de la ciudad de Los Reyes. Asmó, al fin, en 1555, el virrey D. Andrés Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, y cuyo gobierno, que duró apenas seis años, fué de constante prosperidad y bienestar general. Lima adelantó notablemente en ese corto período, y el señor virrey, por tal razón y por lo mucho que hiciera en provecho de este país, disfrutó, el primero, del título merecidísimo de “Padre de la Patria”.

Hemos juzgado necesario ir paso a paso en el punto a que se contrae este capítulo, porque conviene a la verdad histórica anotar diversos detalles que la sostengan y robustezcan.

Comenzamos ahora de lleno la tarea, destruyendo la voz popular que corre por todos los ámbitos de la ciudad, de que la primera iglesia levantada es la que conocemos por la capilla del Puente.

Su aspecto general, humildísimo, su limitada capacidad, aquellas torrecillas al parecer de cartón y medio contraventoras de toda ley arquitectónica, hacen entender, efectivamente, que su construcción data, quizás, desde la lluvia de los cuarenta días…

Fuentes declaran que “No ha podido obtenerse dato alguno sobre la fecha de su construcción y el nombre de su fundador”.

Y en verdad que ninguno de los cronistas de la antigüedad lo dice.

Odriozola, investigando sobre este asunto, agrega que de todas las obras consultadas y manuscritas de varias épocas, que ha tenido a su alcance, lo único que saca en limpio es que “por la fecha de la escritura de donación que hizo la señora dueña del solarcito en que se edificó la iglesia, consta que seis años despues de elineada la ciudad, fue cuando se procedió a su fábrica“.

Cabe preguntar aquí: ¿de dónde ha partido, entonces, la falsa noticia, ciegamente propalada, de haber sido esta pequeña iglesia la primera que edificaron en Lima los españoles?

En el archivo de Santo Domingo a cuya orden pertenece la citada capilla, por hallarse bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, no existen otros documentos que los que nos han dado la siguiente curiosísima información:

“Era tan pequeña la capilla, que allá, por 1804, el capellán Fray Pedro Noriega y el mayordomo don Juan Galorio, gestionaron la propiedad de una tienda contigua para ensancharla y un terreno interior perteneciente a la familia Gonzales de Mendoza, que debía dar mayor capacidad a la sacristía. Esto último no ofreció dificultad, porque desde medio siglo atrás aparecían D. Calixto, D. Joaquín y D. Lucas Gonzalez de Mendoza dispensando sus favores a la histórica capilla, y mal podían los sucesores oponerse a cosa tan pequeña”.

Pero la adquisición de la tienda tuvo bemoles. Usufructuarias eran doña Josefa y doña Rosa Corbalan, monjas de la Concepción, y la Reverenda Madre Maria Magdalena de Santa Teresa, monja, también, de Nuestra Señora del Carmen Antoguo o Alto, que se le llamó después.

Capellán y mayordomo chocaron con las monjitas, que no admitian razones para ceder sus derechos por ningún dinero. Aquellos siguieron un juicio que duró casi dos años, y en los escritos, después de decirles a las buenas Madres que eran “rebeldes y tercas”, pedían para ellas todo rigor y castigo. Por fin, un vecino del frente, el doctor D. José Varela y Bohorquez, terció en la cuestión, y permitió graciosamente que en su dicha propiedad se impusiese a censo perpetuo el valor del alquiler mensual de la tienda materia del rudo litigio, o sean once pesos. Y así terminó el proceso, extendiéndose la respectiva escritura el 31 de mayor de 1805.

En la donación del terreno que se solicitaba de los señores Gonzales de Mendoza, y que fue prontamente otorgada el 22 de diciembre de 1804, corren algunas frases que demuestran visiblemente que el error viene desde siglos pasados, no sólo de haber sido la primera iglesia levantada, sino de haberse celebrado en ella la primera misa. Dicen así: “… por haber sido la primera obra religiosa que se construyó en esta ciudad después de su conquista, y en donde fué celebrado el santo sacrificio de la misa y empezado a obrar los demás divinos oficios para instrucción de los fieles y enseñanza de estos catecúmenos…”.

