De primera mano: La LIMA que vio TADEO HAENKE

Es muy probable que el nombre de Tadeo Haenke (Thaddaus Peregrinus Xaverius Haenke) nos suene desconocido. Este personaje fue naturista botánico, zoólogo y geólogo de origen checo, nacido en Bohemia el 06 de diciembre de 1761 y fallecido en Cochabamba (Bolivia) en 1817.

Haenke estuvo en Lima en la última década del siglo XVIII, experiencia que quedó plasmada en su libro “Descripción del Perú“, en donde describe muy acusiosamente la vida en nuestra ciudad en aquellos años.

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En una parte de dicho libro, que en realidad son sus notas de viajero, Haenke hace una relación de Conventos, Monasterios y Hospitales que operaban en aquella época. Acompáñenme a conocer como era la Lima de 1793 en ese aspecto, siguiendo parte de la descripción que hace Tadeo Haenke de sus notas de viajero, descripción “de primera mano“.

Se cuentan en Lima 3.641 casas y 355 calles, repartidas en cuatro cuarteles, y éstos en 35 barrios, celado cada uno por un Alcalde elegido entre los vecinos de distinción, y sujetos a cuatro Alcaldes de Corte. Hállase también dividida en seis parroquias que son la del Sagrario, Santa Ana, San Sebastián, San Marcelo, San Lázaro y Santiago del Cercado, servidas por 16 curas. Ascienden sus rentas a 14.800 pesos anuales, y en los arrabales y en las grandes haciendas que ocupan su territorio, hay además otros ocho curatos cuyo total de renta asciende a 10.033 pesos.

Hay en Lima crecido número de Religiosos y Conventos:

  • Cuéntase el de Santo Domingo, cuya provincia se erigió el año de 1.540 con el título de San Juan Bautista, y cuenta con cuatro fábricas que son: Convento grande del Rosario con 146 Religiosos y 35.389 pesos de renta anual; Santa Rosa con 9 Religiosos y 2.519 pesos; Recolección de la Magdalena con 19 religiosos y 8.869 pesos de renta; el Colegio de Santo Tomás fundado el año de 1.645, en donde se enseñan la Filosofía y la Teología, con 30 religiosos y renta de 6.802 pesos.
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Iglesia de Santo Domingo. Fuente: libro del padre Meléndez 1681
  • La provincia de San Francisco de Lima erigida el año de 1.553 con el título de los Doce Apóstoles tiene tres conventos que son: Convento grande de Jesús con 161 religiosos; y el colegio de San Buenaventura de Guadalupe, con 20 religiosos, en donde se enseñan Filosofía y Teología; y la Recolección con 33 religiosos.
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Iglesia de San Francisco. Grabado del siglo XIX
  • La provincia de San Agustín fundada el año de 1.551 con tres conventos: Casa grande, que tiene 129 religiosos y 34.150 pesos de renta; Recolección de Guía, con 9 religiosos y 1.928 pesos de renta; el colegio Universidad Pontificia de San Ildefonso, cuyo título se le concedió por el Papa Paulo V, para solo los frailes de la Religión, en el año de 1608. Se enseñan en él Artes y Teología, y tiene 30 religiosos, con la renta de 4.104 pesos.
  • La Religión de la Merced, cuya provincia se erigió en Lima, con el título de la Natividad de Nuestra Señora, el año de 1.534. Se dividió de la del Cuzco en 1557, y de la de Quito en 1606. Tiene tres conventos que son: Casa grande, fundada con el título de San Miguel, con 140 religiosos y 19.922 pesos de renta. La Recolección de Bethlem, con 16 religiosos y 2.945 pesos de renta. El Colegio y Universidad Pontificia de San Pedro Nolasco, cuyo título le concedió el Papa Alexandro VII en 1.664, tiene 34 religiosos y de renta 3.900 pesos, y se enseñan en él Filosofía y Teología.
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Iglesia de La Merced. Grabado del siglo XIX. Fuente: Grabados hechos por la tripulación del barco francés La Bonite 1836-1837.
  • La Religión de los Mínimos de San Francisco de Paula, que se fundó en Lima en el año de 1711, tiene 42 religiosos con 7.139 pesos de renta.
  • La provincia de los Hospitalarios de San Juan de Dios, erigida en 1591 con la advocación del Arcángel San Rafael, tiene 43 religiosos y 4.561 pesos de renta.
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Iglesia de San Juan de Dios perteneciente al Hospital de San Diego. Fuente: dibujo de Leonce Angrand. Siglo XVIII
  • Los Agonizantes, fundados en el año de 1.736, dependen de la Provincia de Castilla y se conocen por el Convento de Nuestra Señora de la Buena Muerte. Mantiene 53 religiosos con la renta de 19.724 pesos, y en él se enseñan Matemáticas, Filosofía y Teología. Santa Liberata, con 5 religiosos y 2.500 pesos de renta.

Además de los referidos hay un Oratorio de San Felipe Neri, fundado el año de 1674, con 41 congregantes y 3.283 pesos de renta.

Un hospicio de Benedictinos, bajo la advocación de Nuestra Señora de Monserrat, tiene 2 religiosos y 1.630 pesos de renta.

Los Beletmitas fundaron también en Lima, en 1671, dos conventos, uno que es la Casa grande con 22 religiosos y 3.649 pesos de renta; y otro con el título de Incurables, con 2 religiosos y 1.630 pesos de renta.

Hay también en Lima catorce Monasterios de Monjas, que tienen 572 religiosas, y gozan la renta de 119.504 pesos. Sus nombres y las rentas de cada uno son los siguientes:

  • La Encarnación, de canonesas regulares de San Agustín, fundada en el año de 1561. Gozan de renta 17.300 pesos cinco reales.
  • La Concepción, fundado el año 1574, tiene 26.400 pesos anuales de renta.
  • Las Bernardas, fundado el año de 1579, tiene 6.510 pesos de renta.
  • Las Descalzas de la Concepción, fundado el año de 1579, tiene de renta 8.143 pesos.
  • Santa Clara, fundada el año de 1605, goza la renta de 16.170 pesos.
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Convento de Santa Clara. Grabado del siglo XIX. Fuente: Grabados hechos por la tripulación del barco francés La Bonite 1836-1837.
  • Santa Catalina, fundada el año de 1624, cuenta de renta 8.279 pesos.
  • El Prado, agustinas descalzas, fue fundado el año de 1640; su renta es de 6.029 pesos.
  • Carmelitas Descalzas fue fundado el año de 1682; tiene de renta 5.316 pesos.
  • Carmelitas Descalzas de Santa Teresa, fundado el año 1686; tiene de renta 5.000 pesos.
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Iglesia de Santa Teresa
  • Santa Rosa de Santa María, fundado el año de 1708, tiene de renta 6.355 pesos.
  • Capuchinas fue fundado el año de 1.712.
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Monasterio de Jesús, María y José. Grabado del siglo XIX
  • Nazarenas Carmelitas Descalzas, fue fundado el año de 1730; tiene de renta 7.594 pesos.
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Iglesia de Las Nazarenas
  • Y las Mercenarias Descalzas, que se fundó el año de 1734.

Los más de los templos ocupan espaciosos terrenos. El templo de San Francisco puede compararse, por su magnificencia, a un vasto palacio.

En todos ellos se realiza el culto exterior de un modo magnífico, y en los días de fiesta se llenan los altares de luces de un modo extraordinario, según la multitud de velas, aunque la cera sea en el país un artículo de los más caros, pues vale la libra un peso. Los altares son de plata a martillo en lugar de dorado, y las andas de plata maciza, con otros adornos de pedrería y preciosos metales, que componen excesiva masa de riquezas.

Además de los Monasterios de Monjas se encuentran también varios Beaterios:

  • La Real Casa de Amparadas de la Purísima Concepción, fundada el año de 1.679 para asilo de arrepentidas, comprende, además de 26 beatas de hábito, 184 entre arrepentidas, educandas y depositadas, de las cuales 101 son españolas y las 73 de otras razas. La casa mantiene 77, y el resto por sí o por sus parientes. Sube la renta de esta Real Casa 5.300 pesos.
  • Nuestra Señora de Copacabana, con 12 beatas.
  • Santa Rosa de Vitervo, en donde se sigue la regla de la Orden tercera de San Francisco, con 12 beatas y 1.141 pesos de renta.
  • Patrocinio, con 11 beatas.
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Iglesia del Patrocinio. Fuente: Leonce Andrand. Grabado siglo XIX
  • Camilas, con 5 beatas.
  • Real Casa de Ejercicios, fundada el año de 1752, para retiro espiritual de mujeres, con la renta de 1.200 pesos.

Son también muchos los Hospitales de esta Capital, fundados todos con objetos diversos.

  • El de San Pedro, fundado el año de 1595 para clérigos, está incorporado en la Congregación del Oratorio.
  • El de San Andrés, fundado el año de 1534 para españoles, tiene 9 salas, 236 camas y la renta de 29.730 pesos.
  • Santa María de la Caridad, fundado el año de 1562, para mujeres españolas. Tiene 8 salas, 149 camas y la renta de 9.889 pesos.
  • Santa Ana, fundado en 1549 para indios, tiene 10 salas para hombres y 188 camas, 6 salas para mujeres y 89 camas, y la renta de 18.837 pesos.
  • San Lázaro, fundado el año de 1563 para leprosos, goza de renta anual 3.212 pesos.
  • San Bartolomé, fundado el año de 1.561 para negros y mulatos libres, goza la renta de 4.390 pesos.
  • Espíritu Santo, fundado para marineros, con 109 camas.
  • Además, el convento de San Juan de Dios está destinado para convalecencia de los enfermos de San Andrés, y tiene 36 camas; y el de Beletmitas para los indios de Santa Ana.

Olvidábamos apuntar la Real Casa de Niños Expósitos, fundada en 1603; y hay además un hospicio de pobres establecido en el año de 1765.

Entre los establecimientos piadosos merece particular mención el hospital para mujeres y hermandad de la Caridad, del cual es patrono el Rey desde los tiempos inmediatos a su erección. Ascienden las rentas del hospital a 12.117 pesos, y depende de este mismo instituto el Colegio de la Caridad, que está bajo la dirección de una abadesa y de un Mayordomo. Hay en él 18 colegialas de dotación, cuyo mantenimiento y crianza corren a cargo del Colegio; y se reciben también particulares, aunque a éstas sólo les da el colegio educación.

Los gastos de este establecimiento pasan a veces de 20.000 duros, y con frecuencia se ha recurrido a las limosnas de los habitantes. Contábanse el año 91, noventa camas: ochenta y cuatro ocupadas por mujeres, y las demás por dementes.

El edificio de las Niñas Expósitas es otro establecimiento que debe igualmente ocupar un lugar muy distinguido en la memoria de Lima. Fundose el año de 1654 por Mateo Pastor de Velasco, español, por cláusula de su testamento de aquella fecha. Corre a cargo del Tribunal del Santo Oficio, y su instituto es formar dotes y alimentar, hasta tomar estado, a las niñas desamparadas. El número de éstas varía, según los fondos del establecimiento. Actualmente es de 24, y están bajo el cuidado de una rectora y maestra. Ascienden sus rentas a 14.932 pesos, de los cuales se emplean 8.700 en la manutención y vestido de las niñas y otros gastos del Colegio, invirtiéndose lo restante en las dotes de las colegialas, que son arbitrarias según el estado que abrazan.

El particular esmero con que se cuidan todos estos establecimientos, y el anheloso deseo con que procuran perfeccionarlos cada día, son un testimonio del carácter generoso y humano de los limeños; y la verdad exige que hagamos de todos ellos el más encarecido elogio. Pero siendo muchas de estas mismas obras hijas de los primeros españoles que poblaron aquel país, faltaríamos a la justicia si dejásemos de hacer una mención honrosa de aquellos hombres magnánimos que, aún en medio del furor de los combates y de los atractivos de la riqueza, dieron estas grandes muestras de su espíritu de misericordia y caridad cristiana.

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Calle Valladolid.  Fuente: Grabados hechos por la tripulación del barco francés La Bonite 1836-1837

Los invito a leer DESCRIPCION DEL PERU, de Tadeo Haenke, un libro que en parte describe la vida cotidiana de nuestra querida Lima, y asi conocer como era nuestra ciudad, en una versión contada “de primera mano”.

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EL ANGEL DE MONTEVERDE

Hace poco tiempo en una página de facebook publicaron una foto de una escultura en mármol ubicada en el cementerio de La Recoleta de la ciudad de Buenos Aires. Y recordé que me habían mostrado una escultura similar en el Cementerio Presbítero Maestro aquí en Lima.

Así que me puse a leer sobre su autor y su famosa escultura.