Que la capilla en cuestión fue la primera levantada al otro lado del Puente, y una de las más antiguas de la ciudad, no hay que ponerlo en duda.

la primera iglesia 02

Con vivísimo interés preguntan por ella y van a conocerla en seguida todas las personas que por primera vez llegan a Lima. y en cuanto a los eclesiásticos, los arzobispos Gonzales de la Reguera y las Heras han concedido muchas indulgencias a los fieles que devotamnte concurriesen a esta iglesia. También las concedieron, en su visita a esta ciudad, el arzobispo de la Plata D. Diego Antonio Navarro y Villodris a los que rogasen allí “por las necesidades de la Iglesia y del Estado”, y el Obispo de Mainas, Fray Hiólito Sánchez Rangel, a los que pidiesen “por la paz y concordia de los cristianos”.

Delante del altar mayor, y cubierta por una vieja alfombra, existe una placa de mármol con esta inscripción: “Juan Calorio  – 1800”, nombre del mayordomo de esa época.

El culto que se daba a la Virgen del Rosario en esta capilla era casi constante, y la concurrencia, formada por vecinos de todos los barrios de la ciudad, especialmente los domingos, numerosísima.

Probado, como está, que no es la capilla del Puente la primera iglesia levantada por los conquistadores, pasamos en seguida a sostener fundadamente que tampoco hay tales gallinas, contra lo que afirma el historiador peruano, en la Iglesia de las Cabezas.

Errores y contradicciones sin cuenta hallamos en la desaguisada historia de esta pequeña iglesia entre los autores de nuestras antiguas crónicas. y fijar la verdad de los sucesos, hoy que nos alejamos más de las fuentes de investigación, es algo que ha demandado esfuerzo, pero que nos rinde éxito completo.

La iglesia o capilla de las Cabezas estuvo hasta hace pocos años olvidada de la piedad limeña. Se encuentra situada, como sabemos, allá, en un punto de lo más apartados del otro lado del Puente de Piedra, donde no viven sino infelices gentes del puebleo, cuya buena voluntad para fomentar el culto escollaba ante la escasez de medios prácticos. Pero túvose un buen día el acierto de nombrarle capellán al dilegentísimo presbítero D. Juan Manuel Arana, y desde aquel momento las cosas cambiaron, y se consiguió, no sólo llevar adelante la obra de reparación de la iglesia, sino también la de levantar y sostener, como corresponde, el culto divino.

Ahora bien, la especie de que es ésta la primera iglesia levantada en Lima, queda disipada, sin avanzar mucho, con la siguiente auténtica noticia: De las escrituras que existen en el archivo de Santo Domingo, y que hemos tenido a la vista, aparece que en ese sitio se fundó, primitivamente, un colegio, bajo la advocación de Nuestra Señora de Los Angeles, destinado a los hijos de los miembros de la Cofradía del Rosario. El terreno fué comprado, con ese fin, por un buen católico -D. Juan Martín Fregoso- el 12 de mayo de 1612. pero meses después surgió en la mente de la esposa del donante, doña Leonor de Herrera, la idea de erigir allí una capilla “para que los niños de la Cofradía del Rosario guardasen sus imágenes, estandartes e insignias”; y adquirió entonces mayor extensión de terreno, según testimonio de 9 de septiembre del mismo año; procediéndose luego a edificar la capilla y concediéndosele el patronato a don Jacinto Fregoso, hijo de aquellos ejemplares cristianos.