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EL AUTOR

Giuliano Monteverde nació en Italia (08.10.1837). Hijo de obreros, empezó tallando figuras de madera entre ellos crucifijos. Su fama llega con su obra “Niños que juegan con un gato”. Falleció un 03 de octubre de 1,907.

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LA ESCULTURA

Fue la escultura “El Angel” también llamado “El Angel de la Resurrección” la que le dió mas notoriedad al artista. Este Angel, es parte de la tumba de la familia Oneto en el cementerio de Staglieno de Génova (Italia). Fue encargada por Francesco Oneto, un rico comerciante, presidente del Banco General.

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¿DONDE SE ENCUENTRAN COPIAS DE LA ESCULTURA?

En varios cementerios del mundo podemos apreciar copia de esta escultura: en Santiago de Chile, en Buenos Aires, en Brasil, etc.

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Y también en nuestro cementerio Presbítero Maestro podemos apreciar una copia de esta magnífica escultura.

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EL NIÑO DEL ÑOCO

Leyendo la Revista Caretas N° 175 (14-28 de Abril de 1959), encontré un artículo sobre el escultor Ismael Pozo Velit, a raíz de su fallecimiento. Hasta ese momento, era un escultor desconocido para mi, así que me interesó conocer sobre él.

Indica dicho artículo que era natural de “un remoto pueblecito de los alrededores de Huancayo“, que a temprana edad vino a Lima y que una vez concluido su instrucción primaria ingresó a la Escuela de Bellas Artes, convirtiéndose en discípulo preferido del escultor y arquitecto Manuel Piqueras Cotolí.

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“En 1926, con motivo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, Pozo viajó a España acompañando a su maestro. Allí Piqueras construyó íntegramente el Pabellón Peruano, en el que su aprovechado discípulo realizó algunos frisos y grupos escultóricos que representan a la fauna de las tres regiones del Perú. Al cabo de cerca de tres años retornó a la Patria poniendo fin a su primer y último viaje al extranjero; nunca más traspuso nuestras fronteras (1)”.

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Pozo es el autor de muchas de las esculturas que hoy forman parte del mobiliario urbano de nuestra ciudad, como por ejemplo: el Monumento a Paz Soldán (Parque de la Exposición); los atlantes que fueron retirados del Pasaje del Correo Central de Lima; el Monumento a Fermín Tanguis (Parque de la Reserva), Los Bueyes (Paseo de los Héroes Navales), escultura que realizó por encargo de la colonia China con motivo del IV centenario de la Fundación de Lima, inaugurado en el año de 1937.

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Una de sus esculturas, “El niño del ñoco” estuvo por varios años en la Avenida Alfonso Ugarte, la cual, según la Revista Caretas “reproduce bellamente el ingenuo y conocido juego infantil“. Y capaz fue este párrafo, y el recuerdo de aquel juego de mis años infantiles, el que me llevó a averiguar más sobre esta escultura del cual tenía algunas referencias.

EL NIÑO DEL ÑOCO

Aún cuando el artículo hablaba que en ese momento se encontraba en la Avenida Alfonso Ugarte, recordaba haberla visto en el Parque de la Reserva. Así que hacia allí me encaminé.

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En la parte sur de dicho parque, al final de un bonito sendero se encuentra esta escultura. No tiene placa por lo tanto no se puede saber su autor.

¿Sería ésta la escultura de Ismael Pozo Velit, la cual estuvo en la Avenida Alfonso Ugarte? Un primer análisis: comparemos fotos.

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A simple vista pareciera que son diferentes. Pero de ser así, ¿Quién es el autor de la escultura que se encuentra en el Parque de la Reserva? Y, ¿dónde se encuentra la escultura original?

Sigamos averiguando.

UN POCO DE LA HISTORIA DE ESTA ESCULTURA

La primigenia ubicación de esta escultura fue el Parque de la Reserva. La Revista “Mundial” en una edición dedicada a la inauguración de dicho parque, incluye una foto en donde indica que su autor es el Sr. Ismael Pozo Velit. Dicho escultor utilizó de modelo al Sr. Reynaldo Adrianzen Ormaza.

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La escultura es retirada del parque y colocada en la Avenida Alfonso Ugarte, frente al Museo Nacional de la Cultura Peruana, como puede verse en la foto que a continuación se muestra:

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¿Qué ocurrió luego con la escultura? Leamos lo que se dice en el libro “Obras de Arte y Turismo Monumental” de Jose Antonio Gamarra Puertas:

“El Niño de Ñoco o el Niño de las Bolitas”, obra personalísima de Pozo Velit, el que inspiro la notabilísima estatua del Niño fue en 1925. El modelado fue Don Reynaldo Adrianzen Hormaza. Cuando aquel entonces posó tenía 10 años de edad, hoy vive viejo y famoso, estoy por creer que el señor Adrianzen, desconoce que la notable escultura, ha sido robada, en su cuarto desmontaje, curiosamente, se inauguró el día que el Parque de la Reserva, en el borde de la “pérgola central” y que tantas veces cambió de lugar, volvio irresponsablemente para colocarla a unos 20 metros de la citada pérgola, la estatua la colocaron sobre un pedestal de adobes, facilitó el robo en 1992, denuncia que consta en la estación junto a Radio Nacional. Una obra artística, que jamás volveremos a ver sino a través de la fotografia que obra en la colección, culpables hay, pero el vandalismo destructor e inmoral, pudo más (2)”.

Con esta información se puede completar el periplo de la escultura. Su ubicación original estuvo en el Parque de la Reserva. Luego es trasladada a la Avenida Alfoso Ugarte para después regresar al Parque de la Reserva, desde donde es robada en 1992.

¿Y la que se encuentra actualmente en el Parque de la Reserva?

Es una réplica cuyo autor es Raúl Franco Ochoa (3), hecha en fibra de vidrio, quien la hizo basado solo en fotos de la época. En el curriculum de dicho autor, publicado en su página web, confirma la autoría de esta réplica, indicando como fecha de la obra el año 2007. Indica el artista que después de colocada salieron a la luz más fotografías de la escultura original, que, de haberlas tenido al momento de trabajar su obra, le hubiera servido para hacer esta réplica mas exacta.

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Lamentablemente, el estado en que se encuentra la escultura en si, deja mucho que desear, por lo que requiere pronto mantenimiento.

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Dos escultores nacionales que he conocido gracias a “El niño del ñoco”. A seguir investigando y aprendiendo sobre sus obras: Ismael Pozo Velit y Raúl Franco Ochoa. Serán motivo, seguro, de otros artículos en “Los apuntes de Daniel”.

 

Notas:

(1) Revista Caretas N° 175 (14-28 de Abril de 1959)

(2) GAMARRA PUERTAS, José Antonio. “Obras de arte y turismo Monumental. Bronces Ecuestres – Estatuas (de pie y sentadas) Bustos – Obeliscos. Lima, 1996.

(3) Raúl Efraín Franco Ochoa nació en el distrito de La Victoria de la ciudad de Lima (Perú). Hijo de dos migrantes del sur (su padre, Raúl Franco Vásquez, natural de Pisco, y su madre Landelina Ochoa, de Lunahuaná) desarrolló su admiración por la plasticidad de la materia a partir de la observación de las estribaciones andinas que encierran los valles costeños de Lima. Estudió en los colegios Escuela Peruana y Víctor Andrés Belaúnde de la Victoria, e hizo estudios superiores en Escultura en la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú donde fue alumno de Miguel Baca Rossi y Félix Rebolledo. Obtuvo los grados de Artista Profesional en Dibujo y Escultura y Profesor de Artes Plásticas. En su carrera artística, especializada en el retrato escultórico academicista, ha realizado obras que hoy se pueden encontrar en diversos ambientes públicos de Lima y otras ciudades del Perú. Entre sus obras más destacadas figuran el busto a Jorge Basadre ubicado en el hall de la Biblioteca Nacional del Perú (1995), cuya réplica fue colocada y dio nombre a la Sala Basadre del Palacio de Gobierno (2003); el busto del arquitecto Fernando Belaunde inaugurado en la Plaza Perú de Buenos Aires, Argentina (2006); el monumento a fray Tomás de San Martín ubicado en la Ciudad Universitaria de San Marcos (2007) y las estatuas de los incas y sus coyas en la Plaza Manco Cápac de Lima (2013) entre otros. Fuente: http://francochoa.wixsite.com/francochoa/el_artista

IGLESIAS MENORES DE LIMA

En Revista FANAL estoy encontrando muy buenos artículos. En el # 65 correspondiente al año 1962 hay uno escrito por el arquitecto Héctor Velarde que trata sobre algunas de las iglesias de Lima. Y por parecerme muy interesante, lo comparto con ustedes.

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 IGLESIAS MENORES DE LIMA

Invitado por la revista FANAL a colaborar en apoyo del alto propósito cultural de la Junta Deliberante Metropolitana, auspiciada por la Municipalidad de Lima, para conservar y restaurar el sello arquitectónico de la ciudad con sus monumentos históricos y artísticos, me es muy grato contribuir a tan laudable deseo.

Fuera de las casas, casonas, edificios, templos mayores y conventos de valor estético, colonial o republicano, creo que las iglesias menores de Lima son dignas de la mayor vigilancia y cuidado, pues éstas, por un lado, concentran con gran intensidad los caracteres limeños de nuestra arquitectura religiosa y, por otro lado, como son pequeñas y a veces bastante humildes, corre grave peligro…

Voy a insistir sobre lo que, en otras ocasiones, he dicho sobre nuestros templos en general, para luego revisar algunos ejemplos típicos de iglesias menores.

ASPECTO PINTORESCO Y AMABLE

Recordemos conceptos básicos.

Las iglesias de Lima no tienen la prestancia y nobleza de la piedra; sus materiales son más modestos. El ladrillo y el adobe de los muros y, por lo general, la quincha de las bóvedas y torres. Les dan una fisonomía característica de volúmenes modelados y coloridos, cierta risueña melancolía en la paz de sus anchas proporciones y en la ostentación de sus lujos plásticos y fáciles.

Podemos explicar esto.

Treinta años después de la fundación de Lima, Vignola creó en Roma la planta de una iglesia única, de una sola nave pero con capillas laterales, a la vez esbelta y honda, plena de sabiduría, rica y sobria: la iglesia de la Compañía de Jesús. Ese fue el modelo de las iglesias limeñas. Modelo demasiado riguroso. En ese templo maravilloso se sintetizó la basílica latina, lo radial de las plantas bizantinas, el equilibrio robusdo del románico, la pureza racional de gótico y el simbolismo de San Pedro de Roma. Si a esto se agrega que España le dio la mayor intensidad y expresión a ese modelo universal y complejísimo en su perfecta unidad, se comprende que los alarifes y buenos monjes arquitectos de Lima no hicieron sino interpretar lo mejor posible esa arquitectura que fue como un resumen en piedra de todo lo construido anteriormente en materia de templos cristianos. Era demasiado para Lima, para el medio, que sabía muy poco de la disciplina de la piedra, de bóvedas bizantinas, arcos románicos, equilibrios góticos y cúpulas renacentistas. El modelo fue interpretado con anchos muros de adobe, gruesos pilares de ladrillo, amohadillados y cornisones de barro y cal modelados a mano, bóvedas de caña y, raras veces, con portadas de piedra labrada, colocadas como enchapes y recortadas como encajes.El cálido colorido de la pintura, las proporciones bajas, los fuertes y complicados resaltes y lacerías, las torres con cupulines esféricos de madera y arcilla, los barandales que recorren diferentes niveles coronando la silueta superior del conjunto como un repetido juego de balcones, daban y siguen dando a esas iglesias un aspecto definido, pintoresco y amable que las destaca gratamente en el cielo plomizo de Lima.

INTIMIDAD, RITMO Y LUJO INTERIOR

Son iglesias hechas exactamente a la medida de sus plazas y de sus limitados atrios, que lucen todo su valor de volumen, detalle y contorno en relación ritmo. No son hechas para verse de que les da color, intimidad, escala y con el espacio cerrado que las rodea, lejos y aisladas como fondos de perspectiva; perderían toda su gracia, se empobrecerían, parecerían indefensas y desairadas. Esto es bueno advertirlo para los urbanistas.

Las naves de las iglesias presentan el brillo y el adorno de grandes o pequeños salones abovedados. A mediados del siglo XVIII llega a su apogeo el lujo interior de los templos. Bellísimos retablos churriguerescos dorados al fuego; verdaderos y abundantes prodigios de talla en madera, que iluminaban como fraguas ábsides y capillas, todavía se conservan intactos en muchas iglesias de Lima. Son obras extraordinarias, donde el oro y los espejuelos dan una impresión de exuberancia oriental. Los azulejos sevillanos y los zócalos, los revestimientos de madera calada y dorada sobre los muros, la profusión de cuadros al óleo, el trabajo de revoque en bóvedas y pilares de recortes planos y hondos, las cornisas superiores adornadas con cenefas, los barandales sobre esas cornisas y los coros sobre las tendidas arquerías de entrada, formaban los elementos principales y la riqueza de esas naves nutridas.