la primera iglesia 01

La iglesia se estrenó en 1615, y apenas estuvo en pie hasta 1634, en que la creciente del Rimac destruyó el muro que por ese lado había y arrasó cuanto a su paso econtrara. Pero en 1639, el inquisidor D. Antonio Castro del Castillo reedificó a sus expensas la iglesia, le asignó rentas para el culto y nombró patrones a los inquisidores. Así subsistió por espacio de cerca de dos siglos, y al vencerse el tercero de su fundación, manos piadosas impidieron que desapareciera, pues ya el tiempo la había herido hondamente. Esas manos fueron las de D. Miguel Rodríguez, natural de Concepción -Chile-, avecindado desde su juventud en esta capital. Refaccionó generosamente la capilla e hizo el retablo del altar mayor, y construyó los de la Virgen del Carmen y San Isidro, coronando su bella obra con la donación de una casa de vecindad o callejón, por esas inmediaciones, dándole por nombre El Sacramento, y cuya renta destinó al culto del Santísimo en aquella iglesia. A su fallecimiento, el 6 de abril de 1813, dejó como albacea al presbítero D. Miguel Manuel Arrieta, que por algunos años desempeñó la capellanía. El señor Arrieta, de Cirella, en el reino de Navarra, era una alta personalidad: obispo de Tarazona, secretario del Secreto más antiguo del Santo Oficio de la Inquisión de los Reyes del Perú, comisario del puerto y residio del Callao y capellán mayor del Monasterio de Mercedarias.

Este buen sacerdote cumplió con absoluta fidelidad el mandato de Rodríguez y dispuso grandes beneficios a la capilla, pues hasta las campanas fueron renovadas, según consta en las respectivas inscripciones.

Dícese por algunos, vagamente, que no debe ser de Nuestra Señora de las Cabezas, sino de Santa María de la Cabeza la efigie que allí se venera. y esto proviene de que San Isidro Labrado ocupa un altar en sitio preferente de la iglesia, y, como sabemos, fué ejemplar espodo de dicha Santa. Pero el error salta en el acto si nos fijamos en que esta iglesia se erigió en 1615, y Santa María de la Cabeza fue canonizada por el Pontífice Inocencio XII solo en 1695.

El primer templo en ejercicio no podía ser otro, pues, que la iglesia parroquial.

la primera iglesia 04

Simultáneamente se comenzó, a raiz de la fundación de la ciudad la fábrica de varios templos. El sapientísimo dominico limeño, fray Juan Meléndez, dice en sus interesantes crónicas (tomo 2° – 150): “La primera piedra que se puso en esta ciudad fue en la fábrica de la iglesia, que los españoles, como llevan siempre a Dios por delante, la iglesia es el principio lustroso de sus obras”.

El gran cronista se refiere a la primera piedra que Pizarro puso el mismo día que fundó la capital, para iniciar la construcción de la iglesia parroquial de la Asunción, hoy Basílica Metropolitana.

A la vez que la iglesia parroquial, se dió comienzo a los templos de Santo Domingo y la Merced. la circunstancia de haber venido al lado de Pizarro varios dominicos y mercedarios, favoreció la idea de erigir sin demora, aquellos templos. No pasó lo mismo con el de San Francisco y el de San Agustín, pues no se mencionan entre los religiosos que asistieron a la fundación de Lima, sino a uno de la orden Seráfica, el padre Francisco de la cruz. Y en cuanto a los agustinos, vinieron años después en 1551.

Pizarro demostraba señalada distinción por los dominicos, y por eso que les asignó, para iglesia y convento, un terreno bien inmediato a su palacio. Cierto es que aquellos hijos de Domingo de Guzmán eran de los más esclarecidos de la Orden: un Valverde, un Pedraza, un Tomás de San Martín, entre otras lumbreras de inmortal memoria.

Los dominicos fueron los encargados del servicio de la iglesia Mayor, y, por consiguiente, impusieron los primeros sacramentos a los naturales de este lugar (4). En recuerdo de tan extraordinario suceso, conservóse por muchos lustros, a la entrada del templo, la pila bautismal, destinada ya a tomar agua bendita, con la inscrpción grabada en lámina de plata: “Lima cristiana es hija de los dominicos”.

Sin desconocer los merecimientos de las demás Ordenes religiosas que implantaron la fe en el Perú, regando los campos con sangre de mártires, los que Lima, reconoce a la de Predicadores son de tal magnitud, de tal brillo, que el Todopoderoso ha querido constatarlos abriendo para estimulo del mundo, las puertas de la gloria eterna a Rosa y a Martín, frutos admirables de aquella sagrada vid.

Mientras edificaban su templo los dominicos, se alojaron en un local cedido por capitán Diego de Aguero, en la calle que se llamó de Aguero y se llama hoy de Judíos, y en 1540, meses antes del asesinato de Pizarro, se trasladaron al convento, que contaba ya con algunas habitaciones.

Al lado del terreno asignado a los dominicos, asignóseles a los franciscanos el suyo, igualmente, para edificar su iglesia y convento. pero como el solicitante, único religioso de esa Orden, según acabamos de epresar, había emprendido viaje a España y no se hallaba aún comenzada la obra en referencia, ocurrió el caso de haber llegado más dominicos. Entonces, éstos pidieron a Pizarro que les adjudicase a los franciscanos otros solares, porque habiendo aumentado el número de religiosos, era indispensable mayor capacidad para la fábrica que a la sazón llevaban a cabo. Pizarro accedió a la demanda, y los dominicos tomaron posesión de la parte que correspondía a los franciscanos, es decir el terreno de Casa de la Columna, en la calle de Matavilela, hasta el actual Colegio de Santo Tomás de Aquino.

Llegaron más tarde los franciscanos, y Pizarro resolvió la justa reclamación que hicieron, manifestándoles la inconveniencia de estar dos comunidades distintas separadas tan sólo por un simple lindero, y que podían señalar como propio, y en desagravio, todo el terreno que desearan por el lado opuesto.

Como era natural, aprovecharon la conciliadora oferta los seráficos, y cátate que alzaron aquel majestuoso templo y convento, que constituyen, hasta nuestros días uno de las recios monumentos de la conquista. Fueron catorce los solares que obtuvieron los franciscanos, y sólo seis los dominicos Posteriormente, dada la gran capacidad que aquellos contaban, fundóse el Seminario y las capillas del Milagro y la Soledad. También se halla dentro de esa área el hermoso hospicio de viudas pobres de comerciantes, denominado “Ruiz Dávila”.

No sería, pues, posible señalar cuál fue el primer templo que se levantó en esta ciudad porque dicho está que varios se construían a la vez, y llegaron a edificarse, entre los siglos XVI y XVII, hasta casi un centenar. Es así como salta y brilla con luz radiante, como aparece el astro del día después de la tempestad, ese fervor piadoso que era un verdadero lecho de flores en todas las clases sociales de Lima colonial; es así como se explica en la concienca de los hombres de aquellas épocas el temor, inherente, al espíritu humano, a ese presente sin porvenir y sin más pasado brevísimo que la tierra y que metafísica y teológicamente llamamos la Eternidad…

 

NOTAS

(1) Colón estaba autorizado para repartir, entre los que lo acompañaron en la colosal empresa, las tierras descubiertas; pero era necesario para labrarlas y cultivarlas, los brazos de los indios. Asignó, pues, con tal objeto, un número determinado de indios a cada poseedor de tierras, dándoles a estos el título de encomenderos, por cuenta se les encomendaba el buen trato y cuidado de aquellos, particularmente la instrucción y enseñanza de la buena Doctrina. Esto era recién descubierta la América en 1492. Pero tan cruel fué el trato que en esos primeros años daban los encomendadores a los indios, que habiendo en la Española sesena mil en 1508, poco después no llegaban a 14,000. Un encomendero llevó a España varios indios, para que fuesen siervos de la reina, pero la noble Isabel los devolvió a su país, indignada, al ver que esos infelices eran expuestos al rigor de la navegación; y prohibió, bajo pena de muerte que se repitiese tal abuso. Descubierto el Pacífico las cosas continuaron por acá del mismo modo, hasta que llegó, en enero de 1544, el primer Virrey Núñez Vela, y sentó la mano a muchos encomenderos aliviando así la situación de los indios, cuyos caciques quedáronle muy reconocidos. Como Núñez Vela vino desde Túmbez por tierra, al pasar por el pueblo de Barranca, vió en el tambo de esa encomienda un letrero que decía; “A quine me echare de mi casa y hacienda, quitarle hé la vida, echándolo del mundo”. Dispuso luego que el encomendero que era don Antonio del Solar, hombre de gran carácter, fuese ahorcado. Pero esto no se realizó por influencias del Iltmo. Fray Jerónimo de Loayza, y después de sufrir prisión y cadenas, se le restituyó en su encomienda de Barranca. Solar fué de los pobladores de Lima y también encomendero de Surco, en cuya jurisdicción existe el cerro llamado Morro Solar, nombre de su primitivo dueño, y en el que se ha colocado hace pocos años, la efigie de María. Solar nació en Medina del Campo en 1509, y falleción en Loja (hoy Ecuador) en 1550. Dejó varios hijos de ambos sexos, de los que se conserva en nuestra buena sociedad numerosa descendencia.