VARIEDADES DEL BARROCO

Diferentes estilos se notan en las iglesias, cuyas fachadas y naves han sido generalmente restauradas o reconstruídas en diferentes épocas a causa de temblores y modas. Los siglos XVI y XVII se anuncian por las formas nítidas del fin del clasicismo y principios del barroco como en la Catedral y, posteriormente, por el barroco plano, andaluz y flamenco, de formas lujosas y firmes, como en San Francisco. El siglo XVIII afirma en la primera mitad un churrigueresco extremo y compacto, como en San Agustín o La Merced; luego, en su segunda mitad, la exuberancia de ese barroco se afina y en el rococó de influencias austríacas y francesas, como en el caso de Los Huérfanos o en el de Las Nazarenas. A fines del siglo XVIII y principios del XIX algunas fachadas, algunas torres y, sobre todo, muchos altares, se vuelven neoclásicos, de cierta solemnidad fría y elegante.

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La mayoría de las iglesias fue fundada en la segunda mitad del siglo XVI y durante el siglo XVII, pero sus aspectos, como ya se ha observado, han variado con las épocas, y presentan, sobre todo después del terremoto de 1746, los caracteres estilísticos del siglo XVIII.

Pero ya es tiempo que veamos nuestras pequeñas iglesias en particular para que las respeten, restauren y cuiden.

Generalmente el aspecto arquitectónico es muy puro y simple; algo pueblerinas, ingenuas en su perfecta unidad y llenas de gracia. Sus planos son de una sola nave, con capillas laterales en profundos arcos ciegos y cubiertos de bóveda continua de cañón. A veces aparece un crucero muy corto, cúpula y pechinas… La riqueza de los altares en algunos casos es sorprendente por oposición a lo llano y liso de las paredes y a la modestia de la fachada.

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UN VERDADERO ESTILO

Las fachadas más típicas expresan admirablemente el plano; el muro frontal y liso sigue exactamente el recorte circular y superior de la bóveda cilíndrica interior formando a cada lado pequeñas plataformas superiores que acusan la profundidad o espesor de los arcos y muros de las capillas laterales. Sobre ese muro frontal, casi siempre llano, resalta la portada barroca y encima de sus altas y pequeñas plataformas laterales se posan encantadoras y adornadas torrecillas. La unidad de composición es perfecta. La portada y las dos torrecillas superiores son como los vértices luminosos de un triángulo inalterable, característico, limeñísimo. Algunas portadas y torres traducen la plasticidad y el modelado de las cartelas de caña y barro con elocuencia extraordinaria. Son notables las anchas y gruesas cornisas que coronan los paños laterales donde se asientan las torrecillas, que dividen los cuerpos y rematan los perfiles, los barandales de madera que hacen de cada campanario un balcón y que recorren la silueta de la bóveda como puentes centrales y curvilíneos y, por último, el color cálido de amarillos, ocres y rosados con que se pintan esas iglesias, iluminando la ciudad con una vida espiritual y sonriente. Se trata, en realidad, de un verdadero estilo. Naturalmente se observa entre ellas mil variaciones, no hay una igual a otra, y esto es lo que más encanta en lo hondo de su originalidad.

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Observemos algunas de esas iglesias menores que tienen el común denominador estilístico más saltante: Jesús María es un ejemplo típico con su franca silueta y sus torres en miniatura: una de las más simples y antiguas. La extraordinaria riqueza de sus altares se hace aún más elocuente por la oposición con su humilde arquitectónica interior. San Marcelo, hoy como petrificada en cemento por una reciente restauración, mostraba las galas características del estilo con un lujo plástico sólo comparable a otra iglesia maravillosamente limeña que se la llevó la apertura de la avenida Abancay; Santa Teresa. La Iglesia de Magdalena Vieja, respetada en sus líneas generales y con otro tesoro de retablos en su nave. San Carlos, con su ancho imafronte y su crucero con cúpula esférica como un gran templo en reducción. La Trinidad, cuya portada se cobija bajo un arco que la rodea a manera de algunas iglesias andinas. En fin, entre otras, una muy pequeñita, que dicen que es la más chica y antigua de Lima, la Capilla del Puente o, como la llamaban antaño, la Mamita del Rosario, con su fachada neo-clásica seguramente en épocas de Matías Maestro, el docto Sovonarola de nuestra arquitectura churrigueresca y rococó.

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OTROS EJEMPLOS

Entre las iglesias cuyas torres son más espigadas desde sus bases con relación al muro de fachada y haciendo figura de templos mayores, veamos algunos ejemplos: el Patrocinio –tan de arcilla- cuyas torres no llegaron a ser rematadas por cupulines esféricos. Los Huérfanos, con su aspecto severo pero con la nota lujosa rococó, excepcional por su plano elíptico que es como un salón de fiestas de arquitectura vienesa y que ostenta el coro a manera de tribuna para la música. Santa Rosa de los Padres, fatalmente mutilada por la avenida Tacna pero que contenía, a pesar de sus restauraciones, todo el espíritu limeño.

Diapositiva5La Iglesia de Cocharcas, con su amplio imafrontal barroco y sus torrecillas elaboradas y dieciochescas. Las Nazarenas, uno de los ejemplos típicos y más completos de la segunda mitad del siglo XVIII, de una gran elegancia y unidad de estilo con su planta en cruz, llena de proporción y ritmo. Santa Rosa de las Monjas, en que la fineza y esbeltez de sus torres así como la simple distinción de la portada es como una sutilización del adobe y la quincha. Santa Catalina, con su notable portada lateral, tan criolla en su mezcla de elementos y estilos diferentes.

Diapositiva6Y ya que estamos saliéndonos de los arquetipos descritos mencionaremos dos iglesias notables por sus fuertes acentos de época, de composiciones opuestas, pero limeñísimas en sus materiales blandos, escala y gracia: la iglesia de Surco y la de Santo Cristo en Lima.

Diapositiva7La iglesia de Surco es uno de los ejemplares más originales y bellos de nuestra arquitectura religiosa; su fachada es un telón recortado como un biombo Luis XV y adornado con los más delicados motivos rococó de influencia vienesa. Por ahí debió pasar el espíritu del Jesuita austriaco Juan Rehr…

Diapositiva8En cuanto a la iglesia de Santo Cristo ésta es neo-clasicísima, casi republicana. Por ahí también debió pasar, a su vez, otro espíritu, contrario al de nuestro austriaco, el del severo presbítero español Matías Maestro.

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¿Y para qué continuar? Cuántas preciosas y pequeñas iglesias quedan aún no sólo en Lima sino en haciendas y ciudades de la costa que repiten el acento arquitectónico que las hacen íntimamente nuestras. ¡Ojalá no atenten más contra ellas!

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NOTA:

Se ha incluido las fotos que acompañaron el artículo original así como la descripción de cada una de las fotografías.

BIBLIOGRAFIA

  • Revista FANAL, Volúmen XVII, Número 65, Año 1962. Lima – Perú.

EL SEPULCRO DE SANTA ROSA DE LIMA

Leyendo el periódico madrileño “Museo de las Familias” de 1855, encuentro este artículo sobre Santa Rosa de Lima. Conmemorando los 400 años de su fallecimiento, acompáñenme a leerlo, como lo hicieron lectores españoles hace ya mas de ciento sesenta años.

Santa Rosa 01

EL SEPULCRO DE SANTA ROSA DE LIMA

Santa Rosa de Lima es la patrona de todas las Américas.

La turbulenta Lima, aprovechando el claro que la dejan las revoluciones anárquicas que de muchos años vienen destrozando el Perú, celebra con magnificencia sin igual á su santa patrona entregándose con júbilo y ardor á sus diversiones y espectáculos favoritos.

Entre una nube de incienso sobre una litera de flores, al ruido de las campanas, de las musicas y del estruendo de la artilleria, circula la procesión por las calles. El entusiasmo no conoce limites, en la plaza de toros, donde las hijas del sol hacen brillar sus ojos, y vierten perlas y rubies con su graciosa sonrisa. Es en la Iglesia la festividad de Santa Rosa el dia 30 de agosto, día en que Lima, se celebran estas funciones bajo un sol abrasador en medio de nubes de polvo, sobre todo cuando el viento del Sur, tocando con sus alas ardientes arenas del desierto, pasa en el aire como el aliento de un horno, sintiéndose una irresistible necesidad de descanso y teniendo que buscar el voluptuoso encanto de la sombra, del silencio, y del fresco en los solos sitios en que no faltan jamas, en los conventos de la ciudad.

La iglesia de Santo Domingo pertenece a la orden religiosa mas rica de Lima. Naciones y estrangeros la visitan en este dia. El altar de nuestra Señora del Rosario es una maravilla de este templo. Los metales preciosos se han empleado en su construccion en lugar del mármol y de la madera. Candelabros de plata de seis pies de alto, lámparas pendientes de cadenas macizas, urnas de metal donde se queman preciosas esencias, floreros, ángeles de plata con hachas en la mano, son los ricos accesorios de este altar. En su parte superior en una especie de capilla misteriosamente iluminada por la media luz que deja pasar su trasparente, aparece la Virgen vestida como una princesa de los cuentos orientales, llena de brocados, de riquisimos encajes, con una corona de brillantes en la cabeza, y en la mano un rosario de perlas del mas bello Oriente. Esta imágen de la Santisima Virgen tiene un vestido particular para cada dia del año: pero para el dia de la Asuncion desplega todo el lujo de su guardaropa y de su tesoro. Entonces las luces, que pueden contarse por millares, las pastillas de incienso, de aloes, las perfumadas gomas del Perú quemadas sin cesar, llenan el espacio de un vapor, al través del cual aparecen tomar fabulosas proporciones aquella plata y aquellas joyas. No es esta la sola maravilla de este templo. Extasiase uno delante de un grupo de mármol blanco de esquisita gracia, colocado en una nave lateral sobre un altar dedicado a Santa Rosa, la unica muger que en las colonias Hispano-Americanas ha sido canonizada hasta ahora, no obstante el dicho de Moltalvo: tiene traza el Perú de dar mas santos al cielo, que ha dado plata á la tierra.

Santa Rosa de Lima se consagró a Dios á la edad de quince años, entrando en un convento de Santo Domingo. Ayunó á pan y agua casi todos los dias de su vida. Fue estremado su rigor en la penitencia, llevando en la cabeza una corona de espinas cubierta con la toca y velo de hábito. Murio en 1617. Inocencio X la canonizó en 1671, y el papa Clemente XI en 1701 á ruegos del rey Cárlos II, último rey de la dinastia austriaca, la declaró patrona del Perú y protectora de las Indias. Hija de la religion de Santo Domingo, descansa su cuerpo en una iglesia de su órden, en un cofre cincelado de plata adornado de preciosa pedrería.

Santa Rosa 02

Vamos á hablar de su magnifico sepulcro. La santa recostada sobre una roca, entreabre sus labios exhalando su ultimo suspiro: su mano derecha caida parece buscar aun el rosario que ha dejado escapar de su mano. Hay á la vez en ella el extasis del ángel y el sueño de la muger; resplandece su rostro con una doble belleza: la belleza plastica y precisa que determina una adorable pureza de lineas; y la belleza ideal reflejo de todas las divinas perfecciones de una naturaleza tan escepcional. A su lado con las alas abiertas, la cabellera ligeramente levantada por el aire, tocando apenas el pie en el suelo, hay un querubin en una actitud llena de dulce melancolia. Levanta su mano con una vacilacion piadosa, delicada, timida, una punta del velo que cubria el rostro de la Virgen. Tanta calma, tanta serenidad, parecen engañar al mismo, y desconociendo a la muerte, titubea en guiar hácia Dios la hermosa alma que vuela de aquel cuerpo. Sobre una aspereza de la roca y á la altura del rostro, yace tronchado un ramo donde se abre una rosa irreprensible. El alma inmaculada de la Santa y el dulce perfume de la flor, suben juntos al cielo, al medio dia de su existencia. Las dos han vivido su vida, la vida de las rosas!! Bajo un pliegue de la capucha descompuesta por la mano del ángel, se ve una corona de espinas, que con una crueldad inaudita clavaba mil aceradas puntas en aquella frente delicada, en aquellas sienes esmaltadas con el azúl de las venas, pero la espresion de beatitud inefable esparcida en las facciones de la moribunda, demostraban bastante que entreven ya los cielos. La postura del querubin es un poco amanerada: tan graciosa es. Este grupo encantador obra maestra del arte, es debido al cincel de un escultor italiano llamado Mazza, discipulo del inmortal Bernini.

Ni el tiempo, ni las revueltas politicas, han disminuido en la América y en España el afecto á esta santa, cuyo nombre es tan gracioso y poético como inocente y santa fué su vida!…

 

FUENTE

Museo de las Familias” de 1855. Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

NOTAS

  • El grabado es el que acompañó al artículo original.
  • Se ha respetado la ortografía original del artículo.

CLUB INTERNACIONAL REVOLVER

El número 267 de la Revista “El Perú Ilustrado” publicado el sábado 18 de junio de 1892, está dedicado casi íntegramente a una institución que ha perdurado a través de los años: “El Club Internacional Revólver”. Actualmente ubicada en el distrito del Rimac, tuvo su sede primigenia en el Parque de la Exposición. En la indicada edición, hubo artículos relacionados con su historia, notas biográficas sobre su presidente el Sr. Manuel Portuondo, leyes que dieron los gobiernos de aquel entonces relacionadas con el Club y relación de las Directivas que tuvo el Club desde su inauguración hasta el año de la publicación del artículo,

Acompáñenme a conocer mas sobre la historia del “Club Internacional Revólver”, leyendo parte de uno de los artículos publicados.

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CLUB INTERNACIONAL REVOLVER

El estado de prosperidad y brillo á que en tan corto período de tiempo ha llegado El Club Internacional Revólver, es signo de vitalidad del país, es una prueba palpitante de que hay elementos y actividad suficientes para llevar adelante cualquiera empresa noble; que no se debe abatir al espíritu; ante la falsa suposición de que la inercia y el abandono predominan y arrastran consigo todo en nuestra sociedad y que, por el contrario, se puede emprender toda obra que signifique progreso; pues buscando, se encuentran elementos de actividad y perseverancia, entusiasmo y sinceridad, que puestos al servicio de una causa buena, trabajan, luchan y consiguen el apetecido fin.

Esta novísima institución se ha concebido, cimentado, y prosperado con una rapidez, quizás nunca vista entre nosotros, y ha llegado al último punto de su adelantamiento: debiéndose estos resultados a la diligencia, constancia y buena fé desplegada en su favor por un grupo de sus socios que han dedicado á ella una labor fecunda en resultados, dando de este modo al país una institución bajo variados aspectos, útil, provechosa y sana.

Vamos á hacer la historia de ella, ahora que El Perú Ilustrado, tiene la galantería de dedicarle el presente número. Este trabajo, de interés para los socios y de utilidad para el Club, trataremos de ceñirle á los límites más estrechos que posible sea.

FUNDACION

Las sociedades de tiro al blanco no son del todo nuevas entre nosotros: desde 1861 (fundación de la Sociedad Alemana) han existido y á lo que tenemos de informes es la nuestra, la única nación Sud-Americana que ha visto desarrollarse en su seno agrupaciones de esta naturaleza.

Antes de la época luctuosa y de horrible recordación para Lima existían las sociedades siguientes: “Schützen Verein Vaterland”, “English Rifle Club” y “Societê Française de tire à la Cible” que como lo indica la políglota de esta nomenclatura era compuesta por miembros de las colonias Alemana, Inglesa y Francesa; estos centros se mantuvieron en pie y después de la ocupación empezaron á dar nuevas señales de vidas, no sucediendo lo mismo con el Club Chorrillos de Regatas, que tenía una sección de tiro al blanco, que con todo su material, existencia y local había desaparecido.

Fué entonces que se hicieron algunas tentativas para establecer una sociedad de este género en que tuviera cabida la juventud peruana. La Asamblea Nacional de 1883, por iniciativa de los señores Cuadros, P. Sarria y G. Cabello, decidió conceder una fanegada de terreno en el fundo Santa Beatriz para la instalación de una Sociedad Peruana de tiro al blanco; más ó menos en la misma época (noviembre de 1884) un numeroso grupo de jóvenes presididos por el señor Dr. Julián Guillermo Romero intentaban la fundación del Club de Esgrima, pero ni uno ni otro proyecto se llevaron á la práctica; el Club Peruano tomó posesión del terreno y aún construyó una galería pero no llegó á instalarse jamás y el Club Esgrima después de algunos meses de vacilaciones obtó por devolver á los socios el dinero erogado (tenemos á la vista el documento de cancelación de los socios) y que ascendía á seiscientos ochenta soles.

Felizmente no nos detuvimos ante tentativas desgraciadamente infructuosas y nuevos obreros habrían de emprender la obra con resultado favorable, como las sociedades de tiro alemana y francesa, no tenían sino galerías de 100 metros para rifle, el señor Manuel Portuondo, inició la idea de establecer una sociedad de tiro á revólver, que aceptaron los miembros de todas nacionalidades y buscó como colaboradores para llevar á cabo su idea á los señores E. P. Duclós y Enrique J. Rau, el entusiasmo de estos tres caballeros, su afición decidida y su actividad dió vida al proyecto y el 3 de Setiembre de 1885 se reunió la primera junta, se nombró el primer comité y se le otorgó poderes amplios para adquirir y proceder en todo á la organización definitiva de la Sociedad dándose desde este momento á la nueva sociedad el nombre de Club Internacional Revólver.

Más tarde -en la Junta General de Octubre 1887- fué premiado el entusiasmo de los señores organizadores, resolviendo que se inscribiera en un cuadro de honor los nombres de los que tanto habían contribuído á dar existencia á la sociedad. Este cuadro existe en la Secretaría del Club y dice:

El Club Internacional Revólver, como recuerdo á sus iniciadores,

Sr. Manuel Portuondo

Sr. Dr. Ev. P. Duclós

Sr. Enrique J. Rau

Sr. J. O. Tonessi

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LOCAL

Los primeros pasos del Comité de la naciente sociedad se concretaron á la adquisición de un local aparente, cómodo y central; por esa época estaban los parques y edificios de la Exposición en manos de la Sociedad Administradora que con desinteresado anhelo trataba de reparar en parte los daños causados en el principal lugar de recreo de Lima, por la mano destructora de Marte, la que con más avidez y furia se había complacido en despedazar y quemar lo que en ese paseo había sido el hermoso salón de conciertos; era lógico, allí se habían realizado fiestas nacionales, allí habían consentido, prestando el concurso de su inteligencia, hermosas limeñas, en dejar admirar en público sus dotes musicales, con patriótico propósito, allí se habían colectado fondos para la defensa nacional; eso tenia que desaparecer y desapareció por completo, quedando sólo los muros de ladrillo que hubiera sido costoso destruir, en ese estado estaba el local cuando se dirigieron á él las miradas de los organizadores del Club Revólver y se negoció en Octubre de 1885 entre los señores Aurelio Denegri y Edmundo Dugenne de parte de la Sociedad Administradora de la Exposición y los señores Duclós y Rau de parte del Club, la cesión del local á este último, quien se comprometía á refaccionarlo y se imponía á los socios la obligación de pagar su respectiva entrada á los parques. Tan pronto como el Club tomó posesión del local se dió comienzo a las primeras obras de refacción y ya en Febrero del año inmediato pudo efectuarse el primer concurso del Club Revólver.

El ensanche ya portentoso y siempre creciente del Club le daba más necesidades y le obligaba á salir de los reducidos límites en que se había encerrado, se dejaba sentir muy notablemente la necesidad de una galería de mayor alcance para arma militar y se solicitó de la misma Sociedad Administradora presidida en esta época por el señor Manuel Candamo, la cesión al Club de un corralón abandonado inmediato al Club, el que se obtuvo en 9 de Diciembre de 1887, previa obligación de construir otro corralón en el lugar que al efecto designó la Sociedad Administradora.

Estas mismas necesidades de ensanche cada vez mayores y más que todo, la gran conveniencia de tener una galería para tiro de arma militar, hicieron concebir el proyecto de adquirir el terreno indispensable para esto y de solicitarlo del Cuerpo Legislativo. Como á más de esto existía el proyecto de ceder la Exposición á la Municipalidad de Lima, los señores Felipe S. Meza, Eduardo Raygada y Eduardo Lecca, socios del Club y miembros de la H. Cámara de Diputados propusieron en ésta que se concediera al Club Internacional Revólver, la propiedad del terreno de que estaba en posesión y más una faja de 12 metros de ancho para establecer allí la galería de rifle; este proyecto fué favorablemente acogido, aceptado en ambas Cámaras y pasó á ser ley de estado en 5 de Noviembre de 1888. Poco tiempo después de esto tomó el Concejo Provincial de Lima posesión de la Exposición y cuando el Club principiaba la obras para su galería á larga distancia, presentó ciertas dificultades para la construcción de la galería en el terreno últimamente adquirido, dificultades que dieron lugar a una complicada y morosa controversia que sólo en virtud de un arreglo con la Comisión especial del Concejo, compuesta de los señores doctores Colunga, Gadea y señor Arturo Heros, que aprobado por el Concejo y sancionado por el Ejecutivo vino á poner término á este asunto. Por este arreglo el Club renunció la faja de terreno cedida por el Congreso y en compensación recibió una suma de dinero que se ha invertido en el mejoramiento del local, que gracias á ella se ha puesto en el estado de suntuosidad en que se halla y que podrán juzgar los lectores por las vistas que acompañan el presente número, y que lo ha convertido en el más animado centro social de Lima, á la par que provechoso.

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En méritos de nuevos arreglos celebrados con el Concejo Provincial el Club ha tomado posesión de un rectángulo de terreno con el que comunica y que le era inútil al Concejo, allí se están construyendo los muros que lo rodean y se construirá una galería de 100 metros, prolongando la actual de 60 y se dará próximamente principio á la instalación del gran gimnasio, que debe establecerse allí, que sin duda alguna será el más extenso é importante que haya nunca tenido Lima.

Por medio de otro arreglo con la Municipalidad de Lima, el Club Revólver puede disponer durante 15 días de cada mes de la galería de arma de guerra situada en el fundo Santa Beatriz, pudiendo disponer durante los otros 15 días restantes de cada mes de esta galería el Club Lima de tiro al blanco que allí se ha establecido.

Para la más completa idea del local del Club, remitimos á nuestros lectores á la última página del presente número adonde encontrarán una reproducción fotográfica del plano existente, trabajo que para obsequiar al Club hizo el socio Juan F. Beingolea.

Además de su estenso y confortable local de Lima, tiene el Club Revólver, una sucursal en el pueblo de Miraflores, que sirve á los socios de lugar de descanso, y recreo durante los concursos que allí se realizan á largas distancias, al aire libre pues las condiciones naturales del terreno permiten allí precindir de las galerías. El estreno de este local se ha hecho el último domingo 12 y han quedado los socios muy complacidos con la adquisición de tan pintoresco lugar para centro de reunión en los concursos.

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SUCURSALES

Como uno de los fines que el Club Revólver se ha propuesto, sin duda el más positivo de todos, ha sido difundir y extender la afición al ejercicio de tiro, vulgarizarla y ponerla al alcance de todos, no limitó sus esfuerzos á obtener este resultado en Lima solamente, sino que el comité de 1888-1889 pasó circulares á las personas notables de todas las capitales de provincia y poblaciones importantes de la República, indicándoles la conveniencia de establecer sociedades de este género, ofreciendo el Club poner de su parte cuanto esfuerzo estuviera á su alcance para impulsar esas sociedades nacientes que se subordinarían al Club como sucursales. Bien pronto tuvo esta feliz idea resultados prácticos: las dos sociedades de tiro establecidas en Trujillo, aceptaron gustosas la idea de establecer relaciones con el Club Revólver de Lima, y desde esa época se ha desarrollado portentosamente y puede segurarse que han logrado divulgar la afición al tiro con tanta habilidad como se ha hecho en Lima. y como es de esperarse que próximamente lleven sus esfuerzoas hasta dar concursos populares que introduzcan, por decirlo así, la afición en las clases obreras; pero no se limitó á una población la obra del Club y de su importancia solo se podrá juzgar en vista de la siguiente relación de las poblaciones que correspondían á la iniciativa de Lima, pues se ha establecido sucursales del Club Revólver en Payta, Piura, Cajamarca, Chiclayo, Lambayeque, Pacasmayo, Huaráz, Barranca, Huánuco, Cerro de Pasco, Tarma, Jauja, Huancayo, Chincha Alta, Ica, Mollendo, Arequipa, Locumba, Moquegua, Puno y Tacna y aunque es cierto que algunas de estas sociedades se instalaron y quedaron en sus primeros pasos, la mayor parte de ellas existe y mantiene relaciones con el Club Central de Lima.

Para estimular y dar más animación á estas sociedades, el Club organizó un concurso simultáneo en toda la República el que se efectuó el 8 de Noviembre de 1890, habiendo el Club remitido gratis á las sociedades y á las poblaciones que lo soliictaron los blancos, -en este concurso obtuvieron premios muchos tiradores de las provincias- distinguiéndose principalmente los de Trujillo.