(2) No debe extrañar que la pena fuese siempre mayor para el negro. Créese que cometieron error los españoles al haber traido negros agricanos para distintos trabajos y servicios. Vinieron Carabalies, Misangas, Cambudas, Mandingas y de otras castas; todos indolentes, feroces, altaneros, viciosos. Sus importadores tuvieron que emplear gran severidad para contenerlos. Se les prohibió usar armas y salir a la calle despúes de la hora de queda, seis de la tarde. Si robaban, les cortaban las manos, y si huían, los pies, también estaban impedidos de tener familia en los indios, y de vivir en casa por propia cuenta; y a la negra que se dejaba seducir por indio, le cortaban las orejas. El virrey Montesclaros, para detenerlos en su carrera de crímenes, dispuso en   de febrero de, que, al sepultarlos, se les arrojase al suelo, sin atahud.

(3) En algunos árboles se encontraron pequeñas perforaciones, daño que un historiador atribuye a las ratas. Pero entonces no había ratas sino ratones, y éstos en los llanos y en la sierra. Las ratas llegaron al Callao diez años después de la fundación de Lima, en 1545, ocultas dentro de las ropas de los epedicionarios que envió en un buen navió el obispo de Plasencia don Gabriel de Carbajal a costear el mar del Norte y del Sur. Dicho navio vino por el estrecho de Magallanes, que apenas en 1520 había sido descubierto por el inmortal portugués cuyo nombre lleva; y se asegura que dicho navio fué el segundo que realizó por esa via tan difícil empresa; pues el Cabo de Hornos no fué conocido hasta 1616, en que el marino holandés Guillermo Schouten lo descubrió, dándole por nombre Hoorn, ciudad en que naciera; pero los españoles le cambiaron por Hornos, a causa de las enormas llamaradas que prendían los indios de la Tierra del Fuego, de la que ese sitio forma parte. Ratas y ratones vivían my felices a expensas de la tranquilidad del vecindario, hasta que en uno de los viajes que hiciera a España don Hernando de Montenegro, que tan señalados servicios prestara a esta ciudad, según lo hallara quien leyere todo este libro, ocurriósele traer, y asi lo hizo, el primer gato casero que aquí se vió. Montenegro siguió por razón de negocios, al Cuzco y se llevó su gato. Estaba allá de Gobernador don Diego de Almagro, y habiéndose aficionado a la prenda, pagó por ella 600 pesos. Como los españoles le llamaban mis, miz, los indios encantados con la mansedumbre del hermoso animal, le decían michitu; quedándosele hasta hoy el nominativo de michi. No se puede precisar el año en que esto ocurrió, pero ha sido, evidentemente antes de 1539, en que Almagro fué ejecutado.

(4) El primer fruto que dió Lima al mundo católico fue Hernando de Torres, hijo del conquistador Sebastián de Torres, que después de haberse hallado en Jauja y sido alcalde cuando se inició allí la fundación de la capital, vino a esta ciudad y estuvo también presente, el 18 de enero de 1535, entre los fundadores que acompañaron a Pizarro. Posteriormente en 1537, Sebastián de Torres fue aquí, también alcalde.- Hernando de Torres fue, pues nacido en Lima y el primer hijo de español que recibió el sacramento del bautismo en esta ciudad.

 

MANUEL PIQUERAS COTOLI – Su última morada

Un extranjero que se afincó en nuestro país fue el arquitecto y escultor MANUEL PIQUERAS COTOLÍ. Nacido en Lucena (Córdova – España) es considerado como padre del movimiento arquitectónico “neoperuano”, la cual se basaba en el arte precolombino.