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ESGRIMA

Otro ramo de gran importancia en el Club Revólver es el ejercicio viril de la esgrima. Desde la instalación, el Club ha mantenido profesor de este difícil ejercicio. En la actualidad se dan lecciones por el señor Enrico Caballero todos los días de fiesta de 9a.m. á 12m., y de 2 p.m. á 6 p.m., y los martes y jueves de 4 p.m. á 6 p.m. Siendo muy grande el número de sus discípulos y de aficionados formados en el Club que concurren á estas academias.

Actualmente se está levantando por la importante casa constructora, el plano para la proyectada sala de armas, que vendrá á llenar una necesidad largo tiempo sentida y muy solicitada por los numerosos aficionados á estos ejercicios. Esta sala se levantará con todas sus comodidades, en el sitio de las antiguas galerías de revólver.

 

Interesante reseña histórica del tradicional Club Internacional Revolver. Ahora, a seguir investigando como es que llega al Rimac.

NOTA:

  1. Se ha respetado la ortografía original del artículo.
  2. Los grabados de B. Garay, son los que acompañaron el artículo original.

FUENTES:

  • Texto y grabados:  Revista “El Perú Ilustrado” # 267, sábado 18 de junio de 1892
  • Fotografía: blog “Lima La Unica”.

 

 

 

Apuntes del periódico “Museo de la Familias” de 1859

Buscando información de Lima del siglo XIX, encontré el periodico mensual “Museo de las Familias”, según indica “Fundado y dirigido por Mellado”, publicado en 1859. Y en él, un artículo titulado “Lima” escrito por Facundo Miguez.

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LIMA

Lima, capital del Perú, es la única ciudad de la América que en nuestros días ha conservado un carácter de originalidad bien marcado. A pesar de sus relaciones permanentes con las repúblicas inmediatas, y la afluencia continua de estrangeros de todas las naciones, tiene costumbres, usos, formas de arquitectura peculiares que no se encuentran ni aun en la ciudad del Callao, distante algunos kilómetros apenas de ella, y construida á orillas del mar para servir de puerto á la capital.

Lima, sin embargo, no ha rechazado todos los usos nuevos ni todas las ideas de progreso, tanto, que existen pocas ciudades en que los elementos mas heterogéneos estén en mas inmediato contacto: podria decirse que en Lima viven muchos siglos juntos sin tropezarse.

Si los temblores de tierra y las discordias civiles no hubiesen proseguido con encarnizamiento la obra de destrucción, Lima sería hoy la mas hermosa y la mas rica de las ciudades de la América Meridional; empero todos los días una revolucion que se hace siempre para un individuo, jamás para un principio, viene á detener y á entorpecer la marcha de los negocios comerciales. Quintas contínuas de hombres arrebatan los brazos necesarios á la esplotación de las minas; una administracion viciosa e incapaz, malversaciones de todo género obstruyen, agotan y dilapidan el tesoro público.

En medio de este desórden, la ciudad edificada sobre un suelo convulsivo se resquebraja y llena de grietas, y caen ruinas á cada nuevo sacudimiento, á cada oscilación. Las iglesias y monasterios, únicos monumentos que manifiestan todavía su antiguo esplendor, dejan perderse las ricas molduras en estuco que los rodeaban, y se ven aparecer acá y allá como al través de una caja agujereada, las cañas y la madera de su armazon.

El estrangero solo es el que deplora el triste destino de aquella ciudad tan opulenta en otros tiempos, y piensa con dolor en la rápida marcha de su decadencia.

En cuanto al pueblo de Lima, se ocupa en hacer revolcuiones: algunos viven, la mayoría es engañada, pero pocos mueres, porque es preciso decirlo, desde los hechos brillantes de la guerra de la Independencia, la mayor parte de los encuentros y combates que han tenido por tal ó cual pretendiente, han sido poco mortíferos, y se sospecharia casi que sus partidarios habian comprendido lo poco que valen las gentes por quienes combatian, y que no tomaban el asunto en serio.

Se halla situada Lima en el fondo de una llanura á ocho kilómetros del mar, al pie de montañas que forman los primeros escalones de la cordillera de los Andes. Francisco Pizarro la fundó en el reinado de Cárlos V, el dia de la adoracion de los Santos Magos, de donde le viene, segun Garcilaso de la Vega y herrera, el nombre de Ciudad de los Reyes que le dió en un principio.

Como en todas las ciudades cristianas, el primer monumento cuyos cimientos se abrieron fué una iglesia: despues se dividió el terreno en cuadras ó cuadrados, de unos 125 metros de costado por la mayor parte, sobre los que debian edificarse las casas. Estas cuadras, se abrieron aisladas por largas calles. El juicioso trazado de este plan evitó la formacion de las callejuelas entrechas y tortuosas que ordinariamente se hallan en el centro de las grandes ciudades.

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Lima se halla edificada en semicírculo sobre la orilla izquierda del Rimac, que corre del Este al Oeste. un muro flanqueado de treinta y cuatro bastiones, rodea la parte que no está cercada por el rio. Este muro comenzado en el vireinato del duque de La Palata, fué terminado en 1685. Está construido con adobes ó ladrillos formados de tierra sin cocer, y de paja molida, cuya mezcla se hace secar al sol. Sobre la orilla izquierda del Rimac, se encuentra el inmenso arrabal de San Lázaro. Un ancho puente de piedra lo pone en comunicación con la ciudad. Tiene este puente cinco arcos y otros tantos andenes triangulares, que colocados en contra el rio, están destinados á romper su corriente. En los ángulos entrantes que forma el parapeto siguiendo las sinuosidades de estos andenes, se han dispuesto bancos donde los habitantes vienen por la tarde á respirar el aire refrescado por la inmediacion del agua. A la estremidad al Sur del puente se alza un gran pórtico de elegante arquitectura, lleno de adornos en estuco. Esta salida monumental de la ciudad, fué construida en 161 en el vireinato de marqués de Montes Claros.

El primer aspecto de las calles de Lima, produce sobre el viajero una impresion bastante poco agradable. Las mas hermosa casas no tienen fachada sobre la calle; casi todas están edificadas en un patio en donde se entra por una puerta cochera, y frecuentemente por un pórtico, en el interior del cual se han pintado groseramente al fresco asuntos de la Santa Escritura, escenas mitológicas, y paisages de una perspectiva imposible. Las casas que dan á la calle no tienen mas que escasas ventanas en el piso bajo; en todo lo largo del piso principal reina un balcon pintado de verde, y parecido por la forma á una barandilla esculpida y pegada en la pared. Este balcon está herméticamente cerrado por puertas con celosías de madera, que cuando se quiere echar un vistazo á la calle se corren y levantan al arbitrio de uno por dos ranuras, y frecuentemente se echan hácia el esterior como nuestras persianas de cortina.

La pared del piso bajo está ordinariamente construida de ladrillo: cañas entrelazadas cubiertas con una sólida capa de yeso forman los tabiques de los compartimentos superiores; los pilares y otros adornos de arquitectura, un armazon de cañas cubierto de arcilla pintada de color de piedra. Los techos son lisos y de débil construcción: se componen de ligeras vigas trasversales, sobre las que se estiende un cañizo de estera grosera que reviste todo el interior, y el esterior se compone de una simple capa de cal, indispensable para interceptar el paso del sol, del aire y de la humedad. Digámoslo de una vez á fin de que se pueda comprender la inutilidad de los techos pesados, y es que no llueve jamás en Lima, y que las nieblas que cubren la atmósfera en ciertas épocas son impotentes para atravesar las cubiertas cuya descripcion hemos dado.}<muchas casas tienen techos mas sólidos con un objeto de agrado y de utilidad. Entonces les sirven de parterre para cultivar flores y para secar la ropa, y de observatorio para los curiosos. La misma manera de construccion se ha adoptado para los edificios mas considerables. En las iglesias, los campanarios y los belbederes, la obra de albañilería no se emplea sino cuando es indispensable; todas las partes superiores son de madera y de caña. La madera y el estuco pintados de modo que imiten perfectamente la piedra, concurren asi a formar las molduras, las cornisas y muchas especies de adornos. La estrema ligereza de estos edificios, la conexion íntima de los materiales que los componen, les ofrecen mas medios de resistir á las frecuentes oscilaciones y sacudimentos de los temblores de tierra, porque no oponen ninguna resistencia, y ceden en todo su conjunto al movimiento de oscilacion que les imprime el suelo.

En la época de la guerra de la independencia poseía Lima veinte y dos conventos de diferentes órdenes religiosas; diez y siete monasterios de mugeres y cuatro casas de batas, nombre que se daba á las mugeres que vivian santamente en comunidad en el retiro, sin pronunciar votos solemnes. Estas casas, de las que algunas se hallan hoy abandonadas, se van cayendo en ruinas; tiene todas su iglesia, y algunas de ellas capillas, lo que multiplica considerablemente el número de edificios consagrados al culto divino.

Contenia la ciudad ademas diez hospitales agregados á algunas obras de beneficencia, y por último muchos colegios.

Delante de las iglesias principales existe una plaza que lleva el nombre del santo á que está dedicada la iglesia.

La mayor de estas plazas se halla situada en medio de Lima, comprendiendo el arrabal de San Lázaro, y lleva el nombre de Plaza Mayor. Sobre el lado oriental se alzan la catedral y el palacio del arzobispo; en el del Norte se halla el palacio del presidente de la república. Los otros dos lados se hallan ocupados por casas particulares, cuyo piso superior adornado de balcones está coronado por una série de arcadas elegantes. El piso bajo forma galerías donde los comerciantes, europeos en la mayor parte, esponen sus géneros con arte. Entre las columnas se colocan ramilleteras, pasamaneros que trabajan el oro, la plata y la seda para hacer insignias piadosas, ó botones, ó franjas. Los indios, muy diestros en este género de industria, la han acaparado, y dado su nombre á una de las dos galerías ó portales, que se llaman Portales de botoneros.

Diez escalones de piedra levantan la catedral sobre la Plaza Mayor. El pórtico y los dos campanarios son de una arquitectura muy elegante: pero los chafarrinones de muchos colores que cubren enteramente el edificio dañan a su efecto en general. El coro colocado en medio de la iglesia ocupa casi toda la estension de la nave, y es necesario penetrar en él para descubrir el altar mayor, esplendidamente decorado y cubierto de planchas de plata. Las sillas y las maderas del coro están enriquecidas con cuadritos de un gran trabajo. Los adornos de la bóveda, los de los frisos, son de madera y de estuco. Se ven todavía en la iglesias las verjas y balaustradas de hierro dorado de gran valor. Durante las fiestas solemnes desaparecen enteramente las paredes cubiertas con magníficas tapicerías, y se ostenta en el servicio divino un lujo inaudito en vasos sagrados, y en vestiduras de brocado, en donde el oro y la plata resplandece con la luz de mil cirios.

El palacio del presidente no tiene fachada del lado de la plaza. Su entrada principal se halla en la calle de Fierro Viejo, que conduce al punte de Rimac. Nada tiene de notable su interior con respecto á la arquitectura. En cuanto á su decoracion es mas que mediana. Aseguran, sin embargo, que era un edificio magnífico antes del temblor de tierra que lo destruyó en 1687; pero desde aquella época fué reedificado medianamente, y los actuales presidentes del Perú habitan poco en él para que puedan tener cuidado de su medianía. El primer palacio de los vireyes, en el que fué asesinado Pizarro, se hallaba al lado occidental de la Plaza Mayor, en el sitio ocupado hoy por el callejon de los Petateros.

Se debe al virey, marqués de Salvatierra, la hermosa fuente de  bronce que adorna el medio de la Plaza, y que surte una parte de la ciudad. Esta fuente está coronada con una estátua de la Fama. Sale de ella un abundante chorro que cae en dos cubetas de tamaño desigual que llenan una pila, alrededor de la cual hay siempre una bulliciosa cuadrilla de aguaderos.

La Plaza Mayor presenta por la mañana á la hora del mercado el punto de vista mas pintoresco. Allí se ve hormiguear una multitud de personas de todos los matices intermedios desde el blanco hasta el negro; los indios de los alrededores vestidos con los ponchos, especie de ropon que llevan como una dalmática: alli acuden en tropel á vender sus frutas y legumbres de toda especie, porque el clima del país es favorable igualmente á los frutos de Europa y á los de los trópicos. Mercaderes de comestibles preparan en parrillas de chuletas de cerdo, las longanizas, las salchichas, y venden la mazamora, cocimiento de maiz preparado con miel;  picantes, pasta formada con varios ingredientes; patatas, nueces, y porúltimo la chicha, bebida favorita del pueblo, y hecha con maiz fermentado y machacado con la caba de los salvages de la Oceanía. Las fresqueras tienen puestos rodeados de bancos de madera y donde vienen las gentes á sentarse para tomar helados, jarabes de ananas, naranjas y granadas.

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Las mugeres de Lima no han adoptado todavía las modas europeas. Su trage es original y variado.

La indiana atrae las miradas por los brillantes colores de su vestido, por la espresion de su fisonomía y el estraordinario arreglo de su cabellera separada en mil trencitas y coronada con un sombrero de paja de color cuya copa está adornada de cintas. Algunas indias llevan todavía hoy el luto por el último Inca, lo que consiste en coser sencillamente sobre un costado de la falda una tira perpendicular de una tela oscura.

La limeña propiamente dicha se distingue por la elegancia de la saya y del manto. Sujeta al talle su manto de seda negra que se levanta por la estremidad hasta la punta de la cabeza: recoge con una mano diestra este manto sobre su rostro de modo que lo cubre todo entero, dejando, sin embargo, en frente de uno de sus ojos una estrecha abertura que la sirve para dirigir sus pasos. La punta del chal encerrada por detrás en este manto deja enteramente descubierta la cintura. La saya es una falda de seda sujeta al talle y fruncida por bajo: de aqui se aleja del cuerpo despedida por un vestido interior fuertemente engomado que equivale á los miriñaques de hoy y cae con gracia formando mil pliegues semejantes que van ensanchando desde su nacimiento á su base. Los colores mas usados para la saya son el azul, el negro y el verde esmeralda.

Todas las mugeres, cualquiera que sea su posicion social, se calzan con estremo cuidado y delicadeza: sus medias son generalmente de seda de color de carne, sus zapatos de raso blanco.

Los diferentes colores de los hábitos de los frailes añaden un efecto pintoresco á la ciudad.

Los conventos de Lima merecen llamar particularmente la atencion de viagero. El de San Francisco, encierra una grande iglesia y tres capillas consagradas á diferentes objetos de piedad. La iglesia principal está ricamente adornada, los altares están dorados con esmero: uno de ellos parece dedicado esclusivamente á los negros: las imágenes de los santos que lo decoran representan negros. Encima de la puerta principal y frente a frente del altar mayor hay un vasto espacio que forma el coro cuya sillería es de cedro, y tanto ésta como las maderas que cubren la pared hasta cierta altura, están cargadas de esculturas y bajos relieves de la mas perfecta armonía y bien acabados detalles.

Hay en el convento tres patios rodeados de dos pisos de galerías formando arcos. La ornamentacion de estas galerías es de estuco: los techos están forrados de maderas esculpidas. A cada uno de los estremos de estas galerías hay un altarito dorado y adornado de algun lienzo negro donde á pesar de la espesa capa de barniz petrificada por el tiempo se puede ver algun santo ó alguna Virgen de los Dolores. Una série de cuadros muy medianos sacados de la vida de San Francisco de Asís decora la parte superior de una galería baja: el resto de las paredes y los pilares desaparece bajo los azulejos en que hay pintados caprichosamente arabescos de muchos colores de increible variedad.

En el mas grande de los patios hay un jardin cerrado por verjas de hierro colocadas entre las arcadas inferiores. Un gran surtidor de agua cuyo chorro viene á caer sobre tres conchas de desigual tamaño ocupa el centro. En los ángulos hay otros cuatro surtidores de agua mas pequeños que vienen á caer sobre espesas matas de lucuma succha tinimoya.

Ningún ruido perturba la paz y el silencio de aquel pequeño eden donde las flores de Europa mezclan sus suaves olores con los penetrantes perfumes de las de los trópicos;solo algunas veces los suspiros del órgano y el grave cántico de los frailes se alzan de la iglesia inmediata y suben al cielo con el murmullo del agua, el gorgeo de los pájaros y el incienso de las flores.

El convento de Santo Domingo es el mas rico y el mas hermoso de los conventos de Lima. En la iglesia, á la derecha del coro, se ve un altar dedicado á Santa Rosa, la única limeña que ha sido canonizada hasta hoy. Una bella estátua de mármol blanco ejecutada en Italia y cuyo autor en vano hemos procurado saber, representa á la santa en el instante en que acaba de morir. Un ángel con las alas desplegadas toca apenas el suelo y levanta el sudario que cubre su rostros: ali cerca yace la rama truncada de un rosal sobre el que se marchita una rosa blanca. La muger y la flor devuelven al cielo la una su último suspiro, la otra su último perfume.}El relicario ocupa la parte superior del altar: está cubierto de delicados cincelados, de incrustaciones y de piedras preciosas.

Los altares del convento de San Pedro están cargados de una profusion de columnas salomónicas de encages, de flores, de festones, de acantos, de pámpanos, de viñas, de ángeles y de quimeras.

En el santuario de Santa Rosa, edificado sobre el sitio que ocupaba la casa donde ha nacido Rosa de Santa Maria, se conserva entre otras reliquias la cruz de madera que sobre sus hombros llevaba la santa como Cristo en el Calvario durante muchas horas: la cruz erizada de agudas puntas que colocaba sobre su pecho, algunos bucles de sus cabellos, sus dos tibias y algunos objetos que habian servido para su uso. Los cuadros que adornan esta capilla representan escenas de la vida de Santa Rosa. El que adorna el retablo es un retrato de la Santísima Virgen, pero han roto el lienzo á fin de poner pendientes de brillantes y un collar de perlas á la Madre de Cristo!…

Las alamedas ó paseos no son muy frecuentados hace algunos años. Los dias de toros las mugeres vestidas con el misterioso y elegante trage limeño van á sentarse en los bancos de la alameda de Accio para hablar con las gentes de que se llena este paseo que conduce á la plaza de toros. Cuatro filas de sauces le dan espesa sombra, es delicioso sobre todo, por las noches en la época de calor, porque alli se respiran las frescas brisas del rio.

Otro paseo mas hermoso, empero menos ventajosamente situado es el que se llama la Alameda vieja. No se frecuenta, sino hácia el mes de junio, época en que las cabalgatas van a los primeros cerros de la cordillera para coger la flor amarilla de los almancaes (especie de narciso). Este paseo, cuyas calles están plantadas de naranjos y adornados de fuentes de bronce dirigen al convento de los Descalzos. Hácia el medio de sus costados se hallan dos monasterios de mugeres. Cuando se entra en el paseo por el arrabal de San Lázaro se ve á la derecha un gran cercado, cuyas paredes están enriquecidas de adornos de estuco: encierra este cercado un pórtico bastante parecido á un arco de triunfo que debia de estar apoyado sobre una serie de arcadas laterales. Se habian destinado estas construcciones á un inmenso baño que debia alimentar el curso del rio que se halla inmediato; pero se han interrumpido los trabajos y el edificio sin concluir se arruina, viniéndose poco á poco abajo á cada temblor de tierra, muy frecuentes en aquellos paises.

Los grabados que acompañan á este articulo son el mejor complemento de la descripcion que hemos dado de la ciudad de Lima y de las costumbres y trages de sus habitantes.

Facundo Miguez.

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FUENTE:

Periódico mensual “MUSEO DE LAS FAMILIAS”. Año 1859. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España.

NOTAS:

  • Se ha respetado la ortografía original del artículo.
  • Los grabados que se acompañan son los que acompañaron al artículo original.

 

 

CASAS LIMEÑAS LLENAS DE RECUERDOS: CASA LARRIVA

Leyendo el diario La Crónica del domingo 1° de Julio de 1945 encuentro un interesante artículo sobre una casona ubicada en el Jr. Ica N° 426 y que hasta nuestros días perdura en el tiempo: la Casa Larriva.

Acompáñenme a visitar la casa tal como estaba en 1945.

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CASAS LIMEÑAS LLENAS DE RECUERDOS

En Lima quedan ya muy pocas de esas casas que al mirarlas despiertan la ensoñadora melancolía del pasado. Casas señoriales, con enormes solanas, con rejas historiadas, con gruesos portones, tras de los cuales pasaba la cadena que las hacía inaccesibles hasta a la autoridad del Virrey y de la Real Audiencia. Casas ruinosas y tristes, silenciosas y adustas, que se van desmoronando lentamente de aburrimiento y de vejez. La historia de cada una de estas casonas debe ser maravillosa, pero es mejor imaginarla y no saberla. Dejarse llevar por la poesía que se desprende de sus muros carcomidos. Dejarse envolver por la quimera que dibuja el romance dentro del marco azul de la que ya no existe. Amores de marquesas y pajes. Intrigas palaciegas. Poetas enamorados de imposibles, que dejaban que escapara su alma en madrigales que se perdían como humo de pebetero quemado a los pies de la amada insensible. Oidores rezongones y temblorosos, que sentían florecer el amor en sus inviernos bajo la mirada dulce de unos ojos limeños. Celos crueles. Tragedias escondidas. Dolores silenciosos que se ahogaron entre estos muros que han guardado el secreto que nadie sabrá ya. ¿Qué importa saber el nombre de los que poseyeron estas casas? Tal vez si al conocerlo se perdiera el encanto que las envuelve. Así están mejor, misteriosas y tristes, guardando entre sus muros su secreto de siglos.

En la calle Larriva, jirón Ica N° 426, está la casa donde nació Lastenia Larriva de Llona. Su portón enorme, carcomido de años; de patio amplísimo, donde los abuelos solían tomar el sol y donde los muchachos jugaban a la gallina ciega hasta las 9 de la noche; las ventanas con fuertes rejas en las que los herreros de la Colonia pusieron todo el gusto churrigueresco de la época, nos dice mucho más de la infancia de la gran poetisa peruana, de lo que es posible imaginar. La vemos, chiquilla primero y después, en 1868, cuando tenía veinte años, y era linda como las rosas nuevas o como los lirios que se inclinan dulces bajo el beso maravilloso de la luna. Y después de 1880 evocamos su gran dolor. Pensamos en sus versos, en el nuevo amor de su vida, en todo lo que nos dejó de belleza y de emoción. Leemos la placa de bronce que en esa casa puso la Municipalidad de Lima en 1935: “Lastenia Larriva de Llona – 1848-1924. Lució las galas del ingenio de la mujer limeña y fue admirada por su virtud y por su estro poética. La Municipalidad de Lima, en el IV Centenario de la fundación de la Ciudad le consagra este homenaje”. Pequeño homenaje es éste para la gran poetisa limeña, cuya vida fue un ejemplo incomparable como mujer, como esposa, como madre y como artista.

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La casa en que nació Lastenia Larriva de Llona la ocupa hoy gente humilde. Es una casa de vecindad donde la pobreza canta su vieja canción llena de lágrimas. Junto a la puerta, al lado mismo de la placa conmemorativa, hay una sastrería. Parece que todo tratara de borrar el recuerdo. Que todo se uniera para acallar la voz carcomida de esos muros ruinosos que dicen de amor, de romanticismo y de belleza. Flores secas, hojas de rosales muertos que va barriendo el frío materialismo de la época.

Más allá, en el número 356 del mismo jirón, hay otra cada viejísima, que en otro tiempo tuvo frescos a la entrada y que aún conserva el detalle de una puerta, no demasiado vieja, pero si bella en la magnificencia del tallado.

En el número 338 de este mismo jirón, donde parece que todas las casas viejas se hubieran unido para desafiar a los siglos, hay otra que también tiene frescos a la entrada, una fontana en el centro y al rincón, como si estuviera avergonzada, la estatua de un caballero de la Colonia.

Ver estas casas. Meditar junto a ellas, Olvidar un momento la locura de la época eminentemente práctica que nos ha tocado vivir, es como si cerráramos los ojos para recibir en la frente el beso doloroso del pasado; como si abriéramos un libro y dejáramos que la imaginación se perdiera en el ensueño maravilloso de las cosas viejas.

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NOTA: Las fotos son las que acompañaron al artículo original. Los pies de ilustración son los a su costado indicado.

 

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LA RESTAURACION DEL PALACIO DE TORRE-TAGLE

Leyendo la Revista Fanal  (Vo. XIV, N° 54 Año 1958), encuentro este interesante artículo escrito por el arquitecto Héctor Velarde, sobre la restauración de una de las casonas emblemáticas de nuestro centro histórico: El Palacio de Torre Tagle.