Entre sus obras podemos mencionar:

  • El diseño de la Plaza San Martín.
  • La fachada de la Escuela de Bellas Artes de Lima, ubicada en el Jr. Ancash 681, Lima.
  • El pabellón de Perú que para la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 se construyó especialmente.
  • En la Catedral de Lima, la tumba de Francisco Pizarro.
  • La estatua de Hipolito Unanue.
  • El proyecto urbanístico “El Olivar” de San Isidro.

Diapositiva6

SU ULTIMA MORADA

El Arquitecto Piqueras Cotolí muere prematuramente a la edad de 52 años en la ciudad de Lima el 26 de Julio de 1937, siendo sepultado en el Cementerio General Presbítero Maestro.

¿Dónde se encuentra ubicada su tumba? Vayamos en su búsqueda.

Para su rápida ubicación, debemos ingresar al Cementerio por la Puerta N° 4 que da hacia el Jr. Ancash.  Debemos seguir por la alameda que nos lleva a la Capilla. Rodiémosla y sigamos entre los pabellones San Matías. Al finalizar doble a la izquierda caminando a la vera del pabellón San Juán Bautista, y hacia la mitad de este pabellón sobre el lado derecho está el ingreso del llamado Departamento de San Lino.

Diapositiva4

La zona del Departamento de San Lino es un lugar cerrado con un solo ingreso y en ella se encuentran por lo general tumbas de de la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo, como en muchos pabellones, posteriormente en la década de 1930 agregaron una nueva fila (la fila E) seguramente por escasez de lugares donde dar sepultura.

Diapositiva2

La tumba de MANUEL PIQUERAS COTOLI se encuentra ingresando a San Lino, hacia la mano derecha, en la pared de la derecha casi a mitad de dicho pabellón. Está ubicada en la última fila (parte superior), en el número 84.

Diapositiva3

Una tumba sencilla para una persona como el Arqto. Manuel Piqueras Cotolí, cuya obra está presente en nuestra ciudad.

 

 

 

 

LA TIZANA Y LA TISANA!!!

Es imposible caminar por nuestro Centro Histórico, sin escuchar los pregones de “Arepas, arepas venezolanas!!!”, muchas veces acompañado de “Tizana, tizana”. Y es que hermanos del país del norte han “traído” a nuestra ciudad su refresco.

Pero aquel pregón me hizo preguntar si aquella “Tizana” era la misma nombrada en el vals “Viva el Perú y sereno” que ha inmortalizado Alicia Maguiña. Vamos a averiguar un poco.

¿QUE DICE EL DRAE?

Según el DRAE, “TIZANA” es el carbón menudo. Y según el mismo DRAE, la “TISANA” es una “bebida medicinal que resulta del cocimiento ligero de una o varias hierbas y otros ingredientes en agua”. El nombre es de origen griego: ptisáne (bebida hecha a base de cebada).

la descripción de TISANA se asemeja mucho a lo que actualmente llamamos “emoliente”, ya que se refiere a una bebida caliente. Pero la Tizana venezolana es una bebida fría.

El DRAE no nos aclara mucho. Busquemos información sobre nuestra TISANA en libros antiguos de nuestro país.

La Tisanera2

LA TISANA

En el Libro de Carlos Prince “Lima Antigua – Tipos de Antaño” publicado en 1890, ya le dedica unas lineas a esta bebida y a la persona que los vendía, diciendo así:

Sentando sus reales en las plazas, plazoletas, mercados y lugares públicos, la tisanera, de a pie, se estaciona, silenciosa, en conocidos lugares, teniendo a su lado una grande olla de barro metida entre una canasta de caña entretejida.

Dicha olla está tapada con un plato de loza ordinaria, lleno de limones ágrios, teniendo encima un vasito con tisana, cubierto, a su vez, con otro plato pequeño.

Hay también tisaneras ambulantes, con la olla encanastada en la cabeza; y otras jalando su borrico; regularmente, éstas dan al aire su pregón en estos términos: La tisanera se va! Tiiisaana con nieeeve!

Rara vez es el tal liquido una bebida provechosa, sino agua sucia con pequeños trozos de cáscara de piña o de limón.