 

LA RESTAURACIÓN DEL PALACIO DE TORRE-TAGLE

Arqto. Héctor Velarde

En Lima, aunque es difícil creerlo, no existe una ley que impida el abandono, mutilación o derrumbe de sus bellas casas coloniales. Para que se salve una casa de valor arquitectónico en relación con nuestra historia del arte hay que declararla monumento nacional o pedirle a Dios que su propietario sea un hombre culto o sin hambre. Felizmente la cultura y la inapetencia en este orden de ideas se están volviendo poco a poco conciencia, a veces patriótica, y ya vemos restauradas, prudente y generosamente, algunas casonas y casitas que son muestras milagrosas de nuestra tradición arquitectónica consolidada: el magnífico local de “Entre Nous”, la “Asociación de Artistas Aficionados”, el “Instituto Riva Aguero”, las “Empresas Eléctricas Asociadas”, la casa llamada de “Rada”, el restaurante “Las Trece Monedas”, el próximo “Museo de Arte Taurino” y, posiblemente, la mansión de “Oquendo”. Ah, pero la falta de una ley de protección a tanta belleza antigua, rica o humilde, alienta la barbarie que, bajo dos aspectos es nefasta para nuestro patrimonio artístico: la ignorancia y la codicia. Ambas cosas se apoyan y justifican en las exigencias actuales del progreso. La paradoja es manifiesta y el peligro tremendo. El progreso aumenta. Si los legisladores no se apuran en dar una ley que resguarde lo auténtico y original de nuestra vieja arquitectura, Lima habrá perdido su prestigio espiritual, su alma de ciudad hecha de mucho tiempo, de hechos históricos y de bellas creencias. El pequeño centro arqueológico donde su corazón palpita, se transformará irremediablemente en un reducido y maltrecho damero motorizado de rascacielos enanos. Algo que apenas se mirará y que todos olvidarán…

Pero habrá, por lo menos, una casa en Lima que nadie olvidará por su belleza tradicional y porque durará aún muchísimos años: el Palacio de Torre-Tagle.

Y esto es maravilloso.

El palacio está siendo restaurado a fondo, concienzuda, admirable y magníficamente. Cierto es que el caso era muy gordo, se trataba de lo mejorcito que queda del Virreinato, pero con todo, nos hubiéramos podido contentar con una mano de gato, con haberle puesto más puntales, inventarle adornos o amputarle una parte que no se cayera sola, pero no, se le está restaurando para que su verdad y hermosura arquitectónica vuelva a ser integra y por siglos.

¡Bravo!

Que este edificante ejemplo de cultura cunda como una lección de amor por las cosas excelsas de Lima, las cosas que deleitan, que no tienen precio, que no dan renta, pero que infunden admiración, agrado y respecto. Nuestro propio respecto.

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RELIQUIA DE INCONFUNDIBLE BELLEZA

El Palacio de Torre-Tagle es un símbolo de Lima y no tiene rival por su estilo, gracia y riqueza. No se parece a nada en su unidad limeñísima. Su elegancia lujosa se aparta dignamente de lo recargado, y sus proporciones amplias no se pierden nunca en lo vacío. Su calidad estética es perfecta como su expresión de época y lugar. La sinceridad constructiva es absoluta; sus materiales importados, criollos o autóctonos, le dan el sello inconfundible de estas tierras yungas y virreinales del Rímac. Pero hagamos un breve paseo turístico por este palacio excepcional y luego veremos cómo y por qué se le está restaurando con tanta seriedad y delicadeza.

Según Alfonso Benavides R. el palacio fue comenzado en 1635 y, según Mario J. Buschiazzo, se terminó por los años de 1735, fecha que está indicada en sus azulejos: lo último que se pone… Digamos, prudentemente, que se edificó íntegramente a principios del siglo XVIII. Fue construido por Don José Bernardo de Tagle y Bracho, primer marqués de Torre-Tagle. Abarca una superficie de 1,699 metros cuadrados. ¿Quién fue su arquitecto? No se sabe. Un gran artista y un experto constructor, sin lugar a dudas.

La disposición es clásica de las mansiones limeñas. Muros de fachada llanos, gran portada rectangular que comprende los dos pisos de edificio, “ventanas de reja” y típicos balcones tallados. Una fina balaustrada de madera acentúa la horizontalidad de la cornisa de coronación. Esa balaustrada sólo es interrumpida por las formas curvas y opulentas del cornisamiento de la portada. En la portada se aprecian los más originales contrastes de delicadeza y exuberancia provenientes de diferentes tendencias. El barroco andaluz de columnillas delgadas, de perfiles y de ornamentación menuda se encuentra de golpe, tanto en el primer como en el segundo cuerpo, con moldurones ampulosos y fuertes que, en su dinamismo, parecen levantar los extremos de la coronación como puntas de tejado chino. Son dos aspectos arquitectónicos en la misma unidad dados directamente por dos materiales distintos: la piedra en las columnas y dinteles y el yeso en las ondulaciones huecas de la coronación. La unidad es, sin embargo, perfecta. Lo que soporta es sólido y fino y lo soportado es ligero, voluminoso y vacío. Los temblores justifican seguramente, estas cosas… La influencia asiática se incorpora insensiblemente en las formas barrocas y criollas animando sus líneas con mayor exotismo y riqueza. Esto se observa igualmente en los balcones: son hermosísimos ejemplares mudéjares del siglo XVII con todas sus galas y características a pesar de que fueron colocados, según parece, ya algo avanzado el siglo XVIII. La tradición se respetaba incuestionablemente… El Arq. Don Rafael Marquina y Bueno cree posible que los balcones hayan sido simétricos. Parece que la simetría era cosa reservada para las casas de gran copete. Pero mejor, es no meneallo: no hay pruebas al respecto…

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ARMONÍA EXTERIOR E INTERIOR

Como en toda casa de dos pisos y de categoría la planta baja se destinaba al contacto con la calle, a los locales de alquiler y negocio, a las cocheras y cuadras de servicio. herencia de los patricios atrios romanos. La planta alta era íntegramente dedicada a la familia: las habitaciones particulares, los suntuosos salones con acceso a los balcones cerrados y corridos de la fachada, las salas laterales, el gran comedor formando crucería entre los corredores del patio principal y la terraza inferior, el oratorio, la magnífica escalera y luego, al fondo, más corredores, patios y estancias…

La armonía entre la arquitectura exterior e interior es completa. El zaguán presenta un espacioso vestíbulo que permite abrir de par en par los batientes del portón tachonado con gruesos clavos de bronce. El zaguán queda así independizado en un lujoso ambiente de transición y reposo bajo sus arcos rebajados. Estos arcos de piedra, con perfiles escalonados que se continúan en los pilares de apoyo, tiene una ornamentación nutrida y plana de lacerías mudéjares y presenta los más sugestivos efectos de sombra y perspectiva frente al espacio abierto de patio. Los zócalos de azulejos, el techo tallado con el mismo estilo de los arcos, y las ménsulas de piedra que lo sostienen y que son como nudos fulgurantes de escultura, dan de inmediato una impresión de ensueño y señorío que es la atmósfera general de la casa.

Luego el patio tiene algo de ilusorio. Parece de mayor amplitud de la que tiene debido a que los corredores de la planta superior no están soportados por columnas sino por una serie de ménsulas voladas que aumentan el espacio libre de los bajos y sostienen en el aire la arquería de los altos. Hasta hace poco existían las columnas de soporte puestas como puntales por la falta absoluta de resistencia de las viejas ménsulas. Frente al zaguán, bajo el corredor del fondo, está la cuadra principal con su portada y sus ventanas laterales enmarcadas con primorosas yeserías Un pequeño atrio frontal con barandas de madera le da prestancia y monumentalidad a ese fondo, destacándolo como si constituyera una segunda fachada. Esta impresión se acentúa aun más con el arco que queda a un extremo de ese paño de muro y que servía para el paso de las calesas hacia las cocheras interiores. Las tupidas y bellísimas rejas de balaustres torneados y las puertas de pequeños y hundidos tableros imprimen la nota íntima de ambiente residencial que se encuentra no sólo en el patio, sino en todo el interior del palacio.

Entrando al patio, a la derecha se anuncia la escalera con una preciosa portada de piedra, un arco trebolado con las mismas características orientales de finas columnas y voluminosas cornisas que se han observado en la fachada. Es una bellísima escalera de tres tramos adminirablemente trazada y que unifica e integra la arquitectura de ambas plantas. Arriba, sobre los corredores volados, se desarrolla la arquería del patio. Esta envuelve su espacio abierto encuadrándolo con un ritmo perfecto ondulante y de plasticidad luminosa. Los arcos, de yeso blanco, de fuertes relieves quebrados en graciosas curvas mudéjares, están como suspendidos sobre los barandales de los corredores: el color oscuro de las columnillas que los soportan se funde con la penumbra de los fondos. En la cornisa de coronación del patio, a plomo con las columnillas, hay resaltes de ricas yeserías que juegan con las archivoltas de los arcos, acentuando fuertemente su maravilloso ritmo. Un típico remate de balaustres torneados es la crestería final que abre y limita a la vez el cielo luminoso de ese patio único.

Sobre las azoteas del palacio, en su cuerpo central, se elevaba el mirador, la torre de observación y de recreo que no faltaba en las casas de categoría. Estos torres, rodeadas de barandillas, se cubrían generalmente con cúpulas de contorno musulmán. Eran como minaretes criollos que le daban a la ciudad bajo un juego pintoresco y airoso de líneas verticales.

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NECESIDAD DE SU RESTAURACIÓN

En fin, todas estas particularidades y linduras del palacio de Torre-Tagle están muy bien, pero el palacio estaba en ruinas… Había necesidad, urgencia, sin alterar su cuerpo ni su alma, de darle nuevos nervios de resistencia a su estructura, rejuvenecer su organismo, hacerle brillar su expresión, prolongar y fortalecer su vida. La tarea era dificilísima. Sabiduría, experiencia, prudencia, sensibilidad artística, las virtudes máximas del restaurador, eran requeridas específicamente.

La Providencia se encargó, como se encarga siempre de las cosas buenas, de buscarnos al hombre: el arquitecto español Don Andrés Boyer Ruiz. Boyer acababa de terminar la restauración de la Catedral del Cuzco, dañada por el terremoto de 1951: una restauración laboriosa y perfecta. Fue un éxito completo y una garantía. Boyer es un profesional distinguido y especializado en el tremendo trabajo de resucitar monumentos arquitectónicos destruidos por el tiempo o por los hombres. Tiene a su haber, entre otras importantes obras, las reconstrucciones de las catedrales de Lérida y de Segobe -ésta última le dió mucho renombre por haber descubierto en ella un hermoso claustro gótico-, de iglesias, ayuntamientos, mansiones y pueblos en las regiones de Tortosa y Castellón desvastadas por la guerra civil y, en América, la catedral de Sucre. Nada fue, pues, más lógico y conveniente que tan experimentado arquitecto se encargara de revivir el palacio de Torre-Tagle y, desde hace dos años, ahí lo tenemos metido como un duende alquimista, entre lo viejo y desmantelado de su construcción, estirando nervios, tonificando músculos y lavándole bien la cara a esa princesa de la arquitectura limeña.

La obra ha sido íntegramente reforzada, consolidada, curada. un trabajo de delicadeza extrema para no alterar en nada la autenticidad de las formas originales, su plasticidad y su textura. Trabajo que requiere mucho ingenio y paciencia para que la nueva y total fortaleza del edificio no aparezca ostentándose como una estructura agregada y posterior sino como un tónico profundo.

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COMO SE HA REALIZADO LA OBRA

Observemos, desde las fundaciones hasta las azoteas del palacio, cómo el arquitecto Boyer ha emprendido esa obra.

Principiemos, pues, por los cimientos, que aunque son como para aguantar un puente, han tenido que ser calzados e impermeabilizados hasta tocar el cascajo donde reposan. Los muros de ladrillo de la planta baja, agrietados en muchos sitios a pesar de su magnifica albañilería, han sido reparados con llaves de concreto reemplazándose los rellenos de adobe que existían en algunas partes por un igual trabado de ladrillo. Paños de muro, como el de la medianera con el Banco de Crédito, se han reforzado con varios marcos de concreto armado. Las paredes asi consolidadas fueron unidas por medio de una solera de coronación en concreto para recibir las nuevas vigas de los pisos y los montantes de la planta alta: una osamenta metálica. Esto implicaba previamente el haber desarmado, con las mayores precauciones y casi en su totalidad, la vieja cuartonería y entablado de los techos para luego proceder a su tratamiento de conservación. Iguales cuidados se tuvieron que tener en cuenta para no deteriorar los enlucidos y acabados de los muros.

Sobre el cinturón de amarre de los muros se apoya la viguería de acero para consolidar el piso de la planta alta y se apoyan las columnas que soportan una estructura similar metálica para el techo y la azotea del edificio. Son estas vigas las que, ocultas y trabajando en voladizo, sostienen todo el peso del corredor que vuela sobre el patio principal. Una de las obras mas delicadas y de mayor importancia en cuanto a la necesidad de respetar el aspecto auténtico del patio y cuyos cálculos y montaje estuvieron a cargo del ingeniero residente Sr. Bernardo Fernández Velásquez.

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La viguería metálica está preparada para dos funciones básicas relacionadas con la restauración misma: la conservación y resane de los techos y la colocación de los pisos. En cada viga se ha previsto a posibilidad de colgar y forrar por medio de alambres de hierro galvanizado toda la antigua cuartonería tallada de cada ambiente. En cuento a los pisos, tanto de madera como de baldosines, éstos se asientan en una capa de concreto o losa armada sobre las viguetas de acero. Los entablados se afirman sobre una cama de pegamento de brea, lo que los resguarda de la humedad inherente al cemento. Todas esas nuevas estructuras internas han tenido en cuenta las instalaciones de luz, teléfono, agua potable y contra incendio que se requerían.

Tanto las parte voladas del corredor del patio como las de los balcones y aleros de los techos se han podido realizar, respetándose las piezas originales de madera tallada, gracias a la posibilidad de efectuar soldaduras en los soportes metálicos.

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La carpintería del edificio, vigas, cuartonería, entablado, ménsulas, tabicas y tocaduras, así como puertas, ventanas, enrejados y balcones, ha sido cuidadosamente tratada química y plásticamente para conservarla y completarla. Se le ha bañado e inyectado con “pentaclorofenol” para curarla y preservarla de la polilla y luego, con “madera plástica”, mezcla de aserrín con cola lauxita, se han rellenado sus cavidades y reproducido exactamente las talladuras que faltaban. Muchas piezas se completan o reemplazan por nuevos elementos de la misma madera, roble o caoba por lo general.

Las rejas y cerrajería, que chocaban por su modernidad, han sido substituidas por otras cuyo estilo y calidad corresponden a la arquitectura de la casa. Del mismo modo la terminación de toda la carpintería restaurada y colocada se ha hecho con pulimentos a base de cera o bruñido por frotación, para entonarla y unificarla con los acabados de los corredores auténticos que aparecen, por ejemplo, en el roble de las columnas de los corredores o en el canelo del mascarón de proa que se luce en el patio. Tanto en estos trabajos como en los acabados, que requerían una mano de obra excelente, el obrero peruano ha revelado su magnífica tradición de artesanía.

Deseándose conservar el cuerpo mismo del edificio y, sobre todo, una de las partes más características de su estructura, como son las paredes y divisiones de “quincha” de la planta alta, éstas fueron minuciosamente examinadas cambiándose totalmente las zonas picadas y reconstruyéndolas como eran: pies derechos de roble de igual sección, caña brava, amarres de cuero húmedo de vaca, enlucido de barro y revoque de yeso. Materiales que han sido una verdadera garantía contra el clima y los temblores, pues terremotos como el de 1746, que destruyeron la ciudad, no han afectado esa estructura criolla que permanece intacta. El entramado de los telares ha sido debidamente inmunizado con “pentaclorofenol”.

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Los enchapes y aparejos de piedra de la portada, del zaguán y del patio se repararon, substituyéndose los rellenos que existían de cemento o ladrillo con piedra de igual calidad y factura, dejándose las pequeñas imperfecciones y roturas que le dan su sello de antiguedad.

Las yeserías de cornisas de coronación, cornisones de portadas y arquerías interiores, muy deterioradas por cierto por su propia fragilidad constructiva -armazones huecas de madera y caña- han sido rehechas y reforzadas con malla de alambre galvanizado y sujetadas sólidamente con grampas, y ataduras al cuerpo mismo del edificio.

Los enlucidos de las paredes y terminados de pisos son motivo de detenidos exámenes e investigaciones: las viejas capas de pintura, las huellas de azulejos en los zócalos y de baldosines de cerámica en los pisos han guiado al arquitecto Boyer para determinar esos acabados. De España han venido azulejos exactamente iguales a los existentes, pues en Sevilla se conservan todavía los modelos que en 1735 sirvieron para el palacio de Torre-Table. En el patio principal se encontraron restos del limeñísimo pavimento de canto rodado y así se restaurará ese piso con los clásicos caminos de baldosas que lo dividen y adornan.

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DUDAS QUE SURGEN

-¿Y el color que debe dársele a la fachada y a los interiores?

-¿Qué moblaje y decoración serían los adecuados para cada ambiente?

Aquí vienen las dudas, porque es en estos puntos visibles é ignorados donde imperan los gustos personales. El arquitecto Boyer cree que, por lo menos, los salones principales que dan a los balcones de la calle deberían ser de estilo virreinal del siglo XVII, de acuerdo con las huellas encontradas de zócalos de azulejos y baldosines de cerámica en los pisos. Luego, para respetar la tradición borbónica del siglo XVIII y lo ya tradicional, se conservarian los demás salones con sus pisos de entablado en “punto de Hungría” y los lujosos brocados que forraban sus paredes.

Ah, las dudas, los gustos, las responsabilidades….

¡Cuánta preocupación para el restaurador! Así, por ejemplo, la construcción de ladrillo en los muros de la planta baja, que quedó al descubierto en el zaguán, con sus patabandas y arcos de descarga, de una ejecución que hace pensar en lo mejorcito de la albañilería mudéjar, ¿debía o no debía dejarse al descubierto? Era seguramente tentador que quedasen esos paños de ladrillo a la vista, desnudos, para que se apreciara su belleza estructural. Pero ¿era ese el espíritu de la obra y de su arquitectura? ¿De una obra barroca en que lo modelable y lo plástico, el enlucido y el color estaban por encima de toda ostentación estructural? ¿En que la misma piedra se tomaba por un material necesario en cuanto a resistencia y labrado para ser cubierto y lucir tan sólo sus formas decorativas en relación con el dinamismo del conjunto? Con frecuencia, para no decir casi siempre, los trabajos de piedra de esa época no tenían nada que ver con la estereotomía de una verdadera construcción pétrea. El arquitecto Boyer, muy a pesar suyo seguramente, tuvo que respetar ese espíritu que fué el de la casa y, de las bellas estructuras de ladrillo, sólo quedarán documentos fotográficos.

Las dudas a veces son terribles: la prudencia, la discreción, deben imperar ante lo que es posible y tentador agregar, quitar o componer de tal o cual manera en una obra que se restaura. ¿Hasta dónde es lícito completar un fragmento roto, suprimir algo que parece inarmónico o anacrónico, respetar un documento auténtico pero antiestético, chocante y a veces absurdo? ¿No habrán documentos anteriores, más antiguos…? He aquí las preguntas inquietantes y la continua responsabilidad que acompaña al restaurador en su obra. Luego las opiniones de amigos y extraños que aconsejan, indican y recomiendan sin comprometerse, ayudando en muchos casos y con la mejor intención del mundo… Todo contribuye a que el trabajo sea más difícil, mas complejo, mas lento. Se cree, generalmente, que un edificio que fue construido en el primer cuarto del siglo XVII, que ejemplo, debe ser restaurado auténtica e integramente como fue concluido en esa época: si es que fué concluido… ¿Y la vida de ese edificio no es auténtica y no la completa? ¿No son auténticas las reformas que se le hicieron a principios del siglo XVIII? ¿Y luego en los primeros años de la República? Creo que los años pasan y dejan su huella histórica y estética forman un todo que no puede desintegrarse de la unidad espiritual que contiene el edificio, su verdadera alma, hecha de tiempo, de acontecimientos… Los ejemplos abundan en la historia de la arquitectura.

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LA CASA HABLA SOLA

¿Hasta qué limite debe respetarse, pues, lo que se considera puramente original y, con frecuencia, sin la documentación necesaria? ¿O bien reemplazar lo que ya tiene títulos nobiliarios de duración y belleza, aunque sean recientes, por una apariencia falsa de lo que fue verdad?

El arquitecto Boyer tiene una frase que es muy elocuente cuando aparece la duda y las opiniones son diversas. Dice: “La casa habla sola…” Y es que le busca la lengua examinando sus viejos muros, vigas, techos y revestimientos: conoce su idioma y el Palacio de Torre-Tagle ha hablado a solas con el Arquitecto Boyer muchísimas veces.

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FUENTE

  • Revista Fanal. Volúmen XIV, N° 54. Año 1958

 

Apuntes de “La Ilustración Española y Americana”

Una de las cosas que me ha sorprendido en internet son las hemerotecas virtuales que muchos países, incluyendo sudamericanos, tienen en esta gran “biblioteca alejandriana” que es internet.

Una muy completa es la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España. Y justamente allí he encontrado la Revista “La Ilustración Epañola y Americana” que en algunos números tienen artículos sobre el Perú. Esta revista madrileña circuóo entre 1869 y 1921. Aquí les transcribo un artículo sobre nuestra patria aparecido el 15 de enero de 1876. Pueda que las descripciones no se ajusten totalmente a la realidad, pero debemos considerar que estos grabados y sus textos tienen 141 años de antigüedad y por ello, son documentos valiosos. Espero sea de su interés.

La Ilustración

APUNTES DE UN VIAJE POR EL PERU

El grabado que publicamos en la pág. 29 debe considerarse como curioso resultado de un viaje por la ciudad de Lima y pueblos inmediatos, en la república del Perú, y ha sido dibujado por D.A. Rigalt, de Barcelona, con arreglo a cróquis del natural, remitidos por su hermano D. Joaquin, jóven artista que realiza actualmente un viaje de estudio por la América del Sud.

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La vista señalada con el número 1 representa el claustro del convento de Santo Domingo, en Lima. Ninguna persona ilustrada ignora que monjes dominicos fueron los primeros sacerdotes católicos que llegaron al Perú y predicaron el Evangelio a los súbditos de los Incas. Al conquistador Francisco Pizarro acompañaron siete, entre ellos el célebre padre Valverde, y el mismo dia en que se realizó la fundación de Lima, aquél les señaló terreno para la edificación del templo, que no fue construido, sin embargo, hasta 1549, después de haber llegado a Lima la aprobación del Rey de España, D.Felipe II. El templo es uno de los más suntuosos de la ciudad.

El núm. 2 figura un tipo popular en Lima, el peón-mandadero indio, que lleva la carga a la espalda y la sujeta por medio de correas, cuyos cabos ciñe después a sus brazos.

El número 3 señala el exterior del vastísimo palacio de Gobierno. Este edificio público, uno de los mejores de la capital, fue construido en tiempo de Francisco Pizarro, y ha sido habitado por 42 virreyes españoles, siendo el último, como es sabido, D. José de Laserna, que salió de allí en 1824. Contiene dentro de sus muros, además de las habitaciones particulares del presidente de la República, los cinco Ministerios, las Córtes Supremas y el Superior departamento, el Tribunal de Cuentas, la Tesorería general, la Prefectura y Sub-prefectura de la provincia, la Imprenta nacional y otras muchas dependencias.

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El núm. 4 es una vista de la fachada principal de la iglesia de San Francisco, que es también un hermoso edificio de la capital, el núm. 5 representa la plaza Mayor del pueblo de Ascope, situado cerca de Lima, en le valle de Chicama.

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El núm. 6 reproduce la fachada principal y magnífica portada del antiguo palacio de los Marqueses de Torre-Tagle, que ha sido también en alguna ocasión, aunque por breves años, palacio de los virreyes; el núm. 7 figura la llegada del vapor Cotopaxi a las islas de Macabi, al Norte del Perú, donde se hallan inagotables depósitos de guano natural; el núm. 8 retrata fielmente una momia que se conserva en el museo de Ciencias, en Lima, y que, según arqueólogos ilustrados, es el cuerpo momificado de un Inca, o antiguo soberano del Perú.

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Es el núm. 9 copia, en tamaño natural, de cierto ídolo encontrado en una Huaca (ruina) de los indios del Norte. Es de cobre y aparece soldado en oro, en prueba de que los indios peruanos conocían el arte de soldar en metales. Consta de tres figuras: la mayor tiene alas y cabeza de búho, y está cubierta de turquesas, figurando estrellas; aparece en actitud de proteger con una mano a un Príncipe indio, que se ve arrodillado ante ella, mientras que, con la otra mano levantada, parece imponer respecto a la tercera figura, que tiene cola de serpiente y está armada de un grueso palo.

Según se ve, las tres figuras son una representación bastante ingeniosa de cielo, tierra e infierno, y el ídolo constituye un documento importante para averiguar las antiguas creencias religiosas de los indios peruanos, que han sido interpretadas a bon plaisir en algún libro recientemente publicado. Dicho ídolo pertenece al rico capitalista español señor Barna, avecindado en Lima, quien no ha querido cederle al Museo Arqueológico de Londres en la respetable suma de 500 libras esterlinas.

Finalmente, el dibujo señalado con el numero 10 representa el Palacio de la Municipalidad de Lima, y el que tiene el núm. 11 copia una piedra, delicadamente esculpida por los antiguos indios que ha sido hallada últimamente cerca del Cuzco. Mide cerca de tres metros de longitud, por uno de anchura.

Fuente: Revista “La Ilustración Española y Americana” Año XX, Número II, del 15 de enero de 1876.