La tisanera ocupaba la segunda escala de los vendedores de fresco, y generalmente era negra, vieja y gorda.

Sea la tisana que se vendía provechosa o no, ya a finales del siglo XIX teníamos nuestra tisanera por las calles de Lima, echando sus pregones al viento.

Es nombrada también la tisana por don Ricardo Palma en varias de sus tradiciones, como por ejemplo en “Los tres motivos del oidor”:

A poco del matrimonio de la hija, cayó Zárate gravemente enfermo de disentería, y en la noche que recibió la Extremaunción, llegó a visitarlo Carbajal, y le dijo:

     -Vuesa merced se muere porque quiere. Déjese de galenos y bébase, en tisana, una pulgarada de polvos de cuerno de unicornio, que son tan eficaces para su mal como huesecito de santo.

     -No, mi Sr. D. Francisco -contestó el enfermo-, me muero, no por mi voluntad, sino por tres motivos…

La Tisanera3

Igualmente, Ricardo Palma la nombra en su tradición “El Resucitado”:

Encontrábase don Gil en la sala de San Ignacio vigilando que los topiqueros no hiciesen mucho gasto de azúcar para endulzar las tisanas cuando una mano se posó familiarmente en su hombre y oyó una voz cavernosa que le dijo: ¡Avariento! ¿Dónde está mi mortaja?

Me queda claro que ya gozábamos de la tisana por lo menos desde el siglo XIX.

¿TISANA o TIZANA?

Pero también me queda claro que la TIZANA es una bebida refrescante venezolana (mayormente helada) y nuestra TISANA es una bebida caliente probable antecedente a nuestro humeante emoliente.

Y ahora en invierno, nada mejor que una TISANA escuchando a doña Alicia Maguiña cantando su vals “Viva el Perú y Sereno”:

La Tisanera4

 

 

 

 

LA BANDA DE LA REPUBLICANA

El libro de Felipe Buendia, “LA CIUDAD DE LOS BALCONES EN EL AIRE”, sigue mostrándome sorpresas, como este artículo sobre la recordada Banda de Música de la Guardia Republicana del Perú. Acompáñenme a leerlo y recordar esos días idos cuando entre amigos nos decíamos: “Vamos hoy a la plazuela, hay retreta”.

Banda de la guardia Republicana 3

¡Que hallazgo! Entre el angustioso estrépido de La Colmena, y escarbando por las rumas de discos viejos de los ambulantes, en cuclillas, con los ojos ávidos en cada carátula, descubrí la grabación de “RETRETA”, hecha por Sono Radio. Casi ochenta músicos republianos, de guerrera roja con alamares dorados, figuran en la tapa en actitud de embocar los fulgentes bronces, allí en la hermosa glorieta morisca de una plaza de Magdalena Nueva. Ese disco se lo había ofrendado el día de su cumpleaños a mi madre, uno como hoy, que me despierto para escribir esta nota. ¡Hace veinte años” Cuando la aguja hiere el cauce de los surcos, un huracán melódico, un ansia profunda, como si uno navegara en un lago de fuego en a las de valses sobrenaturales, surge con la inirritable maestría de esta banda inmortal. Ah, músicos de la Republicana, orgullo del limeño que paseaba sosegadadamente su ciudad, cuando las nubes se aclaraban sorprendidas por ese concierto que atronaba los aires con “Hermelinda”, “Amarte es mi delirio” y “Crueldad”, para rematar con un tondero encerrado en la caja de cristal del tiempo.

Veo aquella noche, cuando aún la ciudad albergaba sentimientos nobles y generosos, y Sérvulo, bailando ágil y toreril; de pronto exclama: “si nuestros cachimbos dieran una retreta en el Luxemburgo, dejaban boquiabiertos a los parisienses”.

Banda de la guardia Republicana 2

Y sigo fascinado cada vez que dejo caer la aguja sobre el disco. ¿Por qué no volverán esas retretas?

¿La banda de la Guardia Republicana nos devolvería los sueños en las plazuelas de la vieja Lima? Ellos son trovadores privilegiados que hacen murmurar el silencio, y la imaginación deshiela sus ojos cuando resuenan las tubas y clarinetes, y gime el vendaval de flautines en la cadencia ampulosa, trágica, majestuosa de los trombones.

La banda de la Guardia Republicana es la comentadora de los estupores del tiempo, y la historiadora de la poesía popular en la dulzura del momento, y en la gravedad mística de las procesiones. La que anima la exultante coreografía de los desfiles marciales, adicta de Verdi y Wagner. igual nos conmueve con la luminosa elegía de Pinglo.

¡Ah, si volviera a verlos, apretados en una plazuela con sus habituales uniformes verde bronce! Como la última vez, en la Merced. Un trigueño cuarentón repicaba las castañuelas con una lisura espléndida en los ojos por los que rebasaba la vida. La vida fulgurando en la noche de retreta. ¡Ah, banda de la Guardia Republicana, ah noche, ah retreta!

Banda de la guardia Republicana 2

 

FUENTE:

  • BUENDIA, FELIPE. “La ciudad de los balcones en el aire”. Edición por el cuatrocientos cincuenta aniversario de la Fundación Española de Lima 1535-1985. Lima -1985.

OBRAS QUE NUNCA SE REALIZARON (Parte II)

Leyendo periódicos antiguos, me llama la atención una noticia aparecida en el diario El Comercio del 29 de octubre de 1952, la cual reproduzco:

SE CONVOCA A CONCURSO PARA ERIGIR UN MONUMENTO AL MARISCAL CASTILLA

Se levantará al lado izquierdo del Palacio de Gobierno, en una plazuela similar a la que ostenta la estatua de Pizarro.

 

IMG_7074

De conformidad con el contenido de la Resolución Suprema No. 30-G-M de 16 de Julio del presente año, el Ministerio de Guerra ha convocado a un concurso para la erección de un monumento ecuestre al Gran Mariscal Don Ramón Castilla, concurso en el que podrán participar artistas nacionales y extranjeros, debiendo remitir, en el término de 120 días, los planos siguientes:

  • Elevaciones a escala 1:50
  • Una maqueta a escala 1:20
  • Una perspectiva del conjunto.

Los premios señalados son de S/. 15,000 al primero, S/. 10,000 al segundo y S/. 5,000 al tercero.

La ubicación del proyectado monumento se fija en la esquina que forman las calles Arzobispo y Pescadería, al lado izquierdo del Palacio de Gobierno, para lo que habrá de expropiarse aproximadamente 3 mil metros cuadrados de terreno con el fin de formar en tal lugar una plazuela similar y del mismo ambiente a la que ha sido dedicada al monumento a Francisco Pizarro.

Los concursantes, al elaborar sus proyectos, habrán de tener en cuenta los aspectos más saltantes de la vida del Libertador Ramón Castilla procurando simbolizarlo como Prócer, combatiente de la Independencia y como Caudillo constructor del Estado Peruano y realzar lo más notorios actos de su Gobierno, como ser la abolición de la esclavitud y el tributo, la organización de la Marina de Guerra y de la Defensa Nacional, su labor en el Ramo Educacional, la construcción del ferrocarril de Lima al Callao, el primero en Sud América, etc.

Con este proyecto, además de rendirse un merecido homenaje a la memoria del Libertador Castilla, se embellecería aún más la Plaza de Armas y la perspectiva del palacio de Gobierno, que aparecería flanqueado de dos plazuelas simétricas con las estatuas ecuestres del Fundador de la ciudad y del Mandatario que tanto se preocupó por el engrandecimiento del Perú.

Construir la plazuela, hubiera significado demoler la llamada “Casa del Oidor” (hoy declarado Patrimonio Cultural de la Nación), la cual actualmente ocupa dicho lugar.

Plazuela Castilla

El proyecto no llegó a realizarse: fue anulado. Y así se salvó de la picota la “Casa del Oidor”.

Sin embargo, debo indicar que las características del monumento indicadas en el concurso, coinciden con el actual monumento a Ramón Castillo, ubicado en la Plaza Unión, monumento que será motivo de un próximo “apunte de Daniel”.